«El 'Calígula' de Camus continúa muy vigente hoy en día»

El actor Pablo Derqui encarna el papel de Calígula./DAVID RUANO
El actor Pablo Derqui encarna el papel de Calígula. / DAVID RUANO

El actor catalán protagoniza hoy la obra 'Calígula', de Albert Camus, en el Teatro Bretón de Logroño Pablo Derqui Actor

Marcelino Izquierdo
MARCELINO IZQUIERDOLogroño

«La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas», afirma el personaje de Calígula en la obra de teatro homónima, escrita por Albert Camus y estrenada el 26 de septiembre de 1945 en un París recién liberado de la ocupación nazi. Llega hoy al Teatro Bretón de Logroño (20.30 horas) el montaje que del drama de Camus dirige Mario Gas y que protagoniza el actor Pablo Derqui.

-¿Qué podemos ver en este 'Calígula' versionado por Mario Gas?

-Camus estrenó la obra nada más acabar la II Guerra Mundial, es un texto hijo de su tiempo que sigue la línea del existencialismo y que observa con tristeza la condición humana. Bajo la excusa del personaje histórico que fue Calígula, un emperador romano despiadado, atroz y excéntrico, el autor aprovecha para reflexionar sobre el sinsentido de la vida, los límites del poder, la corrupción, el rol del individuo frente al colectivo, sobre la contingencia de la condición humana... No es una obra historicista, ni mucho menos, se trata más bien de un discurso de altura filosófica en torno a la vida y a la existencia. De la mano de Mario Gas, hemos intentado ser lo más fieles y asépticos posible al texto, intentando respetar las palabras de Camus. Hemos despojado la obra de accesorios, de un decorado y un vestuario exuberantes, para que lo que prime sea la palabra. La obra llega al público, es muy potente por los mensajes que va desgranando de forma constante y, por muy concreta que parezca, su discurso es atemporal.

«Hemos tratado de despojar la obra de accesorios y ser lo más fieles posibles a la palabra»

Un Calígula sin toga

-No es, por tanto, una versión a la romana, que durante un tiempo estuvo muy de moda.

-Camus estaba convencido de que 'Calígula' se podía contextualizar de muchas maneras, aunque prefería que no se ambientara a la romana con sus togas y sus laureles.

-Después de 72 años parece que el espíritu sigue vigente.

-Llevamos ya setenta funciones y cada día, en cada escenario, aparecen nuevos colores, nuevos recovecos. El texto es inabarcable. Todavía resuenan, y mucho, aspectos como la indulgencia, las corruptelas del estamento político y de las élites, la equivalencia entre gobernar y robar -son frases de Camus-, la doble moral en la que vivimos. Hoy nos preocupan más los muertos cercanos que los lejanos; no nos afectan tanto los que mueren en el Mediterráneo que los mueren en nuestro país, nos duelen más. El 'Calígula' de Camus continúa muy vigente hoy en día. Es un personaje que atraviesa las épocas del teatro. Es teatro moderno pero que perdura hoy en día.

-¿Palabra versus escenografía?

-Mario Gas y Paco Azorín han concebido la puesta en escena sobre una tarima inclinada hacia el espectador, basada en la arquitectura del fascismo italiano y que determina de forma considerable el montaje. Nuestro vestuario está cercano al de mediados del siglo XX, con colores bastante monocromáticos... Lo que pretendemos es no despistar al público del texto puro y duro, porque no es una obra dialógica al uso. Es tal la dimensión de los conceptos que van fluyendo, una relación de discursos tan intensa, que a veces parece más una clase magistral de filosofía que una simple obra teatral. Pero aunque 'Calígula' es muy poco complaciente, incluso incómoda, el público responde muy bien capta una atención desde el escenario que nunca había vivido antes.

-Hace tres años estuvo el Bretón con un montaje muy diferente: 'Desde Berlín. Tributo a Lou Reed'.

-Sí, sí, me acuerdo. Tengo muchas ganas de volver a Logroño, el Bretón es un teatro precioso y también recuerdo al público y las buenas sensaciones que me transmitió.

-Pablo Derqui hace teatro, sobre todo teatro, pero tampoco se cierra al cine ni a la televisión.

-Es el teatro donde más trabajo y donde más cómodo me siento. Espero que dure mucho tiempo porque me da mucha vida. Pero sí es cierto que me gustaría prodigarme más en el cine o en la televisión. El cine y la televisión te dan mejor de comer y siempre son bienvenidos, pero mi casa es el teatro. Ahora hay un futuro en la televisión bastante interesante y prometedor con las nuevas plataformas. Sin duda, cada disciplina tiene su registro. En el teatro uno tiene que usarse más a sí mismo, tener en cuenta que debes que llegar hasta la fila 25, mientras que en el cine y la televisión estás frente a una lupa de aumento.

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