
- ¿Desde cuándo escribe poesía?
- Escribo desde hace mucho tiempo pero hace muy poco que me he planteado publicar. Y es por el prologuista de este nuevo libro, el poeta cordobés Manolo Romero, con quien empecé a tener relación poética y me ayudó a construir los poemas, siempre desde el lugar del maestro respetuoso porque la poesía no se puede enseñar; él me ha llevado de la mano.
- ¿Cómo concibe un actor y humorista algo tan serio como la poesía?
- Hay muchos prejuicios respeto a la poesía y el trabajo de actor. No pienso que esté reñido lo uno con lo otro, la literatura es algo serio, por supuesto, pero es un modo de expresarse. Además, el teatro y la poesía llevar unidos desde hace milenios, tienen mucho que ver.
- Entonces, el poeta, ahora más que nunca, ¿es un fingidor?
- Exactamente.
- Su poesía es romántica, carnal por momentos.
- Los poemas de Las letras de tu nombre nacen de una experiencia amorosa, que es un sentimiento universal, aunque uno, cuando ama, se siente único. Pero sí se encuentran lugares comunes porque el amor es un tema eterno, hablamos continuamente de la experiencia amorosa con amigos o con tu pareja. El amor es pasión y gracias a ella el mundo existe. Lejos de ser original, he vuelto a caer en el tema, pero éste no deja de ser un saco sin fondo donde siempre aparecen cosas nuevas.
- También son poemas tristes y usted parece un hombre alegre.
- No percibo eso, al contrario, el poemario me parece optimista y luminoso. Sí he escrito otros libros más grises y sombríos, pero éste lo veo cargado de tonos positivos, no lo considero pesimista. Escribirlo es una forma de agradecer el sentimiento a la persona que amas. Claro que el amor también está lleno de sombras y tiene momentos oscuros, con su respectiva presencia en el libro, aunque no prevalece el tono serio.





