Australia se pregunta por qué el secuestrador no estaba en ninguna lista de vigilancia

Flores en recuerdo de las víctimas del asalto a una cafetería de Sídney. /
Flores en recuerdo de las víctimas del asalto a una cafetería de Sídney.

El primer ministro subraya que el autor de la acción que mantiene al país en estado de 'shock', un religioso nacido en Irán, "tenía un largo historial de delitos violentos, extremismo e inestabilidad mental"

AGENCIASMADRID

La toma de rehenes en un café del centro de Sídney se saldó ayer con tres muertos, entre ellos el secuestrador, un islamista radical de origen iraní que actuó en solitario y fue abatido por las fuerzas especiales. El incidente ha dejado a Australia en estado de 'shock'.

El primer ministro australiano, Tony Abbott, ha señalado que el secuestrador, identificado por varios medios como Man Haron Monis, de 50 años, un religioso nacido en Irán, "tenía un largo historial de delitos violentos, extremismo e inestabilidad mental", y se ha preguntado por qué no estaba en ninguna lista del Gobierno de vigilancia terrorista. De hecho, ha reconocido que "esa es la pregunta que nos hacemos todo los miembros de la Comisión de Seguridad Nacional". "¿Cómo puede alguien que ha tenido una larga y accidentada historia no estar en la lista de vigilancia apropiada y cómo puede alguien así pasar como una persona totalmente normal entre la comunidad?", ha lamentado el primer ministro.

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Tras depositar unas flores en un monumento improvisado para recordar a las víctimas del secuestro, Abbott ha reconocido que el secuestrador era un viejo conocido de la Policía federal y que, aun así, no estaba en la lista de vigilancia terrorista, según publica el diario australiano 'The Age'. "Había enviado cartas ofensivas a las familias de los soldados australianos muertos en Afganistán y fue declarado culpable por ello. También había publicado material gráfico extremista en Internet", ha añadido el jefe de Gobierno. Y por ello, Abbott ha considerado que "claramente hay lecciones que aprender" ante lo ocurrido.

Aun así, ha destacado que incluso si el clérigo, al que ha definido como un "individuo enfermo y perturbado", hubiese estado bajo vigilancia las 24 horas del día, la tragedia no se podría haber evitado. "Es muy probable, sin duda posible, que este incidente se habría producido debido a que el nivel de control sobre la persona que se necesitaría para evitarlo sería muy muy alto", ha explicado.

Reforzamiento de las leyes

Según 'The Age', Monis fue puesto en libertad seis días después de que entraran en vigor los polémicos cambios en las leyes de libertad bajo fianza. Si se entiende que no existe un riesgo hacia la comunidad, la persona puede disfrutar de la libertad tras el previo pago de una fianza.

Un paquete sospechoso desata la alarma en Canberra

La Policía de Australia ha descartado que el paquete sospechoso localizado a primera hora del día en el edificio del Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio de Australia en la capital, Canberra, sea peligroso.

"El paquete localizado en el edificio ha sido declarado como no sospechoso", ha dicho la Policía a través de la red social Twitter. Poco antes, el edificio había sido evacuado por precaución, según ha informado la cadena de televisión australiana ABC.

La Policía recibió el aviso sobre la presencia del paquete en la zona de cafetería, tras lo que desplazó a agentes al lugar, a donde se trasladaron también equipos de artificieros. Varias calles de los alrededores fueron cortadas.

El incidente ha tenido lugar horas después de que la Policía de Nueva Gales del Sur informara de la muerte del presunto secuestrador y dos de sus rehenes durante el asalto a la cafetería de Sídney.

Ahora, el Gobierno de Nueva Gales del Sur ha reforzado las leyes que se podrán volver a aplicar a partir del próximo mes de enero. El primer ministro del estado, Mike Baird, ha apuntado a que las normas pueden endurecerse más a raíz de una investigación estatal y federal que intentará esclarecer cómo Monis pasó a través de la red del sistema judicial. "Todos estamos indignados porque este hombre estaba en la calle. La comunidad tiene todo el derecho a sentirse molesto. Yo estoy muy molesta", ha denunciado. "¿Podemos hacerlo mejor? Eso es exactamente en lo que estamos trabajando con el Gobierno federal", ha indicado.

