Se cumplen diez años del caso Marta del Castillo

Imagen retrospectiva de Marta del Castillo, joven de 17 años que desapareció en el barrio de Tartessos de Sevilla. / Archivo

La familia reclama la repetición del juicio apelando a la «mala praxis» y las contradicciones de las dos sentencias

CECILIA CUERDO SEVILLA

La tarde lluviosa de un 24 de enero de 2009, Marta del Castillo, una joven adolescente de una familia de clase media, le dijo a su madre que bajaba un rato a la calle para hablar con un amigo, Miguel Carcaño, con quien tenía que aclarar un par de asuntos. Ambos habían mantenido un breve noviazgo, roto ya, y los padres desconfiaban del joven, pero la chica salió. Fue la última vez que sus padres la vieron. Diez años después, con Carcaño condenado como único autor por su asesinato y otro amigo, Javier García 'El Cuco', ya con la condena por encubrimiento zanjada, sus padres siguen pidiendo respuestas y que se resuelva la principal duda del caso: dónde está Marta.

Los tribunales se han pronunciado acerca de cómo transcurrieron las últimas horas de la chica. Dan por válido que a las 17,30 horas, Miguel la recogió a la puerta de su casa y se fueron a una plaza cercana junto a otros amigos de la pandilla, entre ellos Javier García 'El Cuco'. Poco después, los dos dieron una vuelta en el ciclomotor de él y acabaron en el piso que Miguel compartía junto a su hermano en la calle León XIII.

Allí, tras una discusión a cuenta de la relación que habían mantenido, Carcaño cogió un grueso cenicero de cristal y golpeó a Marta en la cabeza, matándola en el acto. Tras comprobar que estaba fallecida con un tensiómetro que estaba en la vivienda, y que había pertenecido a su difunta madre, localizó a 'El Cuco' y entre ambos, y «con la ayuda de al menos un tercero desconocido» –según consta en la sentencia- se deshizo del cuerpo en un lugar que aún no ha podido ser localizado.

Eva Casanueva, la madre de Marta del Castillo, de cuyo asesinato se cumplen este jueves diez años, durante una entrevista con Efe.
Eva Casanueva, la madre de Marta del Castillo, de cuyo asesinato se cumplen este jueves diez años, durante una entrevista con Efe. / Juan Chicano (EFE)

Empezó entonces una espiral de mentiras. Tanto Miguel como 'El Cuco' y un tercer amigo, Samuel Benítez, fueron detenidos quince días después. En su primera versión ante la Policía, la que los expertos suelen decir que es la que tiene mayor verosimilitud porque no está preparada para una defensa judicial, aseguraron que tiraron su cadáver al río Guadalquivir. Ese final de enero Sevilla registró un fuerte temporal, y aunque durante semanas se peinó el cauce fluvial, no hubo suerte. Desde ese momento, la historia sobre lo que sucedió con Marta se enmarañó entre continuos cambios de versión y fabulaciones de Carcaño, que fue dejando pistas falsas y mentiras para encaminar la búsqueda del cuerpo a su antojo.

Las diferentes versiones

Así, el chico llegó a decir que mató él solo a Marta, y después que lo hizo junto a 'El Cuco', pero también que fue en realidad su hermano quien la mató de un golpe accidental con la culata de su pistola. Aseguró inicialmente que la mató con un cenicero, luego que en realidad la asfixió con un cable y después vuelta al cenicero. También llegó a asegurar que la había violado, pero luego se retractó al descubrir que podía ser juzgado por un jurado popular. También el paradero último del cadáver ha sido un cúmulo de mentiras: la dársena del río, un contenedor de basura, escombreras varias, zanjas…

La última búsqueda oficial se realizó en 2013 en la finca Majaloba, en las afueras de Sevilla y donde supuestamente dijo que su hermano Javier Delgado condujo y ocultó el cadáver con cal viva. Una pista que se consideró viable dado que Miguel ya había sido condenado y no tenía nada que perder. Pero no se localizó ningún rastro, y Miguel tampoco dijo la verdad cuando el padre de Marta fue a visitarle a la prisión para preguntarle, directamente, sobre el destino de su hija. No obstante, los juzgados de Sevilla mantienen abierta una pieza por si surgen nuevos indicios sobre el paradero del cadáver.

El duelo

La ausencia de un cuerpo al que llorar no es el único duelo de la familia Del Castillo, que reclama con denuedo la repetición del juicio apelando a la «mala praxis» del tribunal que absolvió a tres de los encausados y dejó incógnitas sin resolver. Con tal montaña de mentiras, el caso de Marta se saldó con dos sentencias, contradictorias en algunos aspectos. Miguel Carcaño fue condenado a 21 años de prisión como autor confeso del asesinato (no se pudo probar la violación) y el tribunal absolvió a su amigo Samuel Benítez, su hermano, Francisco Javier Delgado, y la entonces novia de éste María García. Javier García 'El Cuco', por su parte, era menor cuando ocurrieron los hechos, y tras cumplir los tres años de internamiento como encubridor, y ya disfruta de libertad en Francia, a donde huyó para evitar ser el foco de atención.

Su sentencia, no obstante, apuntó a que ayudó a Miguel a deshacerse del cuerpo de Marta junto a una tercera persona «desconocida», no tenida en cuenta en el juicio de los adultos. Diez años después, el cuerpo sigue sin aparecer y esa persona aún no ha sido identificada.

Carcaño pide permisos

Coincidiendo con el décimo aniversario del crimen, el asesino confeso, Miguel Carcaño, ha ejercido recientemente su derecho a obtener permisos penitenciarios para salir de la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real), aunque se los han denegado, según informaron a Europa Press fuentes penitenciarias.

Para poder optar a salir de la cárcel, se necesita haber cumplido una cuarta parte de su condena. Entró en la cárcel de manera preventiva en febrero de 2009 y, debido a que el tiempo que estuvo en prisión provisional computa en la liquidación de condena, Carcaño ya cumple este aspecto.

Carcaño, que lleva una «vida normalizada» en la prisión de Herrera de La Mancha (Ciudad Real), ha pedido disfrutar de estos permisos, pero su petición ha sido rechazada. Para salir de prisión, el recluso debe contar con el informe favorable de la Junta de Tratamiento de la prisión de Herrera de la Mancha y, además, necesita la autorización del juez de Vigilancia Penitenciaria de Ciudad Real.