«Hicimos lo que hubiera hecho cualquiera»

César Santamaría explica su experiencia / Andrea Aragón

Los rescatadores de las personas atrapadas en el coche en la calle Clavijo cuentan cómo fue el suceso

Inés Martínez
INÉS MARTÍNEZLogroño

César Santamaría y Ernesto Tubía no parecían ni sorprendidos. Ni si quiera orgullosos. A pesar de la hazaña que llevaron a cabo en la tarde noche del lunes, en la que rescataron a cuatro personas atrapadas en un coche que estaba siendo engullido por el agua bajo un puente en la calle Clavijo, ellos no le daban importancia. «Ayudamos porque fuimos los primero que llegamos. Supongo que es lo que hubiera hecho cualquiera», aseguraba César.

«Todo ocurrió muy rápido», explicaban junto a donde ocurrieron los hechos y mientras señalaban la marca de agua en la columna bajo el puente, que indicaba que el agua había llegado hasta el metro 30 centímetros. Se encontraban en la zona común de su edificio, el Residencial Da Vincci, comprobando los daños que la tormenta había causado, cuando se dieron cuenta de que había un coche bajo el puente y que dentro había varias personas. «Fuimos a ver si podíamos echar una mano. Estaban bastante nerviosos y el agua estaba por todas partes. No era una situación de riesgo límite, pero tampoco pensábamos que el agua iba a subir tan rápido. Fue en dos minutos«, explica César. »Los ocupantes estaban intentando sacar el coche, pero no daba tiempo. La puerta no se podía abrir«, añade.

César, de negro, y Ernesto, de rojo, atienden a los periodistas.
César, de negro, y Ernesto, de rojo, atienden a los periodistas.

Primero salieron el hombre que conducía el vehículo y una chica y luego ayudaron a salir a la otra y a una mujer que iba en el asiento de atrás. A pesar de que hacían pie, seguramente esta última, más mayor, hubiera tenido más problemas para salir, pues el agua tenía fuerza y estaba inundando el coche. Tras el rescate, y abrumados por la situación y los nervios, las personas rescatadas fueron atendidas por los vecinos de Cesar y Enrique, que les facilitaron bebidas calientes, toallas y ropa y estuvieron con ellos durante unas dos horas, hasta que la grúa se llevó el coche y ellos se fueron en taxi.

Los rescatadores teorizan que las personas del coche quizás no conocen la zona y no sabían que el desnivel era tan alto: «Desde arriba te puede parecer que pasas». Pero también añaden que no se trata de algo que haya ocurrido por casualidad o de forma excepcional. Llevan años alertando del problema que supone el descampado que hay justo al lado del puente, desde el que cada vez que llueve con algo de fuerza bajan riadas de barro que, además, arrastran hojas y suciedad.

Hoy, en el lugar, ya solo quedaban leves marcas de lodo en la columna, las farolas y algunos árboles que indicaban el alcance del agua, mientras unos diez operarios del ayuntamiento limpiaban con mangueras el lugar, que ha permanecido cortado al tráfico hasta las 11.15 de la mañana. «Era todo barro« explicaba uno de los operarios.

«Hay riadas cada vez que llueve»

César y Ernesto aseguran que lo ocurrido ayer no es nuevo. No el rescate, sino el hecho de que se acumule agua y barro bajo el puente: «La urbanización (Residencial Da Vincci) está terminada y se ha quedado aquí el descampado, que, por lo que sabemos, pertenece a la Junta de Compensación y hasta que no sea del Ayuntamiento no se hace parque. Mientras, lo único que hacen una vez al año es venir a limpiar matojos por los incendios. Así que lo que se generan son riadas cada vez que llueve , suciedad, polvo... y peligro, que sumado al puente, que está tan bajo, se generan rioa. Hay bombas, pero no dan abasto.

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