Gastrohistorias

James Bond, agente 103

Anuncio de Brandy 103, 1967./Todocolección
Anuncio de Brandy 103, 1967. / Todocolección

El actor Roger Moore, famoso por encarnar en el cine al agente británico, fue imagen del Brandy 103 en los años 60

Ana Vega Pérez de Arlucea
ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEAMadrid

«Roger Moore vendrá a España contratado por Carvis para realizar, como actor principal, la próxima campaña publicitaria para el 103». 103 era el brandy más famoso de Bobadilla y Cía (Jerez de la Frontera) y Roger Moore era el actor británico por el que todas las españolas perdían los huesos. Entonces aún encarnaba a Simon Templar en la serie de televisión 'El Santo' y desde que la emitía TVE, no había hombre en el planeta por el que se emitieran más suspiros. Alto, guapo, rubio, estrella internacional, ladrón y héroe a la vez, Moore (1927-2017) tenía un alto grado de popularidad en nuestro país y representaba a a la vez la elegancia y la virilidad. De modo que los de Bobadilla decidieron —muy atrevidamente— tantearle para que sirviera de imagen a su coñac.

Bodegas Bobadilla había sido fundada en Jerez en 1882 por el riojano Manuel Fernández de Bobadilla y uno de sus productos estrella era el brandy 103, registrado en 1903 y así llamado por los 103 días que la expedición de Magallanes y Elcano estuvo sin pisar tierra firme. Ya hablamos aquí sobre la querencia de las marcas de brandy patrio por la hombría y sus veleidades, así que 103 no podía ser menos. Hasta 1967 había usado en su publicidad eslóganes con poco gancho como «Hasta los dioses del Olimpo beben 103» o «Pruebe y compare». La innovadora agencia de publicidad Carvis propone a Bobadilla contratar a un famoso para impulsar su marca y ahí aparece en escena Moore.

El actor británico llegó a Barcelona en noviembre de 1967 entre gritos, desmayos y tirones de pelo. Era la primera vez que una gran estrella de la era pop iba a la ciudad y en en el trayecto entre el aeropuerto y su hotel se sucedieron las escenas de histeria, golpes en el coche incluidos. Daba igual que Moore fuese con su mujer o que los policías pusieran barreras: en las fotos de esos días se ve al intérprete posando para la sesión publicitaria con miles de fans enfervorecidos pocos metros detrás.

La estrategia dio sus frutos. Aparte de que la visita de 'El Santo' y de paso el brandy 103 aparecieran en todas las revistas de España, se aprovechó para grabar un spot y sacar miles de fotos que durante varios años protagonizaron la publicidad de Bobadilla y Cía. Los creativos de Carvis se emplearon a fondo en escribir frases pegadizas y dignas del futuro James Bond, como «¿La última copa, Roger? De 103 siempre la penúltima»o «Roger, ¿por qué pones siempre 103 en los refrescos? Para poder tomar refrescos». Muy de tipo duro, muy de señor que tomaba brandy. Lo de «La hora 103» llegaría años después, en los 90, cuando Bobadilla ya había vendido la marca al grupo Osborne.

Ya saben, la próxima vez que tomen un 103 pídanlo mezclado, no agitado. Así lo haría Roger Moore.

 

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