Muguruza despeja el nubarrón de Putintseva

Muguruza golpea la bola en Roland Garros. /
Muguruza golpea la bola en Roland Garros.

La hispano-venezolana pasa a octavos de final y encadena diez victorias consecutivas en Roland Garros

MANUEL SÁNCHEZMadrid

Garbiñe Muguruza ha entrado en calor, y eso siempre es una buena noticia para los aficionados, y no tan buena para sus rivales. Estuvo a punto de caer contra Anett Kontaveit, pero se levantó, y del impulso sobrepasó también este viernes a la kazaja Yulia Putintseva. La hispano-venezolana sumó su décima victoria consecutiva en París -tres en esta edición y siete el año pasado- tras vencer a Putintseva por 7-5 y 6-2 en una hora y 40 minutos de partido.

La kazaja es una de las jugadoras más polémicas del circuito y ya ha protagonizado varios incidentes con otras compañeras, como, por ejemplo, con la estadounidense Coco Vandeweghe, que la acusó de haber despreciado su estilo de juego tras un partido entre ambas en 2013. Su mal genio y sus gestos, como golpear la pista con la raqueta, fueron frecuentes durante el partido. Mucho carácter a veces incontrolado para la joven de 22 años, uno menos que Muguruza, quien esta vez sí ejerció de experimentada. No tardó la caraqueña en tomar la delantera. En el primer juego, a la segunda oportunidad que tuvo rompió el saque de la tenista nacida en Moscú, pero que juega bajo bandera kazaja.

Había prisas sobre la pista. El cielo mostraba nubes peligrosas y anunciaba posible lluvias. Se precipitó Garbiñe al saque y lo pagó con un contrabreak y otra rotura en contra que la dejaron 1-3 en el marcador. El aluvión era importante, no de agua, pero sí de la número 29 del mundo. Ahí entró en juego la cabeza de Muguruza, quien no sufrió en sus carnes la presión de ser favorita. Recuperó el break y se apuntó tres juegos de forma consecutiva para marcar el 5-3 en su territorio. La pupila de Sam Sumyk estaba agresiva y cómoda. No en vano, el 51% de sus golpes eran dentro de la pista, un porcentaje que no llegó al 15% en el caso de su rival. Echó para atrás a la kazaja y la obligó a contraatacar.

Putintseva mantuvo su saque en blanco (5-4) y pasó la presión al lado de Muguruza. Sólo los errores de la actual campeona dieron vida a la moscovita. Salvó Muguruza tres bolas de rotura, y cuando tenía una volea fácil para conseguir su primer punto de set, estrelló la pelota en la red. Punto de break y esta vez la kazaja sí lo aprovechó: 5-5. Todo volvía a empezar, pero Muguruza, tranquila y sosegada, consiguió ocho puntos por tan sólo dos de su rival en los siguientes juegos y cerró la primera manga (7-5).

Los nubarrones oscurecieron la Philippe Chatrier, pero el camino de Muguruza estuvo más despejado que de costumbre. La española estuvo muy segura al saque, al superar el 70% de primeros saques ganados (32/44), y con un balance muy bueno de ganadores (26) y errores no forzados (26). Además, tuvo la ventaja mental ante una jugadora impulsiva como Putintseva, a la que le perdieron los nervios. Empezó al saque la kazaja el segundo set y lo pagó. Perdió su primer juego con su servicio, mantuvo Garbiñe y volvió a perderlo. Una sangría de cinco juegos consecutivos que sólo pudo parar un mal juego al saque de la caraqueña (3-1). Pese a mantener en blanco la kazaja (3-2), Muguruza empleó el mismo temple que en el tercer set contra Kontaveit, y desde ese momento hasta el final sólo cedió cuatro puntos (6-2). Así consiguió Garbiñe Muguruza una victoria de muchísimo valor en un torneo en el que las favoritas (Kerber, Cibulkova, Kvitova y Pavlyunchenkova) han caído a las primeras de cambio. Muguruza sigue adelante y, sobre todo, da sensación de quedarle aún mucho recorrido por delante.