El siglo largo de Carmen

Carmen Las Heras, en Logroño, junto a dos de sus hijos, nuera, yerno y nieto. :: miguel herreros/
Carmen Las Heras, en Logroño, junto a dos de sus hijos, nuera, yerno y nieto. :: miguel herreros

La camerana Carmen Las Heras Martín cumplió ayer 105 años

PILAR HIDALGO

Mucho ha cambiado el mundo en los últimos 105 años, los mismos que ayer cumplió Carmen Basilia Las Heras Martín. Sin ir más lejos, esta 'abuela', una de las personas de más edad de La Rioja, nació el 8 de enero de 1913 en un pueblo que ya no existe: Pajares, la aldea adscrita a Lumbreras que quedó anegada por las aguas del embalse homónimo en 1990.

Pero por sus ojos aún pasean los recuerdos de más de media vida en aquella pedanía a la que, siendo ella una niña, condenaron a convertirse en terreno para un pantano.

Son memorias de la vida en un pueblo de la sierra, en el que las mujeres lo mismo cuidaban del campo, que de la ganadería o de los hijos. Carmen Basilia ha tenido tres -Gregorio, Jesús y Mari Carmen-, que le han dado 7 nietos y 6 biznietos. A la 'yaya' la admiran por ser una persona «muy trabajadora y activa», que trillaba en la era, atendía las parideras de las vacas, hacía quesos y rosquillos o lavaba la ropa en el río completamente helado. «Cuando ocurría esto, tenía que abrir un agujerito en el hielo con un pico y lavarse después las manos con agua caliente», relata su hija Mari Carmen, con quien vive en la actualidad en Logroño.

Vivió hasta los 70 años en Pajares, la aldea que anegó el embalse homónimo

El día a día en uno de los enclaves más altos y fríos de Cameros no resultaba sencillo. Además, sentenciado a muerte como estaba, en Pajares nunca se invirtió. «No había ni fuente, se bebía del río», evoca su hijo Gregorio. Quizá en la pureza de estas aguas que emanaban directamente de Cebollera radique el secreto de la longevidad de Carmen. No obstante, cumplidos los 70, se bajó a pasar los inviernos a la capital riojana junto a su marido.

Aunque durante el estío siempre ha vuelto al pueblo. Primero a Pajares, y luego de que el embalse embebió la aldea, a Lumbreras. «Este pasado verano también ha subido», apunta la hija. Carmen perdió su poblado, pero se amoldó bien a Lumbreras, donde se construyó una barriada para los expropiados de Pajares. «Como continuaron con la misma gente que en la aldea, no sufrieron tanto», afirma Mari Carmen.

En cualquier caso, la centenaria nunca ha aceptado mal el devenir de los tiempos. «Ha sido muy moderna para su época», sostiene Gregorio. Y es que fue la primera de la familia en dirigirse al banco para cambiar sus pesetas a euros. Los suyos le recordarán éstas y otras anécdotas el próximo día 21 en una comida. La convocatoria circula ya por el grupo familiar en WhatsApp, para el que han creado un logo con la foto de la 'abuela'. Por si cabían dudas de que sigue estando al día...

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