«Haber colaborado con la Premio Nobel de Química es para mí una gran alegría»

«Haber colaborado con la Premio Nobel de Química es para mí una gran alegría»
Miguel Herreros

Doctor en Química y presidente del Grupo Especializado de Jóvenes Investigadores Químicos, el riojano trabajó en California con la Premio Nobel Frances Arnold

Marcelino Izquierdo
MARCELINO IZQUIERDOLogroño

La trayectoria científica del doctor en Química Gonzalo Jiménez Osés, investigador 'Ramón y Cajal' en la Universidad de La Rioja, propició que en el 2010 iniciara un periplo de aprendizaje e investigación por prestigiosas universidades de Estados Unidos. Allí inició en el 2014 una colaboración, que aún perdura, con Frances Arnold, profesora del California Institute of Technology (Caltech) y directora de su laboratorio. Ayer fue premiada Nobel de Química.

-¿Cómo comenzó su relación con la doctora Arnold?

-Cuando estaba haciendo mi tesis doctoral en la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), leí un artículo de Frances Arnold en la revista 'Science' sobre una investigación, que le ha llevado al Premio Nobel y ha revolucionado el mundo de la Química, resulta que yo estaba trabajando en cosas parecidas.

-¿Una revolución química?

-Sí, porque el ensayo de Arnold permitía por primera vez que unas enzimas, que son citocromos que tenemos en nuestro cuerpo y que se parecen a la hemoglobina, pudieran alcanzar un proceso de compatibilidad y estabilidad con el agua o con medios biológicos, hasta entonces no demostrada. Yo me emocioné muchísimo, porque se trataba de una reacción química con la cual yo llevaba años investigando, y se lo comenté a mi supervisor.

-Y entonces llegó el encuentro...

-En efecto, viajé a Caltech varias veces para exponerle a Frances Arnold las ideas que yo tenía.

-¿Cuáles eran esas ideas?

-Las mutaciones no suceden al azar, como sí ocurre en un entorno natural y en nuestro propio organismo, sino que es el investigador el que guía el proceso en el laboratorio mediante un control de los aminoácidos que se van modificando. Dichas mutaciones son capaces de desencadenar el inmenso poder sintético que tienen las enzimas para catalizar aquellas reacciones que no tienen lugar en la naturaleza de manera espontánea, ya que no cuentan con la presión evolutiva para ello o, lo que es lo mismo, con la necesidad de supervivencia.

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-Ahí entra su especialidad.

-Exacto. El investigador químico puede imponer criterios de presión evolutiva totalmente distintos, de manera que 'fuercen' a las enzimas a llevar a cabo procesos que de otro modo no tendrían lugar, tales como la conversión de biomasa en biocombustibles o productos de alto valor añadido, o reacciones de inserción de carbenos y nitrenos para preparar complejos fármacos, etc., todo ello de manera selectiva, limpia, sostenible y muy eficiente.

Investigadora muy exigente

-¿Cómo fue su trabajo en común con la recién premiada con el Nobel de Química?

-La verdad es que me acogió muy bien en su laboratorio y trabajé muy a gusto. Fruto de ello se abrió una línea nueva de investigación en el grupo en el que yo estaba entonces. Frances Arnold es una persona muy exigente, muy perfeccionista. Ella sabía que estaba optando al Premio Nobel con ese proyecto, porque lo que hacía era muy revolucionario.

-Digamos que este premio le roza de refilón.

-Haber colaborado con la Premio Nobel de Química es para mí una gran alegría y, además, en algo en lo que yo llevo trabajando varios años. Esta mañana (por ayer) estaba muy nervioso y muy feliz al mismo tiempo. Una sensación indescriptible. El año pasado también le dieron el Nobel de Física al profesor Kip Thorne, con el que igualmente tuve relación.

-Creo, además, que tiene un artículo conjunto con Arnold.

-Está en preparación, a punto de ser enviado, pero como Frances Arnold es tan perfeccionista, quería tenerlo todo muy controlado.

 

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