«La prensa riojana ha hecho un gran esfuerzo para mantener su dignidad»

Martínez Arregui, tras la entrevista./JUSTO RODRÍGUEZ
Martínez Arregui, tras la entrevista. / JUSTO RODRÍGUEZ

Destaca la «estabilidad jurídica» aportada por la Ley de Comunicación que está a punto de cumplir un año

E. SÁENZTERI SÁENZ* ESAENZ@DIARIOLARIOJA.COMLOGROÑO.

El periodismo riojano es hoy noticia. La celebración de su patrón, San Francisco de Sales, presta la ocasión para hacer valer uno de los sectores más castigados por la crisis y tomar el pulso a la históricamente compleja relación con el poder político que, en el caso de La Rioja, tiene como referente a la Consejería de Presidencia desde donde se gestiona la publicidad institucional. En su doble condición de periodista y miembro del Gobierno de José Ignacio Ceniceros, su titular Begoña Martínez Arregui (Logroño, 1967) valora la Ley aprobada en mayo del 2017 que ordena el reparto de recursos y avanza las líneas maestras del plan para el presente ejercicio.

-¿Vive el día de hoy con ojos de profesional de la información o con una mirada política?

-Sólo puedo observarla desde una óptica periodística, en tanto que es una jornada que sitúa en la agenda política y social un sector que lleva años atravesando momentos complicados en términos de rentabilidad e incertidumbres de futuro.

«Ha sido a veces un elemento distorsionador que algunos poderes políticos han utilizado para influenciar en los medios» Publicidad institucional

«El criterio de asignación debe ser el de las audiencias siempre que éstas estén evaluadas por organismos externos» El reparte

-¿Un titular para sintetizar el estado de la profesión en La Rioja?

-La prensa riojana hace un gran esfuerzo en estos tiempos de crisis para mantener una dignidad periodística muy grande. Pese a que los medios han sufrido una notable bajada de inversión y en muchos casos en audiencias, el sector ha sabido mantener a flote con un enorme empeño. Fundamentalmente gracias a sus profesionales, tanto de los periodistas como de los gráficos.

-¿Era necesaria en ese contexto una Ley de Comunicación y Publicidad Institucional como la que entró en vigor el año pasado?

-Absolutamente. Cuando me incorporé al Gobierno fue uno de mis grandes objetivos. Por una parte, porque da estabilidad jurídica a la situación de la publicidad en nuestra comunidad. En mi doble condición de miembro de un Gobierno y no ya de periodista sino de ciudadana, soy consciente de que la publicidad siempre ha sido objeto de múltiples sospechas. Por ello era preciso clarificar y fijar un marco normativo nítido para saber a qué debe atenerse el Ejecutivo en este terreno. Además, era una oportunidad para traducir en una ley otra meta: que esos principios que creemos que deben regir la publicidad abarquen también a toda la comunicación institucional y, paralelamente, repercuta en la mejora de las condiciones laborales de los profesionales.

-La sombra de la arbitrariedad ha acechado tradicionalmente el reparto de la tarta publicitaria por parte de las administraciones.

-Esa sensación deviene por el hecho de que la publicidad ha sido objetivo de grandes inversiones económicas pero también porque, aunque se ha invocado la separación de poderes siempre ha existido una fuerte conexión entre política y periodismo como lo ha demostrado el nacimiento de algunos medios nacionales ligados a ciertos partidos. Eso ha proyectado un grado de sospecha sobre la independencia de los medios, y más aún sobre la injerencia de la clase política en la prensa. En esa confluencia de intereses la publicidad institucional ha sido a veces un elemento distorsionador que algunos poderes públicos han utilizado para influenciar sobre unos medios en detrimento de otros.

-¿Cómo es posible objetivar un material tan volátil?

-El criterio fundamental es el de las audiencias, que determina cuál es la inversión final en cada uno de los medios. Y sobre todo, que esas audiencias estén comprobadas y evaluadas por organismos externos al propio medio como OJD, EGM...

-¿Y otros factores como la capacidad vertebradora de un medio, su trayectoria, las condiciones laborales de sus empleados...?

-Comparto con usted que la vertebración es efectivamente un valor clave. Sobre todo en una región con las singularidades demográficas de La Rioja donde los pequeños medios locales son a veces la única fuente de información en el entorno y por eso también les tenemos en cuenta. En el sentido contrario, existen blogs y portales efímeros que, aunque pueden recibir muchas visitas, su aportación comunicativa al conjunto de la sociedad es mínima.

-¿Cuáles son las líneas maestras del plan anual para este ejercicio?

-La aportación es en inicio la misma que en el 2017: 1,7 millones, de los que 1,5 se destinan a campañas institucionales que crecen en número y 200.000 a creatividad. Además, salen del plan los medios locales que por carecer de periodicidad fija y mecanismos de medición estrictos no son homologables a otros más consolidados. En su caso, el acceso a la publicidad institucional se tramitará a través de una orden de concurrencia competitiva.

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