Ciudadanos y Vox recrudecen su pugna a 72 horas de la investidura

El secretario general de Cs, José Manuel Villegas, al inicio de la rueda de prensa que ha ofrecido este viernes en el Congreso de los Diputados./EFE
El secretario general de Cs, José Manuel Villegas, al inicio de la rueda de prensa que ha ofrecido este viernes en el Congreso de los Diputados. / EFE

Casado afirma que esta vez la reconquista ha empezado en Andalucía y acabará en Asturias

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Lejos de templar gaitas, Ciudadanos y Vox han recrudecido su enfrentamiento a 72 horas del debate de investidura que llevará al popular Juan Manuel Moreno a presidir la Junta de Andalucía. El desdén de los liberales por los de Santiago Abascal llegó al punto de considerar irrelevante su imprescindible respaldo porque pueden recurrir a los socialistas. Vox también optó por desprecio y acusó a Ciudadanos de «ir de farol» porque acabará por ir de su mano y de la del PP.

La imprescindibilidad del partido de extrema derecha para gobernar Andalucía no es tal para los liberales de Albert Rivera. La apuesta de Ciudadanos no es la triple alianza con PP y Vox, su estrategia, según el secretario general, José Manuel Villegas, se guiará por «la geometría variable». Un día se apoyará en sus compañeros de viaje y otros en el PSOE. «La posición variará en función de la medida de la que estemos hablando», explicó Villegas.

«¿Piensa recurrir al PSOE?» preguntó Abascal. «Entonces su acuerdo (con el PP) es también papel mojado», concluyó el líder de Vox en referencia a las palabras de Rivera, que calificó de esa manera el pacto de 37 puntos suscrito por su partido y los populares.

Ciudadanos no está dispuesto a secundar las iniciativas del partido de extrema derecha si considera que suponen una regresión de derechos y libertades aunque con ellos se ponga en riesgo la estabilidad del futuro Gobierno de coalición. Su compromiso se ciñe «solo» a lo pactado con el PP. La formación naranja recibió con alivio el visto bueno de sus socios europeos al acuerdo con el PP, y que obviaran la presencia de Vox en el entendimiento para formar gobierno. Pero no quieren tensar la cuerda con una imagen de compadreo, aunque sea circunstancial, con la extrema derecha.

La formación de Abascal, sin embargo, se niega a ser un convidado de piedra y aseguró que sacará adelante el programa pactado por separado con los populares mediante proposiciones de ley a lo largo de la legislatura, no proyectos de ley que exigen el aval gubernamental. «El programa «se va a cumplir por mucho que Ciudadanos patalee o intente cumplir las órdenes que le dan desde el Elíseo francés», pronosticó el secretario general de Vox, Javier Ortega-Smith.

La reconquista, al revés

Pablo Casado se mantuvo al margen de las riñas entre sus dos socios y prefirió poner en valor el cambio político en Andalucía. El líder del PP aprovechó que estaba en Oviedo para presentar los candiatos municiplaes y autonómicos asturianos para anunciar que en esta ocasión, a diferencia de lo ocurrido entre Covadonga y Granada, «la reconquista para el PP empezará al revés, empezaremos por Andalucía y acabaremos en Asturias».

El PP, afirmó Casado, está en el «centro del tablero político» y su objetivo es llevar la experiencia de Andalucía a más territorios tras las elecciones autonómicas y municipales del 26 de mayo. Un plan que es visto con distancia por Ciudadanos que no quiere cargar para siempre con la etiqueta de la derecha y se propone alcanzar acuerdos postelectorales con los socialistas, sobre todo con los dirigentes del PSOE que coloca en el campo de los «no sanchistas».