Caamaño incide en que la Constitución necesita «perfeccionar» sus contenidos

El ex ministro de Justicia, Francisco Caamaño, en una imagen de archivo. /A.M.G/ EFE
El ex ministro de Justicia, Francisco Caamaño, en una imagen de archivo. / A.M.G/ EFE

También, ha hecho referencia a la existencia de comunidades como La Rioja que fueron posteriores a la creación de la Consitutción en 1978

LA RIOJALogroño

El ex ministro de Justicia, Francisco Caamaño, ha subrayado la necesidad que hay de «perfeccionar» algunos contenidos de la Constitución porque «en cuarenta años ha sufrido un desgaste» y «cuando las cosas no se cambian, se pudren», según informa Efe.

Caamaño, ministro de Justicia entre 2009 y 2011, ha hecho estas declaraciones a los periodistas en Logroño, antes de pronunciar una conferencia sobre la Constitución española, organizada por la Universidad de La Rioja.

Ha subrayado que cuarenta años después de su aprobación, la Carta Magna «está muy vigente», pero, «como toda obra humana, necesita ser perfeccionada«, por lo que cree que »hay que buscar con calma un momento de serenidad, pero sin dejar pasar mucho más tiempo porque hay que tocar algunas cosas«.

Ha recordado que desde 2006 existe un informe del Consejo de Estado que incide en materias que necesitan ser actualizadas dentro de la Constitución, como, por ejemplo, lo relacionado con el ordenamiento de España en comunidades autónomas y su nombre porque «en 1978 no se sabía que iba a existir una comunidad llamada La Rioja o Castilla-La Mancha« y eso no está, »lo mismo que habría que hacer algo con la figura de las diputaciones provinciales o con el Senado, que en cuarenta años no ha respondido al reto institucional que tiene«.

Caamaño también cree que la Constitución «tiene que garantizar la autonomía de los municipios» e «incorporar derechos fundamentales nuevos que antes no existían, como los derechos digitales».

Además, considera que «probablemente habría que suprimir algunas cosas» de la Constitución, como «la figura del Consejo General del Poder Judicial porque habrá que pensar si es necesario mantenerlo, dado que solo existe en España e Italia».

El jurista gallego ha incidido en la ventaja que supone «vivir la Constitución desde la experiencia porque esta tiene historia propia, se puede evaluar»; y ha admitido que la reforma constitucional necesita «un consenso amplio», pero ha reconocido que «nunca va a haber un escenario político idóneo» e, incluso, cree que «una reforma con acuerdo de los dos grandes partidos (PP y PSOE) probablemente sería un fracaso».

«Siempre hay que buscar el consenso, intentarlo y hacerlo de buena fe, pero la pregunta es si hoy los partidos tienen esa buena fe», ha cuestionado Caamaño, quien ha considerado que el procedimiento establecido para reformar la Constitución en sus principales cuestiones es «intransitable».

«Para poder hacerlo, unas Cortes Generales tienen que aprobar la iniciativa, disolverse y que las próximas sigan, con lo que si un partido gana unos comicios, debe, al día siguiente, convocar otras elecciones, en las que ya verá qué resultado tiene», ha relatado, por lo que, «posiblemente lo primero que hay que hacer es cambiar ese procedimiento».

Y para ello ha citado el «ejemplo de Portugal», que utilizó el procedimiento que hay para cambiar aspectos más sencillos para reformar los artículos de su Constitución más complicados.

«Portugal tenía en su Constitución algunas materias inamovibles que le impedían entrar en la Unión Europea», ha explicado, y, «con el procedimiento más sencillo, suprimieron los artículos en los que se recogían esas materias» y «luego tocaron su Constitución».

Ha admitido que ese procedimiento, en España, debería tener el aval del Tribunal Constitucional, pero «el derecho no es para domesticar a la gente, sino para su servicio, y la Constitución es para los ciudadanos, no los ciudadanos para la Constitución».

También ha aludido a la posibilidad de reformar la Constitución para resolver el conflicto en Cataluña, «que es algo que está ahí, en la historia de España».

De hecho, ha afirmado, el título octavo, que regula el acceso a la autonomía de las regiones españolas, es «letra muerta en parte» porque «todas las que podían acceder a la autonomía ya lo han hecho».

Así, «habrá ahora que escribir una nueva letra, que diga cómo tiene que ser la España del futuro, si federal o no, si hay que profundizar en el estado autonómico, recentralizar algunas cosas o descentralizar otras» «y la experiencia nos permite hacerlo», ha concluido.

 

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