Dos estilos en ocho apuestas: retrato robot de los candidatos a liderar el Partido Popular

Dos estilos en ocho apuestas: retrato robot de los candidatos a liderar el Partido Popular

Estas son las dos estrategias con las que Sáenz de Santamaría y Casado proponen renovar y reformar el partido

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

Una era hasta hace poco vicepresidenta del Gobierno, el otro, vicesecretario de Comunicación. Soraya Sáenz de Santamaría y Pablo Casado se disputan este fin de semana la presidencia del PP. Ambos dicen venir a reformar y renovar el partido. Estas son sus estrategias.

Soraya Sáenz de Santamaría

Soraya Sáenz de Santamaría Candidata a la presidencia del PP

Su presentación: «Primero, puedo ganar las elecciones generales y en mi partido lo saben. Segundo, le he echado horas a este partido. Tercero, a mí no me duelen prendas en echarme encima la oposición. Cuarto, soy de las que hablan claro en este partido».

Estrategia

Desde que Soraya Sáenz de Santamaría ganara la primera vuelta en las primarias del PP, ha intentado llevarse a Pablo Casado a su terreno. Ella asegura que es porque se trata de mostrar la «unidad del partido» y dice que es mejor un congreso «con una lista única» y «respetando la voluntad de los afiliados» que han decidido que es la candidata más votada. Se trata, en sus propias palabras, de «entrar unidos el 20 y salir más unidos el 21» porque el partido tiene que estar «en perfecto estado de revista» para entonces.

Proyecto

La candidata a presidir el PP asegura que su opción«reformista» es la que «puede ampliar la base social del centro derecha para que el PP sea un partido ganador y atraer a votantes de Ciudadanos». En este sentido quiere dejar claro que no solo se trata de elegir a un presidente del partido sino a un candidato a la Presidencia del Gobierno. Habla de renovación y asegura que para ello hay que dar más voz a los militantes: «Quiero un partido muy vivo en el que los militantes tengan muchísimos más cauces de participación». A este respecto, afirma que tratará de que el PP no sea parezca «el aparato de Génova» sino que se «abra mucho más», que sea «un partido en red».

Corrupción

A Sáenz de Santamaría le pesa haber estado de vicepresidenta en un Gobierno duramente criticado con motivo de la corrupción. Asegura haber puesto en marcha el programa más amplio contra la corrupción que se ha aprobado y dice habrer paracticado toda su vida «la etica del trabajo y el esfiuerzo».

Cataluña

También Soraya Saénz de Santamaría se ha mostrado dura con el independentismo catalán. Así, se ha posicionado en contra del acercamiento de los presos catalanes -«Es poner a cuidar las gallinas al zorro», ha dicho en referencia a la Generalitat- y ha ido más lejos al afirmar que en Cataluña «se practica el apartheid». En este sentido, ha advertido a Sánchez de que «no puede ir regalando España a trocitos porque le hayan regalado el sillón de la Moncloa».

ETA

Algo más tibia que Casado se ha mostrado en referencia a ETA. Si bien ha señalado que la formación terrorista ha sido derrotada por la democracia, también ha querido dejar claro que el acercamiento de presos al País Vasco «no puede ser la prioridad del Gobierno». A este respecto asegura que aún quedan varias batallas que librar como la de la vuelta de aquellos que fueron «expulsados al exilio» por el terror o la del relato de la verdad de los hechos.

Los restos de Franco

No difiere la postura de la candidata a la presidencia del PP de la de Casado con respecto a la exhumación de los restos de Franco y tira de humor para afear la determinación del Gobierno socialista: «Siempre que gobiernan los socialistas pasa lo mismo, en vez de preocuparse por los retos del futuro se preocupan por los restos del pasado».

Contra el debate

Si algo ha marcado la campaña es la negativa por parte de Soraya Sáenz de Santamaría y de otros pesos pesados del partido a realizar un debate entre candidatos -Casado lo puso sobre la mesa en varias ocasiones-. Dice la hasta hace poco vicepresidenta del Gobierno que a ella le venía bien porque tiene «mucha experiencia» en ellos, pero que un debate «podía daño al partido». ¿Por qué? Pues porque el partido «recoge sensibilidades de mucha gente» y porque podría ser un vehículo para «atacar gestiones del anterior Gobierno» lo que, en su opinión, daría más fuerza a Sánchez.

Un dardo a Pablo

«Pedro Sánchez llegó al Gobierno con un pacto de perdedores con los populistas y los independentistas. Nuestro partido tiene que dar respuesta a los que quieren que llegue a gobernar el centro derecha dando una imagen de unidad. Sólo así podrán confiar en nosotros».

