Modric, Balón de Oro del torneo; Mbappé, mejor joven

Modric (Balón de Oro) y Mbappé (mejor joven) posan con sus trofeos. /Kai Pfaffenbach (Reuters)
Modric (Balón de Oro) y Mbappé (mejor joven) posan con sus trofeos. / Kai Pfaffenbach (Reuters)

El croata sucede a Messi como mejor futbolista de la Copa del Mundo, un premio que no se lleva un jugador de la selección campeona del mundo desde que lo hiciera Romario en 1994

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Luka Modric se llevó el Balón de Oro del Mundial de Rusia 2018, distinción que le acredita como el mejor futbolista del torneo. Pesaron más sus deslumbrantes actuaciones en los seis duelos que llevaron a Croacia hasta la final de este domingo en el Luzhniki de Moscú que los méritos acumulados por las dos grandes figuras de Francia, Antoine Griezmann y Kylian Mbappé, goleadores en la final en la que los 'bleus' se ganaron su segunda estrella. El belga Eden Hazard se quedó con el Balón de Plata y Griezmann el Balón de Bronce.

Sucede el capitán de Croacia a Leo Messi, ganador del Balón de Oro hace cuatro años en el Mundial de Brasil, donde su selección, como la de Modric, claudicó en la final. Perdió Argentina frente a Alemania, pero ello no impidió que el rosarino se encumbrase como el mejor del torneo. Lejos de ser dos excepciones, las elecciones del mediocentro del Real Madrid y del delantero del Barcelona forma parte de la tónica de las últimas ediciones. Hay que remontarse 24 años atrás para hallar un ganador del Balón de Oro en el Mundial que militase en la selección que se proclamó campeona del mundo. Lo logró Romario, autor de cinco goles en el trayecto que llevó a Brasil a levantar el título en la final disputada en el Rose Bowl de Los Ángeles tras imponerse la 'canarinha' en los penaltis a la Italia de Roberto Baggio, que marró un lanzamiento en Estados Unidos que le persiguió el resto de su carrera.

Desde entonces, todos los detentadores del Balón de Oro de los Mundiales pertenecen a una selección que no conquistó la gloria. En el Mundial de Francia 1998 el escogido fue el brasileño Ronaldo, que selló cuatro goles pero que no pudo llevar a la 'canarinha' al título, doblegada en la final por la Francia de Zinedine Zidane, autor de un doblete en el duelo decisivo. Cuatro años después, en el Mundial de Corea y Japón, la designación correspondió a Oliver Kahn, custodio del marco de una Alemania que sucumbió en la final ante Brasil. En 2006 se desquitó Zidane, aunque Francia hincó la rodilla en la final frente a Italia en el que fue el último partido en activo del marsellés, que tuvo un amargo final con el cabezazo a Materazzi. Y en el Mundial de Sudáfrica 2010 salió victorioso Diego Forlán, que completó un gran torneo con Uruguay, llevando a los charrúas hasta las semifinales.

Courtois, Guante de Oro

Al margen del Balón de Oro, el Mundial de Rusia deja reconocimientos individuales para otros futbolistas. El francés Kylian Mbappé fue designado mejor jugador joven, un reconocimiento más a una trayectoria meteórica que ha colocado al galo como depositario de enormes expectativas. Su descomunal actuación frente a Argentina en octavos le valió incluso comparaciones con Pelé que se antojan precipitadas, pese al tremendo talento que atesora el futbolista del PSG.

El belga Thibaut Courtois se hizo acreedor del Guante de Oro. Pieza clave de los 'diablos rojos', el guardameta del Chelsea encajó seis goles en los siete partidos que disputó Bélgica en su camino al tercer puesto, dejando para el recuerdo un puñado de paradas sensacionales.

Griezmann, el mejor de la final

Griezmann fue recompensado como mejor futbolista de la final. Autor de cuatro tantos, uno de ellos en el pulso decisivo, el delantero del Atlético de Madrid ha sido una de las figuras indiscutibles del torneo y figuraba entre los favoritos al Balón de Oro, que finalmente recayó en Modric.

El inglés Harry Kane fue el máximo goleador del torneo y, por tanto, Bota de Oro, con seis tantos. Son dos más que sus inmediatos perseguidores en la tabla: el luso Cristiano Ronaldo, el belga Romelu Lukaku, el ruso Denis Cheryshev y los franceses Antoine Griezmann y Kylian Mbappé.

La selección española, eliminada en octavos al ser incapaz de superar a la anfitriona Rusia en la tanda de penaltis, se fue con el magro consuelo del premio al 'fair play', puesto que se marchó del torneo sólo con una tarjeta amarilla, la que vio Sergio Busquets en el choque ante Portugal con el que abrió su amargo periplo por tierras rusas el combinado que dirigió Fernando Hierro.

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