El PNV rompe una alianza de quince años con el PDeCAT

Puigdemont y Ortuzar, en 2017 durante la toma de posesión de Urkullu. /Manu Cecilio
Puigdemont y Ortuzar, en 2017 durante la toma de posesión de Urkullu. / Manu Cecilio

Aunque no irán en coalición a las europeas, ambos acuerdan una defensa conjunta del País Vasco y Cataluña

OLATZ BARRIUSO

Como estaba cantado, el PNV ha confirmado este jueves que no irá de la mano del PDeCAT a las elecciones europeas del próximo 26 de mayo. Los jeltzales y los exconvergentes ponen así punto final a una alianza estratégica que hunde sus raíces dos décadas atrás, en la Declaración de Barcelona de 1998, y que ahora ha quedado hecha añicos por el triunfo de Carles Puigdemont y sus fieles sobre los posibilistas en el descarnado pulso interno que se ha librado en el espacio político de la antigua Convergència. El golpe de mano del expresident huido en Waterloo, que encabezará la lista a la Eurocámara de JxCat, alejó sin remedio cualquier posibilidad de reeditar la coalición, una apuesta radical que habría lastrado enormemente las expectativas del PNV en las municipales y forales, que se celebran el mismo día.

El PNV justifica el final de esa entente histórica por la decisión del PDeCAT de concurrir a los comicios europeos con una apuesta «neta y exclusivamente catalanista», que, según ha apuntado Andoni Ortuzar en Bruselas, es «lógica y coherente» con la «evolución» del 'procés' y con el juicio que se celebra en el Tribunal Supremo por el referéndum ilegal del 1-O.

Aun así, como adelantó El Correo, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, y el del PDeCAT, David Bonvehí, han pactado evitar una ruptura traumática entre dos formaciones a las que unen «décadas de relación y fraternidad política». En esa línea, el PNV ha anunciado hoy que «en los próximos días» ambas fuerzas formalizarán un «acuerdo de colaboración institucional postelectoral» para así impulsar conjuntamente «la defensa de Euskadi y Cataluña en el Parlamento europeo».

Ese pacto, aún por concretar, debería servir para reivindicar, apunta el PNV, «una voz y una representación justas para ambas naciones en el futuro de Europa, así como la búsqueda de soluciones al problema no resuelto del encaje de Euskadi y Cataluña tanto en el marco del Estado español como en la Unión Europea».

Según ha explicado Ortuzar –que participa en la cumbre demócrata-liberal del grupo ALDE, en el que se integra el PNV y también Ciudadanos–, el PNV quiere seguir manteniendo una relación «privilegiada» con los neoconvergentes y reivindicar juntos en Europa la necesidad de que en Bruselas y en Madrid se reconozca «el carácter plurinacional del Estado».

Los jeltzales salvan así la cara ante el 'aparato' guipuzcoano, fuertemente identificado con la causa catalana, un sector de sus bases y su potencial electorado más soberanista. No obstante, la alianza europea será con Coalición Canaria y Compromiso por Galicia, con quienes las conversaciones están ya «muy avanzadas», a la espera de que se cierre el acuerdo en los próximos días.

La decisión de articular algún tipo de colaboración en Bruselas una vez se haya elegido la nueva Eurocámara se ha cerrado esta misma mañana en una conversación telefónica entre Ortuzar y Bonvehí, un fleco que impidió al EBB anunciar el miércoles una decisión que estaba tomada prácticamente desde el mismo momento que Puigdemont logró imponerse como cabeza de cartel. Por si las moscas, el propio expresident frustró cualquier posible resquicio para el acuerdo al insinuar que el lehendakari Urkullu mintió en su declaración en el juicio del 'procés'. No obstante, Ortuzar ha evitado hoy cargar las tintas en la figura de Puigdemont y ha insistido en que no ha habido divorcio sino una decisión «conjunta» y de mutuo acuerdo fruto de las circunstancias.