«No queremos los perfumes de Francia ni vuestras cepas»

Lucha cuerpo a cuerpo entre los logroñeses, con espadas, y los franceses armados con picas.  :: díaz uriel/
Lucha cuerpo a cuerpo entre los logroñeses, con espadas, y los franceses armados con picas. :: díaz uriel

El Revellín volvió a acoger la representación histórica, que concluirá hoy con la esperada rendición en el Parque del Ebro, a las 18 horas Los logroñeses volvieron a mostrar una fuerte resistencia ante los soldados invasores

Á. AZCONA LOGROÑO.

Con gritos de ¡fuera, fuera! y abucheos. Así fue la bienvenida que el público logroñés dio a las tropas francesas procedentes del campamento instalado en el parque del Ebro. La explanada de las murallas del Revellín volvieron a ser como un plató de cine: Los más de 200 figurantes con los trajes históricos, los cañones, las picas, las lanzas, espadas y arcabuces trasladaron al público con gran similitud a lo ocurrido allí en 1521. Y, sin figurar en el guión, el asedio contó con la lluvia como enemigo inesperado: empezaron a caer algunas gotas, pero el chaparrón llegó justo terminada la función, la primera de la tres previstas en el programa. «Vais a caer como moscas, venimos a arrasar Logroño a sangre y fuego, a traer progreso y civilización»... La provocación del general Asparrot fue en aumento: «Venimos a mejorar vuestros vinos con nuestras cepas y vuestra vida será mejor con los perfumes de Francia». Pero las desafiantes palabras del insolente francés encontraron la fuerte resistencia del pueblo y tuvo que vérselas con don Pedro Vélez de Guevara, que en aquella época era quien gobernaba Logroño con el título de gobernador: «Pueblo de Logroño, ¿habéis oído? ¿Queréis ser franceses?». La reacción no se dejó esperar: «no, no, no». «Yo estoy dispuesto a defenderos a todos con mi vida», fue su respuesta. La historia, aunque conocida y repetida, volvió a atrapar al público.

Ante el inminente comienzo de la contienda, mujeres e hijos abandonaron la ciudad (el escenario) en busca de refugio. Entre tanto, las tropas tomaron filas: a un lado, las francesas con lanzas, y al otro, los logroñeses custodiados por un pequeño cuerpo de guardia. El espectáculo estaba a punto de empezar: luchas cuerpo a cuerpo, escaramuzas, lucha de paladines, toma de rehenes y, en medio, la traición de los franceses que se saltan a la torera el pacto de abandonar en caso de ser vencidos.

La recreación histórica estaba en su punto más álgido cuando la megafonía anunciaba a la una de la tarde, media hora después de iniciar el espectáculo, el final de la primera parte, que se retomaría luego a las 19.30 horas. En esta segunda función, tras la negativa a rendirse de los logroñeses, comienzan los asaltos más cruentos. «Son muchos y no va a ser fácil..., pero no me dais miedo porque somos españoles y, sobre todo, logroñeses....». Las palabras de Vélez de Guevara, papel interpretado por cuarto año consecutivo por el actor Miguel Llopis, sonaban confiadas por los altavoces del Revellín, donde en ese momento el público (más numeroso que por la mañana) ya se protegía de la lluvia, nuevamente en escena, con paraguas. De nuevo sonaron los temibles cañonazos, con mucha más fuerza y con pólvora real, hubo choque de espadas y llegaron las esperadas batallas cuerpo a cuerpo oteándose cada vez más cerca la victoria.

Pero no será hasta hoy, a las 18 horas, cuando tenga lugar la esperada rendición. Será, como el año pasado, junto a la chimenea del Parque del Ebro.

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