Pensiones (V): La hucha

El mayor problema que tiene hoy en día nuestro sistema de pensiones es el desequilibrio entre cotizantes y pensionistas y por ende el déficit en la Seguridad Social entre los ingresos (cotizaciones) y los gastos (pensiones). Esto es consecuencia directa por tratarse de un Sistema de Reparto (ya explicado en el artículo del 27/11/17). Pero el asunto no es nuevo, ya en 1994 el presidente del Gobierno Felipe González tuvo que pedir un préstamo para hacer frente a las pensiones de ese año. Y en 1999 también pidió financiación para el mismo menester el presidente Aznar. En ambos casos las cotizaciones no cubrían las pensiones. Pero la bonanza económica y el casi pleno empleo hicieron que en el año 2000, José María Aznar se encontrara con dinero sobrante. Es decir, las cotizaciones de trabajadores y empresas superaban al gasto en pensiones. Y se le ocurrió la feliz idea de crear el Fondo de Reserva, popularmente conocido como la Hucha de las Pensiones, e ir acumulando en este fondo los sobrantes para cuando fuera necesario echar mano de los mismos. Simplemente constituyó una cuenta de ahorro para la vejez que ha producido al día de hoy en todos estos años 29.000 millones de intereses. Se empezó a ahorrar hasta tal punto que entre el ahorro y los intereses llegó a tener en el 2011 la friolera de 68.815 millones. Hay quien ya creía que esto aseguraba el pago de las pensiones sine die, pero mira por donde la crisis del 2007, generada fundamentalmente por la explosión de la burbuja inmobiliaria e incentivada por la crisis financiera internacional, hizo que ya en el 2012 la Seg. Social tuviera un déficit de 3.800 millones y fue la primera vez que se utilizaron los fondos de la hucha.

A partir de ese año ya no se ha dejado de gastar el dinero ahorrado en el Fondo de Reserva y cuando eso sucede llega un momento en que lo ahorrado se agota. Y por desgracia ya hemos tocado fondo. En el 2017 la Hucha de las Pensiones se hubiera agotado si no hubiese hecho trampas el gobierno. Y hay dos preguntas a responder, la primera: ¿qué trampas ha hecho? El déficit de la Seg. Social en el 2016 fue de 19.000 millones y el Fondo de Reserva terminó con un saldo de 15.020 millones. Aquí la Ministra Fátima y los suyos empezaron a temblar y pensaron: «Si en el 2017 tenemos el mismo déficit o parecido se nos acaba la hucha y aún así no lo cubrimos». Así que retomaron tiempos pasados y pidieron un préstamo a su colega Montoro. Éste, pronto y bien servido les dejó 10.192 millones y además se han gastado de la hucha 7.100 millones. La suma de ambos importes se ha usado fundamentalmente en las extras de julio y Navidad. Es decir, le ha hecho falta al sistema un importe de 17.292 millones (sumando el préstamo más la hucha) y si recordamos el saldo de la Hucha de las Pensiones era de 15.020 millones. La conclusión es que si Hacienda no le hubiera dado ese préstamo a la Seguridad Social la hucha se hubiese agotado y todavía faltarían 2.272 millones. La segunda pregunta es, ¿por qué han hecho trampas? Al final da lo mismo pagarlo de un sitio o de otro. Todo sale del mismo cesto. Pero aquí se juega con el factor psicológico. Llevamos muchos años oyendo que la Hucha de las Pensiones salvaguarda el sistema. Y nada más lejos de la realidad. La hucha ha sido una buena idea como cuenta corriente transitoria para aprovecharla en los años de vacas gordas y que nos sirva en los de flacas. Pero como no se ha dicho la verdad clara ¿quién le pone el cascabel al gato y les dice a los pensionistas que la hucha se ha agotado? Nadie quiere ese marrón político. Y una vez más estamos con la falta de ética en el ejercicio de la política.

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