Atletismo

«Tener hijos me ha hecho superarme más a mí misma»

«Tener hijos me ha hecho superarme más a mí misma»
Sonia Tercero

Susana Arrúa | Atleta del ADAS Proinor y de Campo Activo

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Susana Arrúa Carrasco (ADAS Proinor/Campo Activo), atleta hispano-argentina de 38 años residente en España desde hace 21 y en Logroño desde hace cuatro, fue madre a los 19 y a los 30. «En el primer embarazo continué corriendo hasta los cinco meses y el parto fue normal, pero con la pequeña tuve un embarazo de riesgo y tuve que parar, sólo hacía ejercicio muy suave, como nadar, sin riesgo», recuerda Susana, que se ha dedicado profesionalmente al atletismo compitiendo internacionalmente tanto en campo a través como en pista.

En el 2015 Susana Arrúa se proclamó campeona del mundo máster de 1.500 metros en Lyon (Francia), en el 2016 se proclamó campeona de cross de La Rioja y ostenta los récords regionales de 1.500 metros tanto en pista cubierta como al aire libre y de 3.000 metros al aire libre. Para ella, la clave de ser madre y poder continuar dedicándose al deporte es «la familia, que te apoyen, en mi caso mi madre, mis hermanas, mis cuñados... que se ocupaban un poco de la crianza del hijo para que yo me pudiera dedicar a entrenar y rendir bien».

Ya con su hija pequeña, considera, «como yo era mayor, te organizas de otra manera el día porque hay que llevarlos al colegio, al comedor...». El regreso a la competición, con 20 años, fue distinta que con 31. «Con mi primer hijo la recuperación fue muy buena, pero con mi segunda hija, aunque sigues entrenando, las recuperaciones son diferentes, más lentas, y es que compaginar todo lleva mucha más carga», expone la atleta. Actualmente Susana Arrúa no sólo entrena, compite y es madre de dos hijos, también trabaja y entrena a distintos grupos de atletas. A ella le cunde el día como si tuviera 48 horas y la valoración que extrae de su experiencia como madre y deportista «es positiva».

«Correr a mí me ha enseñado muchas cosas, pero tener hijos me ha hecho superarme más a mí misma porque verlos a ellos era lo que me daba ganas de salir a entrenar», confiesa abiertamente Susana, y añade: «De la misma manera que la gente tiene ganas de ir a trabajar, cuando yo veía a mis hijos me entraban ganas de entrenar porque sentía que tenía que ganar para llevar la recompensa a casa y ver a mis hijos, que ellos estuvieran bien».