Jornada 36

El Valladolid sigue soñando con la salvación

Un gol de Waldo da aire al equipo pucelano a costa de un Athletic que no logra dar otro paso en su objetivo europeo

INÉS MORENCIA (EFE)

El joven delantero Waldo dio la victoria al Real Valladolid con un gol en el minuto 20, vital para las aspiraciones de los blanquivioleta, en un partido de absoluta entrega por parte de los locales, que acabaron sufriendo ante el arreón del Athletic en la segunda mitad.

Un partido a vida o muerte no podía empezar de otra manera que con intensidad; con un equipo vallisoletano totalmente enchufado y dispuesto a sorprender al rival a las primeras de cambio, lo que casi logra en el minuto dos tras una buena jugada entre Míchel y Waldo que, sin embargo, no tuvo la deseada finalización.

Sólo tres minutos después, De Marcos dispuso de una gran ocasión para los visitantes, pero erró en el control y en el pase, en una de las pocas acciones ofensivas con algo de peligro de las que dispuso el cuadro vasco, ya que fueron los locales los que llevaron la iniciativa en ataque, en su lucha por abrir el marcador.

1 Valladolid

Masip; Moyano, Kiko Olivas, Calero, Nacho; Waldo (Toni, m.76), Alcaraz, Míchel, Óscar Plano (Antoñito, m.65); Ünal y Guardiola (Joaquín, m.82).

0 Athletic

Iago Herrerín; Capa (Aduriz, m.59), Unai Núñez, Yerai, Yuri; Dani García, San José; De Marcos, Muniain (Ibai, m.68), Córdoba (Raúl García, m.46); Williams.

Gol:
1-0: min. 21, Waldo.
Árbitro:
Mateu Lahoz (Comité valenciano). Mostró cartulina amarilla a Óscar Plano (m.10), Míchel (m.35), Alcaraz (m.41), Borja (m.50), Toni (m.84), del Real Valladolid, y a Capa (m.30), Dani García (m.31), San José (m.55), del Athletic Club.
Incidencias:
Partido correspondiente a la trigésimo sexta jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio José Zorrilla ante 22.151 espectadores.

Ünal, una vez más, volvió a mostrar una entrega ejemplar, y presentó sus credenciales de cara al gol, pero también en la creación, aportando ideas y participando en todas las facetas, lo que la afición, que abarrotó el estadio para apoyar a su equipo, reconoció con ovaciones.

Pero fue un canterano, Waldo, el que inauguró el casillero del Real Valladolid, y el suyo particular con el primer equipo, con un potente disparo desde la frontal del área y después de una jugada individual que sorprendió a Herrerín y levantó a los aficionados de sus asientos.

También ese gol despertó a los de Garitano, muy poco activos en el plano ofensivo en toda la primera mitad, para empezar a mirar hacia el área blanquivioleta, en busca de un empate antes de llegar al descanso y este pudo llegar, de no ser porque Muniain, solo delante de Masip, falló su remate de cabeza.

El Real Valladolid reaccionó ante ese empuje visitante y trató de recomponerse en defensa y de seguir presionando para no perder la iniciativa, lo que le permitió frenar al Athletic y llegar al final de la primera parte con ventaja en el marcador.

La segunda mitad comenzó bajo los mismos parámetros, con un Valladolid volcado en el área rojiblanca, y en el minuto 51 Ünal pudo aumentar el tanteo local, tras recibir un centro magnífico de Míchel en un saque de falta, pero falló en el remate a pesar de estar solo delante del meta visitante.

San José replicó, cinco minutos después, cabeceando un córner que salió prácticamente rozando el poste izquierdo de la portería defendida por Masip. Entró así el partido en una fase de lucha más equilibrada por el control del balón y se perdió ritmo en el plano ofensivo.

La tensión iba aumentando según transcurrían los minutos, ya que el gol resultaba insuficiente para mantener la calma, ante un Athletic que buscaba pescar en río revuelto, ya que el juego se fue haciendo caótico, sin organización, y el miedo parecía irse adueñando de los jugadores locales.

El miedo se transformó en pánico cuando, en dos acciones consecutivas, el Athletic pudo empatar, aunque Masip realizó un paradón para detener el remate de Raúl García y, justo después, fue el poste el que repelió el disparo de Ibai, en el minuto 87, atrayendo todos los fantasmas del pasado al José Zorrilla.