Un tesoro subterráneo por reivindicar

Boca de acceso al interior de Cueva Lóbrega, situada en el término de Torrecilla en Cameros. /Miguel Herreros
Boca de acceso al interior de Cueva Lóbrega, situada en el término de Torrecilla en Cameros. / Miguel Herreros

Tan sólo dos de las 200 cuevas que existen en La Rioja están acondicionadas para el turismo | Los geólogos advierten del potencial geoturístico que está desaprovechando la región y que podría contribuir a frenar la despoblación en la sierra

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGO

Las cuevas de Ortigosa de Cameros (integradas por las grutas de La Paz y La Viña) reciben cada año en torno a 20.000 visitantes. En La Rioja son las únicas acondicionadas para la visita turística.

Sin embargo, la cartografía de la región recoge que en la comunidad existen unas 200 cavidades. «Sólo el 1% de ellas (las dos que conforman el conjunto de Ortigosa) están habilitadas para el turismo», sitúa el delegado en La Rioja del Colegio de Geólogos de España, Rubén Esteban, para quien nuestra región está desaprovechando un potencial geoturístico ingente. Según estimaciones de la entidad que representa, el 10% de las cuevas de la comunidad reúne condiciones para acoger la recepción de visitantes. Esto es, unas 20. «Tendrían que iniciarse los estudios para ello», plantea.

Precisa que, por un lado, el entorno de Ortigosa, Torrecilla en Cameros y Nestares y, por el otro, el valle del Jubera (sobre todo, las inmediaciones de Santa Engracia) constituyen los ejes más destacados en los que se localizan las principales concentraciones de grutas en La Rioja.

España cuenta con 12 geoparques declarados por la Unesco, ninguno de ellos en la comunidad

En estas áreas, por ejemplo, cita que debería valorarse la oportunidad de acondicionar para el turismo Cueva Lóbrega (Torrecilla) y El Tejón (Ortigosa), ya que su acceso no resulta complicado.

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Comenta que las grutas de Cameros poseen importancia geológica y antropológica, ya que por ejemplo Cueva Lóbrega o El Tejón estuvieron habitadas. Respecto de las de la cuenca del Jubera destaca sus enormes dimensiones. Así, Peña Esquillas es la cavidad con mayor longitud de la comunidad, con un recorrido de 2.321 metros. «En las Merindades de Burgos han habilitado para el turismo las Peñas de San Bernabé y en La Rioja tenemos un gran potencial», advierte el experto.

Desarrollo rural y vandalismo

En su opinión, dar a conocer ese rico patrimonio subterráneo constituye una herramienta muy válida para contribuir al desarrollo rural y frenar la despoblación. «En La Rioja coincide que las cuevas se sitúan en las zonas más deprimidas demográficamente, con lo que ofrecen la posibilidad de generar un atractivo geoturístico que puede contribuir a que se mejoren las infraestructuras y los servicios en el lugar», desarrolla Esteban.

El delegado en la región del Colegio de Geólogos de España pone el acento en el gancho que actualmente representa el geoturismo. Como ejemplo, aporta que la cifra de turistas al Geoparque de la Costa Vasca (en los municipios guipuzcoanos de Zumaia, Deba y Mutriku) crece cada año un 40%, porque cada vez son más los que sienten curiosidad por esa espectacular formación de capas de roca llamadas 'Flysch' que, a modo de una gran enciclopedia, muestra más de 60 millones de años de la historia de la Tierra.

Interior de las cuevas de Ortigosa, las únicas adaptadas al turismo en La Rioja.
Interior de las cuevas de Ortigosa, las únicas adaptadas al turismo en La Rioja. / Sonia Tercero

Y, sin embargo, lamenta que en La Rioja no sólo no se esté sacando partido al patrimonio subterráneo, sino que se descuide. «En Cueva Lóbrega durante años se han dado casos de vandalismo con la aparición de pintadas o la rotura de estalactitas y estalagmitas, que ya no se van a poder reponer», denuncia. Por eso, insta a que «no se dejen las cuevas abiertas para que pueda entrar todo el mundo». Esteban insiste en que La Rioja debería sentarse y ponerse a estudiar cómo valorizar su patrimonio geológico. «Hay mucho trabajo por hacer y estamos muy por detrás de otras comunidades limítrofes, como los mencionados casos del País Vasco y Castilla y León», asegura.

Se da la circunstancia de que «España es uno de los países con más variedad geológica de Europa y La Rioja, una de las regiones con más riqueza en esta área dentro de nuestro país», continúa el experto.

Tres figuras de protección

Para reflejar el abanico de oportunidades ante el que la región se encuentra, desgrana que en general existen tres figuras de protección del patrimonio geológico: los geoparques (de índole internacional), los geositios (de carácter nacional) y los bienes de interés natural (figura propia de nuestra región). «En España contabilizamos 12 geoparques declarados por la Unesco, mientras que en La Rioja no se ha iniciado ningún procedimiento para ello», expone.

Cuevas del Ajedrez, cerca de Santa Eulalia Somera. :
Cuevas del Ajedrez, cerca de Santa Eulalia Somera. : / Ernesto Pascual

En cuanto a los geositios, concreta que de los 230 inventariados en España, 9 se ubican en la región, específicamente en La Rioja Baja. «Pero todos ellos son de índole paleontológica, el único ámbito en el que se ha trabajado».

«Queda mucho por hacer, máxime cuando La Rioja cuenta con un gran potencial geoturístico», sentencia Esteban. Para sostener su afirmación, indica que la región únicamente ha declarado en 24 años un bien de interés natural: las dolinas de Zenzano, cuando el Colegio de Geólogos ha catalogado hasta 25 lugares susceptibles de obtener este reconocimiento.