Haggarty, confidente y asesino

El juicio a un delator lealista confirma la dificultad de airear los vínculos entre terroristas y policías en los años de plomo del Ulster

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

La población de Irlanda del Norte y en particular los familiares de víctimas de la Fuerza Voluntaria del Ulster (UVF) han conocido esta semana la confesión de Gary Haggarty ante un juez de Belfast. Durante dos días respondió a preguntas del fiscal, que resumieron las 12.000 páginas del interrogatorio de este confidente de la Policía y dirigente terrorista.

La UVF fue formada en 1913 por el abogado unionista Edward Carson para rebelarse con armas contra los planes del Gobierno de otorgar el autogobierno a Irlanda. La Primera Guerra Mundial aplazó ese empeño de Londres y la UVF se unió a la 36 (Ulster) División del Ejército británico para aquella contienda. En su primera batalla, en Somme, perdió cerca de 5.000 hombres.

En el conflicto norirlandés del final del siglo XX conocido como 'The Troubles' (los problemas), la UVF y la Asociación de Defensa del Ulster (UDA) practicaron un terrorismo dirigido contra la población católica en general y los sospechosos de estar implicados en el Ejército Republicano Irlandés (IRA). Este último grupo mató a 2.152 víctimas de un total de 3.720, pero en los años anteriores a su primer alto el fuego, en 1994, los 'lealistas' probritánicos mataban a más personas.

Una de las razones de su fortaleza fue el acopio de armas, importadas en colaboración con Ulster Resistance, grupo paramilitar promocionado en 1986 por Ian Paisley y sus seguidores del Partido Democrático Unionista (DUP), y luego sumergido en las tinieblas. Uno de los líderes actuales del DUP, Nigel Dodds, era el responsable de prensa en la fundación de aquel grupo.

Dodds es ahora el interlocutor del DUP con Theresa May en las negociaciones para sostener su Gobierno minoritario. Representa en Londres la circunscripción de Belfast Norte, que incluye el barrio en el que creció Gary Haggarty, de 45 años. Allí se unió a la UVF, en 1991. Allí se convirtió en confidente de la Policía, en 1993. Y allí decidió en 2010 convertirse en un 'supergrass', en un gran delator.

Según afirma, quería saldar cuentas con el supuesto jefe de la UVF en el norte de Belfast, Matt Haddock, también confidente de la Policía. Así lo afirmó, entre otros, y ante un comité del Congreso de Estados Unidos, Raymond McCord, cuyo hijo fue asesinado en 1997 por la UVF por traficar con drogas. Tenía 22 años y había regresado a su ciudad tras dejar la Real Fuerza Aérea.

Haggarty ha ofrecido esta semana detalles del crimen. Querían matarlo a tiros, pero la pistola se encasquilló. El asesino cogió entonces un bloque de hormigón y golpeó a McCord hasta dejarlo sin vida. El delator añadió que él informó de la inminencia del asesinato a sus contactos en la Rama Especial de la Royal Ulster Constabulary, policía regional en aquel momento.

Los cinco asesinatos en cuya ejecución Haggarty ha confesado haber tomado parte incluyen los de dos abuelos. En el primero, los miembros del comando decidieron a cara o cruz quién disparaba. En el segundo, el entonces confidente rechazó el sorteo. Lo haría él. Supieron al llegar a la casa donde Sean McParland cuidaba a sus nietos que se habían equivocado de objetivo, pero aun así lo mató.

Desconfianza

Ha confesado 202 delitos y el juez anunció que la única sentencia posible es la cadena perpetua. Pero la nueva ley, de 2009, que regula las penas a los «delincuentes que ayudan» a la Policía, señala que aquellos que mantienen sus confesiones en los juicios recibirán una condena muy reducida. La de Haggarty se dictará en febrero. La ley se cambió porque la vieja llevó, en los años 80, a que delatores y acusados quedasen libres porque los jueces no confiaron en sus testimonios.

Tras analizar las pruebas obtenidas de Haggarty contra doce miembros de la UVF y dos policías, la Fiscalía solo procesará a uno. Este caso evoca otros. Como el de Brian Nelson, a quien la inteligencia militar pasó información de sospechosos del IRA cuando, siendo su agente, llegó a la jefatura de inteligencia de la UDA. O el de Freddie Scappaticci, agente de la Rama Especial, jefe de disciplina interna del IRA y autor de unos veinte asesinatos. Los casos son tan numerosos y de tal magnitud que sugieren que los servicios de seguridad influían sobre los crímenes del terrorismo, con criterios profesionales o éticos inevitablemente secretos.

La UVF y la UDA perviven como bandas de crimen organizado, con frecuentes guerras internas. El terrorismo político pervive con los grupos desgajados del IRA. Según el último boletín de la policía de Irlanda del Norte, en los últimos doce meses hubo 5 asesinatos debidos a la 'situación de seguridad'(24 en la última década), 61 incidentes con disparos y 29 con bombas. Los disidentes del IRA son muy activos en Derry hiriendo con disparos a supuestos delincuentes, 25; los 'lealistas' les dan brutales palizas, 56.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos