Final

El Liverpool recupera el trono europeo con su versión más sólida

La plantilla del Liverpool celebra el título de campeones de Europa./Afp
La plantilla del Liverpool celebra el título de campeones de Europa. / Afp

Tras adelantarse en el minuto inicial maniató al Tottenham al que ajustició en la recta final tras el acierto de Alisson para sumar su sexta 'orejona'

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Marcar primero en la final de la Champions League suele ser garantía de éxito. Para todos, pero sobre todo para el Liverpool que ganó siempre que marcó primero. Tres semanas de preparación para que en apenas 23 segundos todo cambie. El plan de Pochettino se fue al traste porque Mané ganó la espalda a Trippier, dentro del área se giró para centrar al punto de penalti y un brazo despegado de Sissoko trabó la pelota. Skomina no lo dudó y el VAR no le corrigió ya que las instrucciones son castigar las manos de los jugadores que se 'hacen más grandes'. Salah no falló desde los once metros pese a que lo tiró fuerte y poco centrado pero Lloris no lo llegó a rozar. Solo Maldini había anotado de manera más temprana en una final ... ante el Liverpool y acabó perdiendo en aquella mágica noche 'red' en Estambul.

Ese gol condicionó todo, porque desde ese momento el Liverpool de Klopp, que se quita el estigma de perdedor, se sintió más tranquilo a la hora de defender la salida de balón del Tottenham que sin Lucas tuvo a Eriksen más adelantado y la creación quedó en los pies de Sissoko y Winks, del que estuvo muy pendiente Firmino. Y los extremos trabajaban por dentro. El Tottenham, sin reaccionar mentalmente al gol encajado, disponía de ventaja para salir por fuera, pero los centrales y Lloris estaban imprecisos para encontrar a Delle Alli, que de interior genera menos que en la media punta, y Kane, desaparecido. Eriksen tampoco es que llegara a posiciones de remate y cuando lo hizo no tuvo acierto.

Un Tottenham 'groggy'

Mérito de Klopp y su Liverpool. El alemán aprendió de Kiev, optó por menos rock & roll e introdujo varios retoques para poder volver a campeonar en Europa. El más llamativo el de Alisson por Karius, decisivos en ambas citas por motivos distintos, pero Klopp optó por Matip en lugar de la garra de Lovren y la disciplina táctica de Fabinho en lugar del derroche físico de Milner. El partido pasó a ser tan táctico que parecía que ambos se han olvidado del fútbol. De hecho, quizá por el gol tempranero o porque los aficionados se habían pasado todo el día al sol bebiendo el ambiente dentro del Metropolitano era extraño. Escaso incluso para dos clubes ingleses.

0 Tottenham

Lloris, Trippier, Alderweireld, Vertonghen, Rose, Winks (Lucas Moura, min. 65), Sissoko (Dier, min. 73), Eriksen, Dele Alli (Llorente, min. 81), Son y Kane.

2 Liverpool

Alisson, Alexander-Arnold, Matip, Van Dijk, Robertson, Fabinho, Henderson, Wijnaldum (Milner, min. 62), Mane (Joe Gómez, min. 90), Salah, Firmino (Origi, min. 58).

Árbitro
Damir Skomina (Eslovenia). Sin amonestados.
GOLES
0-1: min 2. Salah, de penalti. 0-2: min 88. Origi.
incidencias
Final de la Champions 18-19. Wanda Metropolitano. Lleno. 67.829 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de José Antonio Reyes, internacional español fallecido en accidente de tráfico en la mañana del sábado a los 35 años, que se convirtió en uno de aplausos. UEFA cambió el protocolo y los equipos pudieron hacerse una foto de los 23 jugadores en el mismo césped tras la protocolaria de los once iniciales. Imagine Dragons y Asturia Girls actuaron antes de la final. Saltó una espontánea en el minuto 17 de la zona del Liverpool y se interrumpió el juego. El Liverpool consigue su sexto título y se coloca tercero en el palmarés tras Real Madrid (13) y Milan (7).

Los spurs parecían acobardados, Son tiraba de coraje pero inicialmente estuvo impreciso las veces que pudo alejarse de Van Dijk para correr con espacios. Demasiado solo en un Tottenham que no sumaba pases y tras sus pérdidas el Liverpool no dudaba en finalizar jugadas, incluso con zapatazos de sus laterales que normalmente buscaban centros al área. De hecho, pudo llegar el segundo en una carrera con disparo final de Robertson pero Lloris repelió a córner y en una bola que Rose quitó de la cabeza a Salah en el segundo palo. El egipcio, que esta vez no tuvo que irse antes de lo deseado a la caseta, cuando se plantaba en la frontal lo intentaba desde lejos.

Más información

Necesitaba un nuevo milagro el Tottenham en 45 minutos, similar al de Amsterdam o al del Real Madrid en Lisboa. La segunda mitad se mostró más pasional, contagiado por su hinchada, que aceptó ir al intercambio de golpes con un Liverpool que destruía con acierto y transmitía más peligro en sus llegadas. Klopp retiró a Firmino, al que se notó la inactividad por la lesión, para que Origi incordiase en la salida de pelota a Alderweireld y Vertonghen. Además reclutó a Milner por Wiljnaldum, algo agotado en la zona ancha. Lo hizo antes de que pareciese en la media hora final Moura, dispuesto al tercer milagro en la competición. Su equipo no había asustado a Alisson sin él. Pasó Eriksen a recibir delante de sus centrales, intervino más pero se exponía el cuadro de Pochettino a un segundo gol que matase de modo definitivo el partido.

El factor Alisson

Lo rozó Milner antes de que Delle Alli hiciese el primer remate entre los tres palos de los londinenses... a los 72 minutos. Se creció el Tottenham y empezó a obligar a Alisson, que detuvo buenos intentos de Son y después otro de Moura antes de un golpe franco de Eriksen. Al igual que con Van Dijk, elegido MVP del partido tras mostrar las cualidades (colocación, velocidad y poderío aéreo) por las que ahora mismo es el mejor central del mundo, los millones invertidos han merecido la pena a los 'reds'.

Divock Origi solo ha tirado tres veces a puerta en la Champions 2018-19 y todos fueron gol: dos al Barça para remontar un 3-0 en semifinales y el 0-2 de la final

Quedaban diez minutos y pensó Pochettino que era el momento ideal para Llorente, que podía volver a hacer valer su juego aéreo en favor de sus compañeros de segunda línea. Pero el riojano, que lloró desconsoladamente antes del inicio del partido por su amigo y excompañero José Antonio Reyes, no tuvo opción porque fue Origi el que, como ante el Barcelona, se vistió de héroe para llevar al Liverpool al cielo de Madrid. La fiesta inglesa fue roja .