El Reloj marca la hora de subirse a la fiesta

Nunca falla. Pese a su aspecto, el Tragantúa siempre está atestado de niños. :: miguel herreros/
Nunca falla. Pese a su aspecto, el Tragantúa siempre está atestado de niños. :: miguel herreros

Logroñeses y foráneos se zambullen en las múltipiles actividades desplegadas en la ciudad estos días

MIGUEL HERREROS Y ANTONIO DÍAZ URIEL

Primer día de fiestas de San Bernabé y primera función del espectáculo del Reloj que lleva el nombre del patrón que, dicho sea de paso, este año cumple su 25 aniversario. La función congregó a los piés de los balcones del Ateneo a una nutrida concurrencia en la medianoche del viernes para dar la bienvenida a un fin de semana largo plenamente festivo. Muchos de los presentes se despertaron horas después para desplegarse por los múltiples epicentros que tiene la fiesta durante estos días. La mañana suele ser de degustaciones y también de actividades para los niños o simplemente de paseos para dejarse llevar embelasado por los tenderetes, olores y sabores que inundan la ciudad.

Fotos

Como si uno pegara un salto atrás en el tiempo, hubo exhibición de cetrería en Barriocepo, pero también pasacalles de gigantes y cabezudos en el centro urbano, castillos hinchables y degustaciones populares en la zona de las calles Vitoria y Fundición y un sinfín de actividades más que no dejaron ni un resquicio para el aburrimiento.

Y siempre con el mercado renacentista, los trajes de época y las tropas francesas y logroñesas como trasfondo de un abigarrado cuadro festivo por el que desfilan los logroñeses (los que no se han ido a Salou), pero también muchos foráneos: unos que vienen ex profeso y otros, como ocurre con muchos peregrinos, que aterrizan en la ciudad y se encuentran con semejante follón en el Casco Antiguo. Y no dudan en participar, aunque a Santiago lleguen con algún día de retraso sobre lo planificado.