Pablo Casado

Pablo Casado Candidato a la Presidencia del PP

Su presentación: Lo ha repetido por activa y por pasiva a lo largo de una campaña algo crispada en su recta final. Casado defiende la unidad de España, la libertad individual, la familia, la honestidad y a las víctimas del terrorismo. «No creo que sean principios de derechas», señala. Sin embargo, no duda en apuntar que es el candidato que «menos le gusta a la izquierda» y que «más le preocupa a Ciudadanos».

Estrategia

Tras el triunfo de Soraya Sáenz de Santamaría en la primera vuelta, Casado ha optado por forjar alianzas con el resto de candidatos derrotados. Defiende que no es un pacto de perdedores, como han llamado a la forma en la que Pedro Sánchez ha llegado a la Presidencia del Gobierno, sino «un acuerdo entre compañeros», pues dice que 7 de cada 10 personas votaron a cinco candidaturas que «ahora mismo están trabajando juntas» y hace hincapié en que «los adversarios están enfrente». Esa alianza quedó ayer mismo reforzada con la firma de un manifiesto a favor de Casado que ocho exministros de Rajoy rubricaron para poner sobre la mesa la idea de que Casado, calificado a veces de 'aznarista', bien podría ser 'marianista'.

Proyecto

Dice Casado que el suyo es un proyecto de renovación «tranquilo y positivo. Un cambio de futuro que no sea una ruptura pero tampoco continuista» y asegura que de la votación y del congreso de este sábado el partido va a salir unido y reforzado. ¿Su intención? Recuperar tres millones de votos «para gobernar en solitario, sin bisagras ni chantajes». En este sentido, apuesta por trabajar en la unión del partido, «también con el pasado», y realizar «una operación de ensanchamiento del espacio electoral». «Quiero ser el candidato de las bases», afirma. Se ha erigido además como «el único» que puede salvar al partido de la «fractura absoluta». Dice que si sale vencedor, integrará a su rival.

Corrupción

Casado ha tenido que dar la cara por el partido, dice, «en las peores circunstancias. «He defendido su honorabilidad frente a traidores que se habían lucrado a su costa y a los que ni siquiera conocía». Así las cosas, asegura que en su proyecto «no va a caber la corrupción. Seremos inflexibles».

Cataluña

El candidato a presidir el PP se ha mostrado duro con la situación en Cataluña. De hecho, ha llegado a decir que se debería haber aplicado antes el artículo 155. A este respecto, ha explicado que no está a favor de 'operaciones diálogo' con independentistas y ha ido más allá al asegurar que «hay que recuperar el delito de sedición impropia, el de convocatoria ilegal de referéndum y el recurso previo de inconstitucionalidad». Vamos, que si finalmente resulta elegido presidente del PP promete una oposición firme y nada de diálogo con los independentistas.

ETA

Al igual que su rival, Casado se ha mostrado férreo en la lucha contra el terrorismo etarra. «No me dan pena las familias de los presos etarras» o «ETA no consiguió nada por matar ni obtendrá ninguna contrapartida por dejar de hacerlo. Su comunicado es una humillación para las víctimas del terrorismo» han sido algunas de de las declaraciones que ha hecho en los últimos meses. Se ha mostrado también en contra de conceder beneficios penitenciarios a los presos de ETA y asegura que el PP debe ser un partido en el que se sientan representadas las víctimas del terrorismo.

Los restos de Franco

La 'próxima' exhumación de los restos de Franco también ha ocupado algunos titulares en la campaña de las primarias del PP. Casado ha llegado a asegurar que no se gastaría «ni un euro» en desenterrar al dictador y que no tiene ningún sentido echar la vista atrás: «Si los abuelos que sufrieron cárcel y exilio fueron capaces de darse un abrazo en una transición ejemplar, ¿por qué sus herederos intentamos reescribir esta historia?».

El pasado del partido

Sin duda, Casado vende una imagen de renovación frente a la que Sáenz de Santamaría, hasta ahora mano derecha de Rajoy y miembro del Gobierno durante los últimos siete años, poco puede hacer. A pesar de todo, el candidato asegura que quien aspire a presidir el PP «debe estar orgulloso de sus tres presidentes: Fraga, Aznar y Rajoy». El segundo, por cierto, ya ha deslizado que está más a favor de Casado, aunque no lo haya explicitado.

Los títulos universitarios

Lo niega pero el asunto de haber finalizado la mitad de la carrera en un tiempo récord y haber completado un máster realizando sólo unos cuantos trabajos aún planea sobre su cabeza. ¿Podría acabar el caso en los tribunales? «Si tuviera alguna duda no me habría presentado a este congreso -afirma-. Demasiadas explicaciones he dado ya».

Un dardo a Soraya

«Algunos llevan años sin pisar sedes. Yo me las he recorrido todas».

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