Una periodista «irrevocable»

PABLO GARCÍA-MANCHA
Una periodista «irrevocable»

Aunque no ejerce desde hace unos cuantos años, a Clara Francia le siguen fluyendo rayos catódicos por su torrente sanguíneo. Ama la televisión y asiste con desesperación a la actualidad del medio informativo por excelencia. Nacida en Logroño, con catorce años se trasladó a Madrid para estudiar Filosofía y Letras y pasar después a TVE, donde se convirtió en una de las periodistas más conocidas de la Transición, al ser una de las presentadoras habituales de los telediarios. Su carrera fue larga y llegó incluso a ser directora de la segunda cadena, cargo del que dimitió «irrevocablemente» por una cuestión de competencias con José Luis Balbín, entonces jefe de Informativos y presentador de La Clave, programa que se emitía en el segundo canal y a través del cual pretendía quedar fuera del ámbito de la periodista riojana: «No fue una cuestión de poder, sino de respeto a la institución televisiva. Para mí fue algo íntimamente ligado a la coherencia, por eso me fui». En la actualidad dedica su tiempo a «leer mucho, escribir algo, cocinar y recuperar el tiempo para algo muy importante: la familia y los amigos». La presentadora riojana, que cuenta con su propia página web en la Wikipedia, vive con cierto desapego el mundo informativo: «Veo el periodismo con dolor por la gente joven que empieza a dar sus primeros pasos en una profesión a la que se le ha ido devaluando y a la que se le ha impedido aprender de la experiencia, ya que en las redacciones han desaparecido los periodistas veteranos, con oficio y olfato y con algo muy importante, con criterio. De las universidades se sale muy bien preparado, pero luego la realidad que hay que analizar nos suele superar porque tampoco existen verdaderos referentes a los que agarrarse». Y relata su propia experiencia cuando no tuvo más remedio que irse de RTVE como consecuencia del archifamoso ERE: «Nos pusieron la pistola en el pecho, ya que nos dijeron que o nos íbamos, o nos quedábamos, aunque con el sueldo raso y sin ninguna clase de complementos. Aquello significó la muerte profesional de un gran número de profesionales válidos a los que se dejó fuera de juego por cumplir una edad. Resulta paradójico que el nuevo máximo responsable de TVE, Alberto Oliart, supere los ochenta años».

Clara para poco por La Rioja: «A medida que he ido perdiendo vínculos familiares voy menos por Logroño, pero la sensación que tengo es que la región ha avanzado mucho», confiesa casi a la vez que recuerda con cariño a Pilar Miró: «Era fuerte pero a la vez frágil; se le hizo mucho daño con todo lo que se dijo de ella».