El sueño frustrado del genio de Zadar

Luka Modric, cariacontecido sobre el césped del Luzhniki. /Efe
Luka Modric, cariacontecido sobre el césped del Luzhniki. / Efe

Modric no pudo completar su brillante Mundial alzando un título que le hubiese convertido en el gran favorito para el Balón de Oro que entrega 'France Football', aunque sí se lleva el Balón de Oro que le acredita como el mejor de la Copa del Mundo

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

No hubo clemencia para Luka Modric, que pese a capitanear de nuevo a la casi irreductible Croacia, no pudo levantar en el Luzhniki una Copa del Mundo que le hubiese colocado como gran favorito al Balón de Oro que entrega 'France Football', aunque sí se llevó el Balón de Oro que le acredita como el mejor de la Copa del Mundo. Venció la Francia de Antoine Griezmann y Kylian Mbappé, que con el Mundial de Rusia bajo el brazo cargan con los mejores avales para que uno de los dos sea designado en un par de meses como el mejor futbolista del planeta. Pero los sibaritas del fútbol con mayúsculas siempre recordarán el formidable torneo de un pequeño genio que iluminó con su talento el campeonato y llevó al combinado balcánico al borde de una gesta histórica.

Desgastado, como el resto de sus compañeros, por un torneo que para ellos ha sido maratoniano, Modric trató rebelarse contra el destino, pero la física Francia de Didier Deschamps fue demasiado para ellos en un encuentro en el que fueron de más a menos.

Tuvieron los croatas una notable puesta en escena, de la que fue pieza fundamental Modric. Pero pronto llegó el mazazo en forma de autogol de Mario Mandzukic en una falta que botó al corazón del área Griezmann y que peinó el jugador de la Juventus hacia atrás, superando a Daniel Subasic.

El capitán croata tiró de galones para tratar de levantar el ánimo de los arlequinados. Para entonces había dejado ya destellos de su clase en un partido que los balcánicos acometieron mucho mejor en su primer tramo que los pupilos de Deschamps, a los que superaron a base de ganas y coraje. Un pase con el exterior al costado izquierdo, por donde percutía Strinic, recordó a los 'bleus' que el peligro que emanaba de sus botas.

Solidario en el esfuerzo, como durante todo el Mundial, a cuya final llegó siendo el futbolista con más kilómetros recorridos (60,03) y el que más balones había recuperado (48), a Modric le tocó templar los ánimos de sus compañeros después del golpe que supuso el autogol de Mandzukic. Y acabó iniciando la jugada del empate. Botó el futbolista del Real Madrid una falta para ponerla en la cabeza de Vrsaljko, que prologó hacia Vida para que el jugador del Besiktas la dejase a Perisic. Nada pudo hacer Lloris ante el latigazo del interista, que tras una irregular primera parte del Mundial había emergido en las semifinales para abocar a la prórroga el duelo ante Inglaterra con un gol que neutralizaba el tempranero de Trippier y que Mandzukic terminaría validando con su diana para llevar a la final los sueños del pequeño país nacido de las ruinas de la antigua Yugoslavia.

Poco le duró el alivio a Croacia, penalizado por el penalti por mano de Perisic que decretó el argentino Néstor Pitana, previa consulta con el VAR. Demasiado castigo para los méritos del combinado de Zlatko Dalic, que superó de largo en posesión (61%-39%) y ocasiones (7-1) a los galos en el primer tiempo. A Modric le tocaba sacar de nuevo la varita para no ver desfallecer la ilusión de un país que ambicionaba la gloria 27 años después de su independencia.

Demasiada tralla en las piernas

El '10', que formaba el vértice superior del triángulo que conformaba con Brozovic y Rakitic, comenzó a retrasarse para dinamizar la creación de juego de Croacia, asumiendo el rol que desempeña en el Real Madrid como rector del mediocampo. Pero sus piernas, como las de sus compañeros, llevaban demasiada tralla y enfrente tenían al peor adversario posible, un equipo repleto de futbolistas de físico temible.

Modric siguió peleando contra el destino, rebelándose ante una derrota que se antojaba inevitable desde que Paul Pogba selló el tercer tanto de Francia y que quedó finiquitada cuando Mbappé certificó el cuarto. Se marchará Modric de Rusia consciente de que llegó mucho más lejos de lo que era previsible cuando aterrizó en el país que rige Vladímir Putin hace un mes. Realzado el ex del Tottenham por un sobresaliente periplo en el que ofició como faro de una generación que dejó en el olvido a los 'Valtreni' del 98. Pero, al igual que los Davor Suker, Robert Prosinecki, Zvonimir Boban o Slaven Bilic acabaron sucumbiendo ante la Francia de Zinedine Zidane, Didier Deschamps o Marcel Desailly, los Modric, Rakitic y compañía recordarán con pesar a esos Griezmann, Mbappé o Pogba que les impidieron rubricar una gesta que se hubiese recordado por décadas.

«Ha sido un penalti dudoso y ha habido pequeños detalles que han ido en nuestra contra», se lamentó finalizado el encuentro el medio, que culpó al árbitro de la derrota. «Eso no quita mérito a lo que hicimos», destacó antes de insistir en sus reproches. «Lo saben ellos mismos. Me gustaría poder felicitar al árbitro por su gran partido, pero ha habido algunas cosas que han impedido que sea así. Esos detalles han ido en nuestra contra». No hablaba sólo del penalti. También hacía referencia al primer gol galo y a «pequeñas faltas». «Pero ya está pasado y no hay que darle más vueltas», resumió: «Hemos hecho un gran partido», concluyó.

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