Ohrid, el tesoro mejor guardado de Macedonia

Ohrid, el tesoro mejor guardado de Macedonia

En un entorno de película se integra esta desconocida urbe, repleta de paz y lejos de masificaciones turísticas

ÁLVARO ROMERO

La idílica ciudad de Ohrid se asienta en el suroeste de Macedonia, mirando de frente a Albania, país del que solo le separa el lago homónimo. Un charco de agua que baña la localidad y se hace hueco entre montañas, diseñando un entorno natural que invita a ser observado. La paz, la calma y el sosiego acompañan en todo momento generando una atmósfera espectacular, que parece parar el tiempo.

El trazado urbano no desentona y ralla a gran nivel en cuanto a belleza se refiere. Tanto es así que la UNESCO le declaró como Patrimonio de la Humanidad y a sus alrededores como Patrimonio Natural y Cultural, títulos que ponen en valor naturaleza, cultura e historia de la región.

Macedonia es uno de los países más desconocidos del viejo continente, no suele entrar en los planes de los turistas, sin embargo todo aquel que decide visitar esas tierras queda prendado de su belleza. En la última década el sector turístico ha notado un ligero ascenso convirtiéndose en el destino perfecto para aquellos viajeros que buscan nuevos lugares por explorar lejos de la masificación de los enclaves habituales de Europa.

Entre sus calles

Pasear entre sus calles es la mejor manera de descubrir sus encantos, Ohrid es una ciudad pequeña con gran cantidad de atractivos. Por lo tanto, llegar de un punto a otro se convierte en un plácido recorrido en el cual es posible ir descubriendo sus callejuelas, plazoletas y demás tesoros.

Las calles, anárquicas y serpenteantes, dibujan un trazado urbano desordenado donde aún se mantiene la arquitectura tradicional. Suelos y muros de piedra que comparten espacio con casas blancas de tejados rojizos, en muchos casos adornadas con flores y ramilletes de pimientos secos. No es difícil encontrar gatos cruzando las aceras o descansando en los quicios de las puertas, la ciudad macedonia cuenta con una importante población de estos felinos.

La arquitectura religiosa se reparte por toda la ciudad dejando impresionantes ejemplos. La iglesia de San Jovan Kaneo que se dispone sobre un acantilado frente al lago ofrece las mejores vistas del paisaje, un lugar ideal para fotografiar. El monasterio de San Pantaleón, famoso por ser considerado como el lugar más sagrado de Macedonia, punto de reunión de creyentes ortodoxos en fiestas religiosas. A lo largo de su historia fue templo cristiano, bizantino y mezquita musulmana.

Santa Sofía es otro de los santuarios destacados, uno de los más hermosos. Se ubica en el corazón de la urbe donde destaca por su monumentalidad y belleza. Una importante carga histórica le avala. Desde su inauguración, en la Edad Media, ha sido parte fundamental para los diferentes pueblos y civilizaciones que allí habitaron.

Vigilando el entorno

Además de los cientos de ejemplos de arquitectura civil que muestra la bella ciudad en su casco histórico aparece el antiguo teatro de Ohrid, un semicírculo de piedra cuyo origen se remonta al periodo helenístico, en torno al año 200 a.C.

Escoltando la urbe se levanta imponente la Fortaleza de Samuel, un complejo militar nacido para defender Ohrid. Culmina la loma sobre la que discurre el casco urbano, vigilante, ofreciendo unas espectaculares vistas panorámicas. La fortaleza controla a 360 grados todo el entorno que le rodea, desde el terreno que abarca el lago hasta la campiña y el sistema montañoso contiguo. Entre sus espectaculares murallas de piedra el ambiente parece situar al visitante en pleno medievo, un lugar tan vasto como fascinante que recuerda historia, invasiones y arduas batallas.

Desde el lago

Desde el lago las vistas son impresionantes, la ciudad dibuja una silueta elegante, los edificios se dispone en varias alturas, escalonadamente sobre una loma. Parecen desafiar la gravedad y hacer equilibrio para no caer sobre las azules aguas que bañan la localidad. Es posible caminar alrededor del lago por un bonito paseo o por algunas de sus pasarelas de madera.

Navegar por él es una de las actividades más bonitas y demandadas, sin necesidad de gastar demasiado dinero. En las orillas hay bastantes barqueros dispuestos a enseñar a los turistas todas las virtudes de este charco de agua que Macedonia comparte con el vecino país de Albania.

 

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