La Bien Querida no se deja querer

Concierto de La Bien Querida. / Fernando Díaz

Puede sonar a tópico, pero el fin de fiesta de la presentación de Actual en el Círculo Logroñés acabó un tanto descafeinado

David Fernández Lucas
DAVID FERNÁNDEZ LUCASLogroño

Ana Fernández, la cantante que responde al nombre de 'La Bien Querida' no se dejó querer por el público logroñés este sábado por la noche. Puede sonar a tópico, pero el fin de fiesta de la presentación de Actual en el Círculo Logroñés acabó un tanto descafeinado.

A las once y media empezó un concierto con mal pie. El público, más numeroso que en la sesión de la mañana, se encontraba en la sala como si de un bar se tratase. Risas, comentarios en voz alta, móviles sonando, gente liándose un cigarro en las sillas, quejándose porque no había diferentes marcas de whisky en la barra improvisada… Y en el escenario estaba una Ana Fernández, junto a su pareja y productor David Rodríguez, que no cambió su rostro serio en todo el concierto.

No se la vio cómoda en ningún momento. Y no lo disimulaba. Apenas habló en toda la velada y se dedicó a cantar (en muchos momentos fuera de tono) canciones de todo su repertorio.

Y junto a ella David, que tampoco estaba en sintonía con el público. Ambos se miraban seriamente sin buscar el respaldo del público que en algunos momentos sonaba más alto que la propia música. Una falta de respeto al artista, vaya por delante. Pero que eso no quita para que el artista trate de conectar con su público. Y más con las tablas de La Bien Querida que ha sido cabeza de cartel en festivales y no es una advenediza en el mundo musical.

Es complicado cuando el público busca una clase de concierto y el artista viene con otra idea. Ya lo dijo David casi al final del concierto: «Acabamos enseguida. Vosotros venís con mucha marcha y nosotros hemos venido con otra idea que no tiene nada que ver».

Y esa explicación sonó más a reproche que a disculpa. Porque la verdad es que La Bien Querida lo tenía fácil para triunfar en Logroño si hubiera cambiado el chip. Si hubiese sabido combinar su idea de concierto intimista con alguna conexión con el público. Que no la hubo. Sólo con intentar interactuar con un público que esperaba divertirse con su música hubiese sido suficiente.

Pero Ana y David estaban serios. Incómodos. Y eso se notó en el sonido que en alguna canción se acoplaba. También en la voz de la cantante, que desafinó en más de un tema. Y de los más conocidos como 'De momento abril' o 'Recompensarte', canción que canta con Jota de Los Planetas y en esta ocasión la voz masculina la puso David con más intención que ella.

Parecían con ganas de acabar el concierto. Y en 45 minutos ya estaban anunciando el final. Bajaron y hablaron entre ellos con una idea clara que soltaron al público: «Una canción y nos vamos».

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Y así fue. Cantaron sin mucho énfasis el 'A veces ni eso' uno de sus temas más populares que la gente más esperaba. El público, que ya se tomaba todo a guasa empezó a bailar y un espontáneo se puso delante del escenario a bailar sin ningún tapujo. Fue el único momento que La Bien Querida sonrió. Incrédula. Flipada quizá. Sin creerse que ese concierto y lo que en Logroño había pasado fuera real. Pidió un aplauso al espontáneo y cerró el ordenador con las canciones. Fin de fiesta.

 

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