Víctimas

El agresor murió abatido a tiros durante el asalto de las fuerzas especiales de la Policía australiana, que comenzó sobre las dos de la mañana del martes hora local (15.00 GMT del lunes) dando lugar a una lluvia de detonaciones. Los comandos de la Policía utilizaron granadas de percusión y sus armas convencionales al intervenir en el Lindt Chocolat Cafe, en Martin Place, una explanada peatonal ubicada en el corazón comercial de la ciudad más grande de Australia.

Los efectivos tomaron por asalto el lugar tras escuchar disparos, y el secuestrador murió durante el tiroteo, ha explicado Andrew Scipione, jefe de Policía del estado de Nueva Gales del Sur. También fallecieron en el asalto dos rehenes, Tori Johnson, de 34 años de edad, gerente del lugar, y Katrina Dawson, abogada de 38 años y madre de tres niños, y además resultaron heridas seis personas. En total, fueron tomados 17 rehenes.

Más de 16 horas de secuestro

Según la Policía, el secuestrador actuó solo, y en el interior del café no se encontraron explosivos. "El asalto de Sídney ha terminado", anunció la Policía en Twitter poco antes de las tres de la mañana hora local (16.00 GMT del lunes), más de 16 horas después de que comenzara la toma de rehenes en el Lindt Chocolat Cafe.

Abbott ha añadido que a medida que avanzaba el asalto el secuestrador "trató de inscribir sus actos en el simbolismo del culto de la muerte del Estado Islámico", el grupo yihadista que siembra el terror en parte de Siria e Irak, y contra el que Estados Unidos ha armado una coalición internacional de la que forma parte Australia.

Durante la jornada, cinco rehenes consiguieron escapar del local. Otros salieron durante el asalto de las fuerzas especiales. Abbott ha confirmado que el hombre envió "cartas ofensivas a las familias de soldados australianos muertos en Afganistán", e igualmente "publicó en internet material gráfico extremista".

Ceremonia para recordar a las víctimas

Este martes ha tenido lugar una ceremonia de plegarias en la catedral St Mary's, muy cercana al lugar del drama, ocurrido en Martin Place, en pleno corazón de Sídney, el arzobispo Anthony Fisher ha evocado el "corazón roto" de la ciudad.

The Australian añade que el sospechoso llegó en 1996 a Australia con estatus de refugiado, vivía en la periferia de Sídney y era un "islamista radical". Su exabogado Manny Conditsis ha descartado que la toma de rehenes haya sido un acto organizado. "Es un individuo perturbado, que ha cometido un acto escandaloso", ha declarado al canal de televisión ABC.

Las motivaciones del atacante siguen sin estar muy claras. Durante la toma obligó a varios de los rehenes a mantener pegada a una ventana una bandera negra con un lema en árabe. La bandera exhibida es la empleada a menudo por grupos yihadistas. En ella se lee la 'shahada' o profesión de fe del islam: "No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta".

Más de 40 agrupaciones musulmanas australianas han condenado la toma de rehenes y la utilización de la profesión de fe del islam. También Irán ha expresado su "condena a la toma de rehenes", por boca del ministerio de Relaciones Exteriores. Por su lado, la empresa chocolatera suiza Lindt, propietaria del café, ha dicho en un comunicado estar "devastada" por el desenlace de la toma de rehenes.

Australia ha estado en alerta en las últimas semanas por el temor del Gobierno a que algunos de sus ciudadanos que luchan junto a los yihadistas del grupo Estado Islámico en Irak y Siria puedan cometer ataques a su regreso al país. Tras convocar al comité de seguridad nacional, el primer ministro habló en un primer momento de "elementos que apuntan" a un acto "con motivaciones políticas". En ese sentido, el lugar elegido para la toma de rehenes no sería fruto del azar. Martin Place, el barrio donde está situado el café, es un centro financiero y alberga varios edificios públicos como el Parlamento de Nueva Gales del Sur y el Banco Central, y sedes diplomáticas, como la embajada de Estados Unidos.

El incidente coincide con el arresto en Sídney de un hombre de 25 años que según las autoridades podría formar parte de un plan para cometer atentados en territorio australiano. Scipione ha dicho que no parece que ambos casos estén vinculados. En septiembre, el Gobierno decidió aumentar el nivel de alerta por amenazas terroristas y la Policía llevó a cabo operaciones antiterroristas en todo el país, en las que sólo se acusó a dos personas.