Los mensajes que Vox calca a la ultraderecha europea

Abascal, con Le Pen en abril de 2017 en un encuentro en Perpiñán. / Foto: VOX / Vídeo: R.C.

El discurso del partido que lidera Santiago Abascal bebe de Le Pen, Salvini, Trump, Kurz, Wilders o Bolsonaro | La «defensa de la identidad nacional» es el eje central de todos ellos

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

En enero de 2017, el presidente de Vox, Santiago Abascal, tuvo su ansiado bautismo internacional. Fue invitado a la cumbre 'Libertad para Europa' en Coblenza. La localidad alemana reunió a los que entonces eran los líderes de la ultraderecha del viejo continente, que se convirtieron en una suerte de padrinos para ese desconocido español. Las imágenes que entonces distribuyó Vox daban cuenta de que Abascal compartió durante dos días mantel y ponencias con caras reconocidas del ultraconservadurismo como Marine Le Pen, del Frente Nacional francés; Frauke Petry, de Alternativa por Alemania, y Geert Wilders, del partido holandés PVV.

La «denuncia del multiculturalismo», la «defensa de la identidad nacional frente a los intereses de Bruselas» y la salvaguarda «de los pueblos europeos frente a la masiva inmigración islámica» fueron los ejes de aquellas jornadas. Casi un año después, mucho de lo que se habló en Coblenza ha tenido su reflejo en las '100 medidas para la España Viva', el 'programa electoral' que Vox presentó el 7 de octubre y que este domingo ha irrumpido con fuerza en el parlamento Andaluz con 12 escaños.

En ese listado hay ideas casi clavadas de la ultraderecha europea (francesa, holandesa, alemana, austriaca o italiana), pero también propuestas y frases usadas por el ultraconservadurismo que ha surgido en América con Donald Trump en Estados Unidos o Jair Bolsonaro en Brasil.

Más información

Las únicas ideas de Vox que no se ven en los documentos y programas de sus 'socios' europeos son las derivadas de la crisis secesionista catalana, en las que, no obstante, se detectan paralelismos con las propuestas del PP y Ciudadanos. Pero Vox, en ese punto, también va un poco más lejos: quiere la «suspensión de la autonomía catalana hasta la derrota sin paliativos del golpismo».

144 puntos

Sin duda, la mayor 'brújula' para Abascal sobre el sistema de Estado han sido parte de las 144 propuestas que Le Pen hizo en abril de 2017 en su carrera fallida a la presidencia gala. El centralismo y la recuperación de la «soberanía del pueblo» fueron apuestas claves del Frente Nacional. Vox aboga por «transformar el Estado Autonómico en Estado de Derecho unitario» con un «solo gobierno y un solo parlamento» y en el que no haya policías autonómicas. Le Pen hizo de su bandera la reforma para la «representación proporcional» en las cámaras, algo que el partido de Abascal cree igualmente imprescindible para «para que valga lo mismo el voto de todos los españoles».

En el segundo gran apartado de Vox, la inmigración, el partido español bebe de todos. La formación habla de «deportación de los inmigrantes ilegales», de «incapacitar de por vida a legalizar su situación» a los extranjeros que hayan entrado de forma ilegal o expulsar a los legales que delincan. Le Pen ya había prometido «expulsar automáticamente a los criminales y los delincuentes extranjeros».

El discurso del ministro de Interior italiano, Matteo Salvini, en este tema también es parecido. El programa electoral que defendió en marzo de este año pivotaba sobre la «repatriación de todos los clandestinos» y el «bloqueo de los desembarcos». La inmigración, sin duda, es el punto de mayor conexión entre Abascal y Salvini, que divergen abiertamente cuando el italiano (líder de la independentista Lega Nord) defiende el secesionismo de Cataluña o el País Vasco.

«Elevar la exigencia en nivel de idioma e integración para la adquisición de la nacionalidad. Cuotas privilegiando a las nacionalidades que comparten idioma e importantes lazos con España», clamó Vox en Vistalegre en un discurso con reminiscencias al que Trump pronunció en el Congreso estadounidense el pasado enero, en el que presentó su proyecto de una «migración basada en méritos»: o sea, dejar entrar solo extranjeros «que amen y respeten a nuestra nación». Pero la copia más descarada al mandatario de la Casa Blanca por parte del partido español fue su manifiesto presentado el pasado junio: 'España, lo primero', idéntico al grito de guerra de Trump: 'America first'.

El líder de Vox, con el ultra holandés Wilders en enero de 2017 en Coblenza.
El líder de Vox, con el ultra holandés Wilders en enero de 2017 en Coblenza. / vox

Abascal y los suyos quieren «un muro infranqueable en Ceuta y Melilla», como el del presidente norteamericano, pero no para parar solo la inmigración, sino la amenaza islamista. Vox mira sobre todo a la ultraderecha centroeuropea cuando habla de «cierre de mezquitas fundamentalistas», «expulsión de los imanes integristas o que menosprecien a la mujer» o «prohibir erigir mezquitas integristas». «Haremos que los Países Bajos sean nuestros de nuevo. Las mezquitas no son más que templos nazis. Como no se cierren todas las mezquitas los holandeses dejarán de existir a finales de siglo», llegó a decir Wilders en una entrevista en febrero de 2017 en vísperas de las elecciones generales.

Sebastian Kurz, el ultraderechista canciller austríaco, en 2015, propuso una nueva ley para prohibir la financiación de mezquitas desde el exterior, una propuesta que calca Vox en su ideario de Vistalegre, en el que se recogen también prácticamente todas las recetas de la radical Alternativa por Alemania, entre ellas la «prohibición de la enseñanza del islam en la escuela pública».

'Vida y Familia'

Abascal, en sus propuestas de 'Vida y Familia', está igualmente influenciado por la ultraderecha europea, pero sobre todo por la americana. Sus ideas de «derogar la ley de violencia de género», «suprimir los organismos feministas radicales», el apoyo a la «familias numerosas» y a la «familia natural» y sus posiciones contrarias al aborto están en el discurso de Trump, pero también -y mucho- en el de Bolsonaro.

El candidato a la presidencia de Brasil ha hecho de su lucha contra el feminismo y el aborto y su defensa de la familia convencional unas de sus señas de identidad, pero sus durísimas frases contra los homosexuales no tienen paragón ni en Vox ni en ninguno de los partidos ultras europeos. Ni siquiera en Trump.

Más información

 

Fotos

Vídeos