Análisis

Alisson redondea a un Liverpool campeón

Alisson se hace un selfie sobre el césped del Metropolitano. /Tolga Bozoglu (Efe)
Alisson se hace un selfie sobre el césped del Metropolitano. / Tolga Bozoglu (Efe)

El cancerbero sostuvo a los 'reds' para alzar la 'orejona' un año después de que Karius se la pusiese en bandeja al Real Madrid

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Con la voz quebrada por la euforia, Alisson Becker entonaba en el autobús del Liverpool el 'We are the Champions' en la noche madrileña. Desafinaba el arquero cantando la melodía de Queen, pero donde no dejó ninguna 'cantada' fue sobre el césped del Metropolitano, escenario en el que se erigió en uno de los grandes artífices de la victoria de los 'reds' sobre el Tottenham que llevó a las vitrinas de Anfield la sexta 'orejona' en la historia de un club que ya sólo tiene por arriba a Real Madrid y Milán, tras separarse de Barcelona y Bayern de Múnich.

Casi un mero espectador en la primera parte, en la que al Tottenham le pudo su bisoñez en una cita de postín, golpeado a los 23 segundos por un penalti que tumbó los planes cuidadosamente trazados por Mauricio Pochettino cuando Mohamed Salah convirtió la pena máxima decretada sin titubeos por el esloveno Skomina, la figura del brasileño se agigantó en la segunda, clave para detener las acometidas de los 'spurs', que dieron un paso adelante en pos de un nuevo milagro en una Champions por la que transitaron aferrados a la épica, pero se toparon esta vez con dos muros a cada cual más consistente: el primero, levantado por un imperial Virgil van Dijk que se postuló para el Balón de Oro sumando su galardón como mejor futbolista de la final al de mejor jugador de la Premier; el segundo, armado por el cancerbero, que protagonizó paradas memorables que sostuvieron al bloque de Jürgen Klopp hasta que el tanto de Divock Origi certificó que los 'reds' se ceñirían la corona que portó el Real Madrid durante los 1.099 días anteriores.

Ocho paradas realizó el guardameta de la selección brasileña, su récord en una Champions en la que disputó los 1.170 minutos que conformaron el viaje a la gloria del Liverpool. Su homólogo en el Tottenham, Hugo Lloris, sólo hizo una. Más allá del número, destacó el carácter de sus intervenciones, vitales buena parte de ellas para mantener a cero la portería del ya hexacampeón de Europa cuando el Tottenham achuchaba. Sobresalió la doble acción en el minuto 79 que le permitió repeler primero un disparo de Son Heung-Ming y atajar a continuación el golpeo de Lucas Moura, al que Danny Rose le había servido una bola que olía a gol. Brillaría también en el minuto 84, cuando sacó la manopla para desviar a córner una falta botada por Eriksen que perseguía su escuadra izquierda. Abortaría además otro balón con mucho veneno del surcoreano haciendo gala de la sobriedad que ya mostró en la vuelta de semifinales ante el Barcelona, cuando cuatro paradas suyas resultaron determinantes para completar la gesta de los 'reds' en Anfield. Messi, por dos veces, Jordi Alba y Luis Suárez se toparon con un guardameta mutado en bestia negra de los azulgranas ya que un año antes ya estuvo presente en la debacle de Roma.

Alisson desvía a córner una falta botada por Eriksen.
Alisson desvía a córner una falta botada por Eriksen. / Reuters

El «Messi de los porteros»

Por entonces Klopp ya le tenía en mente para rematar un proyecto que nació con el aterrizaje del teutón en Anfield en 2015, fue creciendo con los fichajes de Sadio Mané en 2016 y Mohamed Salah en 2017 para conformar con Roberto Firmino uno de los tridentes más letales de Europa y dio un paso casi definitivo con el reclutamiento de Virgil van Dijk en el mercado invernal de la campaña 2017-2018. El zaguero neerlandés dio un salto de calidad a un equipo que hasta su llegada sembraba el pavor en ataque pero penaba en defensa.

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Con el de Breda como cacique, alcanzaron la final de Kiev, pero una viga falló y el edificio se derrumbó. Loris Karius, al que Klopp sacó del Mainz para competir con el irregular Simon Mignolet, cometió dos fallos garrafales que le pusieron en bandeja la 'decimotercera' al Real Madrid. El preparador, principal valedor de su fichaje en 2016, tuvo que rendirse a la evidencia y facultar su cesión al Besiktas. Los grotescos errores de su compatriota hicieron más fácil al técnico convencer a sus superiores de la conveniencia de pagar 62,5 millones de euros, más diez en variables, para reclutar a Alisson, el cancerbero más caro de la historia hasta que el Chelsea incorporó el pasado verano a Kepa Arrizabalaga.

«Tenemos un portero que hace que las cosas difíciles parezcan fáciles. Esa es nuestra ventaja», señaló Klopp tras dejar atrás el gafe que parecía perseguirle en las finales. «Klopp merecía ganar», aplaudió Alisson, a quien su preparador en la Roma describió en su día como «el Messi de los porteros». Con su llegada, Klopp completó el diseño de un equipo con historia aún por delante. «Es sólo el principio para este grupo», dijo el germano tras la final, ávido de nuevos retos.