Deporte

Deportistas ante la maternidad

De izquierda a derecha, Masha Boklashchuk, Iva Pejkovic, María Gómez Ijalba y Susana Arrúa, en la grada del CTD Adarraga de Logroño. / Sonia Tercero

Cuatro emblemas del deporte riojano confiesan sus dilemas ante la dificultad para compatibilizar su actividad con el hecho de ser madres

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

El pasado 20 de enero María Gómez Ijalba participó en el Campeonato de La Rioja de Natación Máster Invierno y se proclamó vencedora de los 100 y 200 metros braza M-35, además de subirse al podio de los 200 y 400 libres, con la peculiaridad de salir desde dentro del agua, sin saltar. ¿Por qué? Porque está embarazada y le dio «miedo». A esta triatleta fuenmayorense de 35 años la maternidad le llega en su mejor momento de forma, después de una temporada como la pasada, en la que venció los duatlones de Melgar de Yuso y Guetaria, los triatlones de Suances y Sur de Cantabria, las carreras Valle del Iregua y la Subida al Pico de Navas y fue segunda máster de la Cataluña Bike Race, entre otras victorias y podios.

«No ha sido buscado pero sí es deseado. Siempre he querido ser madre, me llamaba la atención tener a una personita dentro de mi barriga, la experiencia, pero nunca ves que sea el momento adecuado y lo pospones», relata María. A este dilema se enfrentan las mujeres deportistas que desean ser madres, elegir entre su trayectoria deportiva o la maternidad, puesto que a primera vista no parece compatible, hay un obligado periodo de baja y muchas posponen el embarazo en favor de la competición. «Al principio fue un 'choque' porque había hecho planes, me había inscrito en un club de natación para intentar acudir al Nacional, quería competir en categoría elite, y ahora me tengo que adaptar», confiesa.

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No obstante, en su cuarto mes de gestación, ella no ha renunciado al ejercicio, ha reducido la intensidad y el riesgo, pero no la dedicación. Por ejemplo, ahora practica el ciclismo con el rodillo, corre con moderación y se centra más en la natación, a menudo doblando sesiones a diario, como acostumbra. «Algún día llegaba a entrenar ocho horas al día, así que, ¿cómo voy a dejarlo ahora?», se pregunta María, porque el deporte es su pasión, y aunque no sea profesional, porque su trabajo es otro, entrena como si lo fuera.

Afirma que el médico de cabecera le recomendó reposo. Ha intentado informarse al respecto, pero no ha encontrado mucha documentación sobre el tema. No obstante, el sentido común impera y ella misma asegura tener «un bloqueo mental» cuando todavía compite: «Quiero y no quiero. Aunque quiera hacerlo lo mejor posible no voy al 100% y no me pongo nerviosa». Saldrá de cuentas en julio y en ese momento comenzará una nueva etapa en su vida, la de madre deportista y trabajadora. ¿Qué ocurrirá entonces?: «Supongo que tendré que adaptarme al niño, cambiar la forma de entrenar, como ahora»; porque es consciente de que «esta es la temporada más importante de mi vida».

Masha Boklashchuk, jugadora de balonmano del Sporting La Rioja, asegura que ser madre le favoreció anímica y físicamente: «Puedo decir que, cuando volví a jugar, creo que fui mejor. El cuerpo de la mujer, después del embarazo, cambia y eso te da otra capacidad». Un caso curioso es el de la atleta logroñesa Gema Olave (La Blanca), de 44 años. Ella empezó a correr a los 39, después de haber sido madre a los 30 y 32. «Hacer deporte hace que estés más activa y es bueno que tus hijos te vean, les motiva a practicarlo», opina Gema. Su eclosión llegó la pasada temporada, proclamándose campeona nacional W-40 de 10.000 metros en pista y de medio maratón (también por equipos con el Club Maratón Rioja) y, con la selección nacional, oro en el Europeo y el Mundial máster.

Su entonces compañera, la cenicerense Maru Hernaiz, de 62 años, madre de tres hijas y que ya destacaba como atleta en su juventud, admite que dejó el deporte a los 24 y regresó a la competición con 49 porque, «en aquella época no era compatible tener hijos, formar una familia, y realizar entrenamientos de alto nivel». Eso sí, su regreso fue por todo lo alto y ahora vive una segunda etapa atlética en plenitud. El año pasado se proclamó campeona de Europa de Cross y campeona de Europa y subcampeona del mundo de medio maratón en W-60.

«La maternidad y el deporte en los 80 eran muy diferentes a ahora. Cuando decidí tener a mis hijas dejé el atletismo y sólo cuando ellas fueron mayores volví a calzarme las zapatillas hasta lograr llegar al máximo nivel en mi categoría», expone Maru, convencida, por otra parte, de que «la maternidad no tiene que ser un freno para el deporte».