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Auténtico rock 'transgresivo'

Robe Iniesta, en el centro de la imagen, acompañado de sus músicos David (saxo), Loren (bajo) y Pablo (violín) durante el concierto ofrecido en el Palacio. :: MIGUEL HERREROS/
Robe Iniesta, en el centro de la imagen, acompañado de sus músicos David (saxo), Loren (bajo) y Pablo (violín) durante el concierto ofrecido en el Palacio. :: MIGUEL HERREROS

Robe, líder de Extremoduro, ofrece un precioso concierto en el Palacio presentando su proyecto en solitario

DIEGO MARÍN A.

LOGROÑO. La vida es perra. Y el público, a veces, incomprensible. El público es capaz de digerir un 'play back' bien a gusto, y agradecido, porque es gratis, y, sin embargo, dos días después ignora la música verdadera, quizá, porque hay que pagar. El público que en las fiestas de San Mateo del 2014 llenó a rebosar con 5.000 personas el Palacio de los Deportes de La Rioja obvió la actuación de su líder el pasado jueves, que apenas reunió a 2.000 espectadores en el mismo recinto. En Logroño se ha llegado a pagar una salvajada de dinero por ver conciertos que ni siquiera se ganaban el derecho de llamarse así, por lo que pagar 30 euros en taquilla por la obra maestra que ofreció Robe quizá no sea barato pero sí razonable, en comparación.

Porque seamos serios. Lo que hizo Robe en el Palacio tiene sentido, está trabajado y contaba con cierto riesgo. Cuando Camarón grabó en 1979 'La leyenda del tiempo' empleando el bajo eléctrico para cantar poemas de Lorca pocos les entendieron en un principio, lo consideraban una traición al flamenco. Ese mismo año Pink Floyd introdujo un coro infantil en la canción 'Another brick in the wall' de 'The wall'. Diecisiete años después Enrique Morente editó 'Omega', otro disco de flamenco con los rockeros Lagartija Nick como banda para cantar, de nuevo, a Lorca y también a Leonard Cohen. Robe ha hecho algo parecido, ha cambiado el rock crudo y directo de Extremoduro para parir dos discos en solitario mucho más serenos, enriquecidos de matices, profundos: 'Lo que aletea en nuestras cabezas' y 'Destrozares. Canciones para el final de los tiempos'. Y en ellos, como demostró en directo, emplea voces flamencas, un órgano Hammond, acordeón, violín, saxofón y clarinete.

AGENDA MUSICAL

uAl mediodía
a las 13 horas, animación musical de la Peña Rondalosa en el Espacio Peñas 2.0 y concierto de la Agrupación Musical de la Banda de Música de Logroño en el paseo del Espolón; y a las 14, 'Vermú torero' con DJ Guirimbi en el Espacio Peñas 2.0.
uPor la tarde
a las 16 horas, 'Café Cantante' con Sirens Please en el Espacio Peñas 2.0; a las 19.30, verbena con Sara y Guillermo en el Centro Cultural Ibercaja; a las 20, Michel García en el parque del Carmen, Cuarentena, Sleeping Lion y Terzero en Discordia en la plaza de San Bartolomé; y Eli y Los Revivalitis en la glorieta del Doctor Zubía.
uPor la noche
a las 21.30 horas, tributos a AC-DC, Iron Maiden y Guns n'Roses en el Espacio Peñas 2.0; a las 22, orquesta Trío de Tres en la Caseta de Andalucía; y a las 22.30, 'Parrilla Rock' con The Monster Lovers, The End, Adiós, Nicole y Entropía en la plaza del Parlamento.

El resultado, a simple vista, sin escucharlo, podría parecer un 'tótum revolútum' sin sentido, pero fue todo lo contrario: una preciosidad sonora llena de significado. Fue un concierto exento de la agresividad de Extremoduro, pero incluso más intenso. Ahora la rabia se canaliza de otra manera, con mensajes no tan claros pero sí mucho más válidos, con letras mucho más trabajadas, igual que las melodías.

El grupo riojano Vuelo 505 actuó como telonero para presentar su primer disco, 'Turbulencias', y su cantante, Rubén Fernández-Soto, se mostraba satisfecho tras su actuación. La espera para ver a Robe se alargó hasta 45 minutos, quizá esperando la llegada de un público que en realidad no iba a aparecer. A las 23 horas arrancó el directo y Robe se presentó vestido como un auténtico redentor, con pantalones bombachos, camisa ancha y clara, melena, delgado, desaliñado, descalzo... Duró dos horas, y con descanso, como en la ópera. Y en esas dos partes se pudieron distinguir dos Robe.

El primero estuvo contrariado, incluso plantando cara al público, parte del cual esperaba encontrarse al menos un ramillete de canciones de Extremoduro. Ni uno de los temas clásicos del grupo se incluyó en el repertorio, protagonizado por las canciones de los dos discos en solitario de Robe. Es más, a un espectador que le reclamaba insistentemente que cantara 'Jesucristo García' le espetó: «Si has venido a escuchar 'Jesucristo García', te aseguro que te has equivocado de concierto».

Realmente lo de Robe puede ser darse cabezazos contra la pared, pero hay que reconocerle el mérito de evolucionar a mejor y de tratar de convencer a un público acostumbrado a la casquería a probar la alta gastronomía. El verdadero rock 'transgresivo' lo está haciendo ahora, con morro fino, imprimiendo una potencia y un significado abrumador a unas canciones aliñadas con clarinete, violín, acordeón... Para eso sí hay que tener agallas. Hay que arriesgar. «¿De qué sirve un filósofo que no hiere los sentimientos de la gente?», se preguntó el propio músico.

El directo arrancó con 'El cielo cambió de forma' y antes del descanso sonó 'La canción más triste', una obra de arte interpretada con mucha fuerza. Plato fuerte. En la segunda parte del concierto Robe se mostró más centrado e interpretó temas más críticos como 'Puta humanidad', 'De manera urgente', 'Contra todos' y la última, 'Un suspiro acompasado'. En resumen, una absoluta maravilla.