Cuento de Navidad

César Vea, acampado el día de Navidad en un banco en Madrid. :: /L.R.
César Vea, acampado el día de Navidad en un banco en Madrid. :: / L.R.

Tras pasar la Nochebuena en la calle, el actor riojano César Vea arranca un compromiso que evita el embargo de la casa de sus padres

Alberto Gil
ALBERTO GILLogroño

Eres el primero en saberlo: me acaba de llamar Cristina Narbona, presidenta del PSOE, y me ha dicho que van a buscar una solución para casos extremos como el nuestro». Eran las 18.30 horas de la noche de ayer. «Levanto el 'campamento' y me voy ahora mismo a casa de mi hermana a pasar lo que resta de Navidad». El actor riojano César Vea había conversado apenas una hora antes con Diario LA RIOJA tras pasar la Nochebuena en un banco, a 200 metros de La Moncloa en Madrid, en su enésima protesta contra la estafa de las energías renovables que, de la noche a la mañana, cambió las reglas de juego y dejó pilladas a unas 62.000 familias españolas. En su caso, y el de su familia, hasta la desesperación: «A primeros de enero iban a embargar la casa de mis padres; yo entrego mi nómina para pagar más y más intereses..., pero la deuda no tiene fin».

No tenía fin, pero, como un cuento de Navidad, la llamada de Cristina Narbona abre la puerta a la esperanza a esta familia y a este infatigable actor, que incluso llegó a estrenar este verano un documental donde varios políticos, entre ellos varios del PSOE -fue Zapatero quien modificó el marco legal y luego el PP hizo oídos sordos-, reconocían la injusticia que supuso aquel cambio de las reglas de juego y que convirtió inversiones de futuro en la ruina de muchas familias: «Me pidieron que invirtiera en mi país, en una energía limpia para el futuro, y me acabaron destrozando la vida y la de toda mi familia», confiesa César Vea.

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«Mi hijo tiene 13 años y estoy deseando de que se forme y estudie fuera...; pero ¿qué país de mierda estamos haciendo si se van nuestros jóvenes y los propios padres les animamos a que se vayan». Eran palabras de desesperación, apenas unos minutos antes de recibir el compromiso telefónico de Narbona. El plan de César Vea era aguantar el frío madrileño hasta el consejo de ministros del viernes día 28 para presionar al Gobierno, casi como una última acción a la desesperada, pero llegó la Navidad...