Jornada 15

Bale y Courtois rescatan al Madrid en El Alcoraz

Los futbolistas del Real Madrid celebran el gol de Bale. / Vincent West (Reuters)

El tanto del galés, que puso fin a 802 minutos sin ver puerta en Liga, fue tan determinante para doblegar al Huesca como las paradas del belga

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

No hay paz para el Madrid cuando se le cruza una camiseta azulgrana. El Huesca, colista con siete puntos como pírrico balance en quince jornadas, comprometió en grado sumo al campeón de Europa, que vivió en el alambre en una segunda parte de infarto en la que los oscenses amagaron con emular a CSKA, Levante, Barcelona y Eibar, conjuntos con los que comparten colores los pupilos de Francisco y que ya hincaron en su día el diente a los madrileños. Salió vivo el equipo de Santiago Solari, no sólo gracias al gol de Bale sino también por la escasa pegada de su adversario, que perdonó en un cabezazo prístino de Melero y vio luego cómo Courtois se erigía de nuevo en apagafuegos blanco dentro de un asedio final en el que el Madrid se refugió debajo del larguero de su Guante de Oro y en el que incluso Carvajal tuvo que salvar una bola bajo palos.

Determinante el belga, que mantuvo indemne por primera vez la portería del Real Madrid tras once salidas consecutivas en las que el cuadro capitalino no había conseguido dejar a cero al rival, siete de ellas en el presente curso. Endemoniada racha que cortó el equipo de Santiago Solari, que ha echado el candado en siete de sus nueve encuentros al frente de la escuadra de Chamartín. Puso también fin a su infausta concatenación de choques sin marcar Bale, cuyo gol tras 802 minutos sin ver puerta en Liga alivió a un Madrid más obrero que otra cosa. Once jornadas transcurrieron desde su tanto al Leganés hasta el que sepultó el anhelo del Huesca de igualar la hazaña que completó el Girona la campaña anterior al doblegar a su aristocrático contrincante en Montilivi.

A diferencia de lo que ocurrió entonces, el Madrid salió victorioso de su visita a El Alcoraz, un campo que no había pisado hasta este domingo. Esforzadísimo triunfo de los capitalinos, que firman su tercer asalto a domicilio para regresar a la zona que da acceso a la Champions en un partido que refrendó la hoja de ruta de Solari: el compromiso por encima de todo.

0 Huesca

Jovanovic, Miramón, Insua, Pulido, Etxeita, Ferreiro (Gürler, min. 75), Aguilera (Melero, min. 18), Moi Gómez, Rivera, Chimy Ávila (Longo, min. 83) y Cucho Hernández.

1 Real Madrid

Courtois, Odriozola, Varane, Sergio Ramos, Carvajal, Marcos Llorente, Ceballos (Fede Valverde, mn. 57), Modric (Isco, min. 65), Lucas Vázquez, Bale (Marco Asensio, min. 75) y Benzema.

Goles:
0-1: min. 7, Bale.
Árbitro:
Melero López (Comité Andaluz). Amonestó a Carvajal, Ceballos, Etxeita e Insua.
Incidencias:
Partido de la decimoquinta jornada de Liga disputado en El Alcoraz ante 7.341 espectadores.

Arreciaba el viento en El Alcoraz. Poco le importaba al Huesca, obligado a remar a contracorriente so pena de ver cómo expira el sueño de la permanencia. Salieron los azulgrana con una presión muy intensa, diáfano el recuerdo del triunfo del Eibar ante el Madrid en Ipurua. Pero pronto se vinieron abajo sus esperanzas de pillar con la guardia baja al rival. Abrió Marcos Llorente al hueco por el que entraba Odriozola, que soltó un centro preciso al segundo palo. Bale, famélico tras cien días de hambruna liguera, tenía la caña preparada. Nada pudo hacer Jovanovic ante el remate cruzado del galés.

Final sin tregua

El varapalo no tumbó al Huesca, que se levantó raudo de la lona y pudo replicar en una contra. Incursionó por la izquierda Ferreiro para meter un centro al área pequeña. Repelió Sergio Ramos pero la bola le cayó con todo a favor a Chimy Ávila para soltar un zapatazo que obligó a lucirse a Courtois.

Se negaba a morir el Huesca, eléctrico en las transiciones. El Chimy Ávila aportaba la chispa, omnipresente el argentino. Se había marchado con problemas musculares Aguilera y Francisco acudió a Melero, de vuelta tras una pubalgia que le mantuvo dos meses en el dique seco. Respondió Jovanovic al paradón de Courtois sacando una manopla providencial a un zurriagazo de Bale desde la frontal del área. Aquello era un intercambio de golpes fruto del ida y vuelta al que se entregaron con alegría ambos contendientes. Un correcalles que aprovechaba Bale para buscarle las vueltas a Miramón, incapaz de sujetar al 'Expreso de Cardiff'.

Disfrutaba el '11' con espacios, aunque no tanto como Odriozola, un purasangre con unos pulmones privilegiados que asistió en los dos únicos remates con que se fue al descanso su equipo. El despliegue físico del donostiarra fue apabullante, liberado también por la ubicación en su banda de Lucas Vázquez, presto siempre al sacrificio como Marcos Llorente.

Necesitaba algo más de temple y contundencia el Madrid para matar un choque que seguía en discusión. El Huesca, que sufría en defensa con las acometidas de Odriozola, planteaba una soberbia resistencia, pulsando la debilidad defensiva del guipuzcoano por mediación de Ferreiro, su futbolista más punzante que, con el viento a favor en la segunda parte, fraguó una ocasión pintiparada para Melero, que malogró el cabezazo en las fauces de Courtois. Viendo que su compañero no aprovechaba el regalo, el propio Ferreiro probó a Courtois, que volvió a lucirse.

El Huesca multiplicaba sus ocasiones ante un Madrid aculado en su área. Solari torció el gesto y acudió a Fede Valverde. Cemento para contener las embestidas locales en un duelo que se le complicaba paulatinamente. El Huesca mandaba y el Madrid fiaba su suerte a la contra. Por ahí pudo sentenciar Bale con un trallazo que atajó Jovanovic y luego con un remate a pase de Isco que desvió con el hombro el arquero. No pudo repetir diana el galés y su equipo sufrió hasta el final, con El Alcoraz entregado al canto de «Sí se puede» y una serie de aproximaciones que no dieron fruto pero que sí le metieron el miedo en el cuerpo al Madrid hasta el último suspiro.

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