El PP suspende su participación en la manifestación del 8-M

Isabel Díaz Ayuso, candidata del PP a la presidencia de la Comunidad de Madrid. /Efe
Isabel Díaz Ayuso, candidata del PP a la presidencia de la Comunidad de Madrid. / Efe

Dirigentes del partido como la vicesecretaria de Política Social, Cuca Gamarra, habían anunciado su presencia en la movilización de Madrid

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Finalmente, el PP no estará presente en la movilización feminista del 8 de marzo en Madrid. Tres dirigentes del partido habían trasladado ya su deseo de acudir a la manifestación. La vicesecretaria de Política Social, Cuca Gamarra, fue la primera en anunciar esta mañana en Bilbao su intención de participar. Fuentes populares confirmaron, además, que la responsable de Comunicación, Marta González, y la secretaria de Igualdad, Mari Mar Blanco, también se sumarían al acto.

La dirección de los conservadores, sin embargo, ha emitido esta tarde un comunicado en el que rectifica y asegura no compartir el manifiesto «politizado» que acompaña a la convocatoria: «Lamentamos que los partidos de extrema de izquierda pretendan monopolizar buscando la división y el enfrentamiento entre hombres y mujeres e incluso entre mujeres de ideologías distintas».

El PP ya se había desmarcado estos días, como hizo el año pasado, de la llamada a la huelga laboral impulsada por la Comisión 8-M. En 2018, en un argumentario interno, llegó a calificar esta medida de decisión de «élites feministas» y no de mujeres «con problemas cotidianos». Esta vez, sin embargo, desde Génova habían optado por «respetar» lo que cada dirigente del partido quisiera hacer, más allá de no respaldar el parón en el trabajo.

En cuanto a las movilizaciones, ya eran varias las representantes del PP que, a título individual -pese a que tres de ellas pertenecen a los máximos órganos de dirección- se habían mostrado partidarias de acudir. Y no sólo a la de Madrid. «No colectivizamos nunca, las mujeres libremente decidimos adónde vamos», habían señalado fuentes de la formación conservadora que dieron por sentado la presencia de otros cargos populares «en muchos sitios de España». No había directrices de la cúpula.

En el PP justifican el cambio de posición por lo «extremista» de algunos manifiestos y en la nota emitida anuncian que el partido celebrará el Día de la Mujer «acompañado por las candidatas y junto con representantes de distintos colectivos que trabajan mirando al futuro por una sociedad en la que prime el mérito, la capacidad y la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres». Los populares, además, leerán su propio manifiesto.

El presidente de la formación, Pablo Casado, ya tenía previsto protagonizar este jueves un acto de partido con las candidatas del PP para las elecciones autonómicas y municipales. Y el sábado, participará en la convención sectorial sobre igualdad, natalidad y familia que se organiza en Cartagena. Ese será el momento de anunciar nuevas medidas que irán incluidas en el programa electoral. No se recogerá la reforma de la ley del aborto para retornar a la normativa de 1985, pese a que esa es la posición que defiende el líder de los conservadores.

La «indefensión» del hombre

Isabel Díaz Ayuso, por su parte, confirmó a primera hora que no acudiría a la manifestación de Madrid ni secundaría la huelga. La suya iba a terminar siendo la postura oficial. «Yo respeto a quien quiera ir y quiero que me respeten a mí también», defendió en una entrevista en Onda Cero.

La candidata del PP para la Comunidad de Madrid cree que esta semana es un buen momento para reflexionar sobre las «dificultades que se encuentran las mujeres» a lo largo de su vida, aunque señala también los obstáculos con los que se topan los hombres. En este sentido, denuncia casos de «abusos» hacia «un lado o hacia el otro». «Yo tengo un sobrino de 15 años y no quiero pensar que se mete en un follón con otra chica y en un juzgado él está en indefensión por ser hombre», aseguró en el mismo medio de comunicación. Díaz Ayuso añadió, además, que, tal y como lo ve, se «han confundido cosas», se ha «ideologizado» la lucha por la igualdad y acusó a la izquierda de «apropiarse» de la causa.