Una juez investiga a dos mandos de la Guardia Civil por supuestas corruptelas en un cuartel

Son un capitán y un teniente de Ciudad Real, a los que un sargento denunció por consentir «graves irregularidades» durante varios años

MATEO BALÍNMadrid

Un juzgado de Tomelloso (Ciudad Real) ha admitido a trámite la querella presentada por un sargento de la Guardia Civil por las supuestas corruptelas existentes en un cuartel de esta localidad desde al menos 2010 hasta 2013. Irregularidades de las que tendrían responsabilidad los dos querellados en esta causa, un capitán de la Comandancia de Ciudad Real y el teniente encargado de este Puesto Principal.

La gravedad de los hechos denunciados por el sargento Sergio G. F. alcanza toda la estructura organizativa del cuartel, en el que trabajaban en aquel momento unos 60 guardias, 40 de los cuales se encontraban bajo el mando del teniente investigado, José Alberto D. N, en dos de las tres áreas del destacamento: investigación y denuncias. El otro querellado es el capitán Francisco G. M., jefe de la 4ª Compañía de Alcázar de San Juan (Ciudad Real).

La titular del Juzgado de Instrucción número uno de Tomelloso indaga al capitán por media docena de delitos: falsedad documental, infidelidad en la custodia de documentos, omisión del deber de perseguir delitos, coacciones, denuncia falsa y falso testimonio, mientras que al teniente, por la omisión de perseguir delitos y falsedad documental.

En la denuncia presentada en septiembre pasado, y que el pasado 19 de enero se admitió a trámite tras solventarse un asunto con la fianza, el sargento relata con todo lujo de detalles los supuestos tejemanejes. Sergio G. F. llegó a Tomelloso en octubre de 2010 y entonces se encontraban al frente el teniente Pedro B. D., quien llevaba en el cargo desde 2006, y al mando de la compañía el capitán Juan Antonio J. A.

Lista de privilegios

Ya entonces observó las supuestas irregularidad que cometían diversos agentes y que los mandos consentían: actuar a su antojo en el servicio, confeccionar cuadrantes diferenciados, cobros ilegales de productividad, actividades extralaborales y falseamiento de estadísticas o partes de denuncias.

Esto último ocurrió en relación a los supuestos 'chivatazos' de varios guardias de la Policía Judicial al dueño de un prostíbulo de Tomelloso (38.000 habitantes) antes de realizarse inspecciones al local. Una trabajadora rumana identificó a los agentes, pero el atestado fue falseado y la mujer recibió amenazas de su jefe, según la denuncia a la que ha tenido acceso este periódico.

El sargento, defendido por el abogado Antonio Suárez-Valdés, comenta otros dos episodios que cayeron en saco roto, aunque él llegó a alertar al subdelegado del Gobierno, lo que le costó una imputación por revelación de secretos que ahora ha sido archivada por la Audiencia Provincial de Ciudad Real.

El primer caso se refiere a los negocios de un guardia destinado en el puesto desde hace una década y que trabaja como conductor del teniente. «Es constructor y maneja locales de hostelería, entre ellos la discoteca más grande de Tomelloso», en la que 'pincha' otro compañero.

El segundo fue en la Virgen del Pilar de 2012. Tras una cena, un grupo reducido de agentes y mando que iban borrachos extrajeron un fusil y dispararon ráfagas al aire. Participaron los jefes de las áreas que llevaba el teniente, y el caso fue ocultado pese a su gravedad. «Se ha hecho una pelota que cuando reviente ya veremos», llegó a admitir el capitán a un guardia que no quiso corromperse, según un extracto de la denuncia.