Lucidez, literatura y... 'patchwork'

PABLO GARCÍA-MANCHA
Alicia Izaguirre vive en su piso de Logroño y mantiene una admirable lucidez intelectual.::                            JONATHAN HERREROS/
Alicia Izaguirre vive en su piso de Logroño y mantiene una admirable lucidez intelectual.:: JONATHAN HERREROS

Es muy complicado describir las sensaciones que tuve cuando entré a un cuartel de la Guardia Civil y una de las mujeres de los guardias me enseñó una habitación y me dijo: mira Alicia, aquí es donde lloramos a nuestros maridos muertos. Yo era delegada del Gobierno, pero no me podía quitar de la cabeza la imagen de cuando era una niña y con apenas seis años otros guardias civiles me interrogaron hasta seis veces en un día para saber dónde estaba mi padre: 'Anda, niña, dinos si has visto hoy a papá'. Imagínese vivir lo primero teniendo en el corazón aquellas cosas de mi infancia, días antes de que a mi padre lo fusilaran. Entonces comprendí exactamente lo que había detrás de un uniforme verde», así se expresa ahora Alicia Izaguirre Albiztur, (Panamá, 1932), socialista riojana de profundas convicciones éticas, y delegada del Gobierno que fue en Álava, Cantabria, Extremadura, concejala del Ayuntamiento de Logroño y candidata del PSOE a la presidencia del Gobierno de La Rioja.

Alicia vive en la actualidad en su piso de Logroño rodeada de libros, la mayoría de política y sociología, aunque también hay espacio para la literatura -«me encanta Mario Vargas Llosa aunque sea tan de derechas»- sostiene una mujer que aunque asegura que físicamente tiene el cuerpo «algo deteriorado», mantiene una lucidez intelectual impresionante que cultiva diariamente a través de la lectura «de cabo a rabo» de dos periódicos y la última de sus pasiones: el que «me entretiene, me ayuda a pasar el tiempo y me recuerda la labor de las almazuelas que tanto tiene que ver con La Rioja».

Alicia Izaguirre nació en Colón (Panamá) como consecuencia del exilio de su padre al proclamarse la dictadura de Primo de Rivera. Por eso, las vicisitudes políticas que vivió desde niña al «ser hija de un fusilado me hizo ser rebelde desde niña y aunque era profesora mercantil tenía vocación política desde muy joven». Se afilió al PSOE recién fallecido Franco y no dejó la política en activo hasta 1996, siendo delegada del Gobierno en Extremadura: «Allí conocí de primera mano a Juan Carlos Rodríguez Ibarra, un personaje increíble, un hombre que tiene una imagen de cara a la sociedad de gran dureza, pero que es un trozo de pan y que encima ha transformado profundamente aquella región de España». Pero lo que más profundamente la marcó fueron sus años en el País Vasco: «Ir a funerales de personas que trabajaban contigo en el día a día era durísimo, brutal. Allí conocí a grandes políticos como Julen Elorriaga o José Antonio Jáuregui, que desde mi punto de vista es uno de las cabezas más privilegiadas de cuantas he tratado en este mundo». También coincidió con la época del Gal y expresa con firmeza que «no creo que aquello fuera terrorismo de Estado, ni mucho menos». Y con Roldán, que era delegado del Gobierno en Navarra: «¿Quién nos lo iba a decir a nosotros? Además era una máquina de trabajar». Y confía en Zapatero: «Es un tipo frío como un pez, pero ha ganado dos elecciones generales y derrocha un optimismo al que le doy un gran valor».