Cavadas reconstruye la cara y una mano a un keniano atacado por una hiena

Cavadas reconstruye la cara y una mano a un keniano atacado por una hiena

La tragedia se cebó con Lonunuko hace ya seis años y ahora, gracias a las habilidosas manos del doctor, tiene una segunda oportunidad

Daniel Guindo
DANIEL GUINDOValencia

«Escuché gritos de una mujer, me acerqué y estaba siendo devorada por una hiena. Intenté defenderla y me atacó también a mi. Me arrancó la cara y los dedos, pero conseguí salvar la vida porque caí en un sitio donde no me podía alcanzar». La tragedia se cebó con Lonunuko hace ya seis años y ahora, gracias a las habilidosas manos del doctor Pedro Cavadas, tiene una segunda oportunidad. El prestigioso cirujano le acaba de reconstruir el rostro y una mano, por lo que este keniano ya puede comer y trabajar para facilitar el sustento a sus siete hijos. Con lágrimas en los ojos, Lonunuko no encuentra palabras para agradecer la intervención de Cavadas, que ha sido posible gracias al convenio suscrito con el Hospital de Manises.

Así lo acaban de relatar ambos protagonistas en el salón de actos del centro hospitalario. El atroz suceso tuvo lugar en 2012. Después del ataque, la víctima fue trasladada a un hospital de esta zona de territorio Samburu, al norte de Keniano. Le faltaba el maxilar, el paladar, un ojo y un tercio de la cara, por lo que no podía tragar ni hablar y sufría graves daños en la mano. «Allí le hicieron lo que buenamente pudieron», ha reconocido Cavadas. Hace unos dos años, el cirujano detectó el caso «y vimos que tenía solución, pero requería una intervención microquirúrgica, un procedimiento complejo que allí es irrealizable», ha explicado.

Por ello, y junto con la Cruz Roja, el equipo del doctor arregló el papeleo para que Lonunuko pudiera viajar hasta España, traslado que finalmente pudo hacerse posible hace un mes y medio, aproximadamente. Tras las tres cirugías a las que ha sido sometido, este keniano ya puede tragar y hablar, por lo que volverá a su país esta semana. «Le hemos reconstruido el paladar, el interior de la boca y el esqueleto para poder colocar la dentadura. El objetivo era regalarle una segunda oportunidad una vida nueva», ha resumido Cavadas.

«El postoperatorio ha sido sorprendente, es gente duraría y ya tiene prisa por regresar porque tiene que mantener a su familia», ha añadido. La vida de Lonunuko, hasta que el doctor Cavadas apareció en ella, se había convertido en una pesadilla desde el ataque del animal salvaje. Sólo podía tomar líquido y lo hacía con una pajita con mucho cuidado, ya que se le colaba por la nariz, mientras que con el daño que presentaba en las manos apenas podía cuidar de su ganado. «Ahora está encantado, contentísimo y muy agradecido», ha explicado Cavadas mientras actuaba de improvisado traductor, puesto que Lonunuko no sabe inglés (mucho menos español) y se comunica con el doctor en suajili.

En unos meses, probablemente en marzo, el doctor Cavadas y su equipo le someterán a nuevas intervenciones, pero ya en Kenia. «Faltan retoquitos, pero de harán más adelante, para Fallas más o menos», ha agregado el cirujano, quien ha destacado que tanto ésta como otras intervenciones impulsadas por la fundación que dirige, unas tres o cuatro al año, son posibles gracias al acuerdo de colaboración suscrito con el Hospital de Manises desde 2011. El centro hospitalario, además de correr con la mitad del coste de las operaciones, «nos da todas las facilidades del mundo y en sus instalaciones se pueden hacer cirugías muy complejas», ha subrayado Cavadas.

Ahora Lonunuko sólo piensa en regresar con su familia, con la que durante este tiempo ha podido hablar por teléfono, y volver a cuidar de su ganado. «Hemos podido convencerle para que se quedara unas semanas más, pero está deseando volver a su aldea», ha detallado el cirujano. Sin embargo, no será una despedida, sino un 'hasta luego', puesto que este keniano volverá a recibir la visita del doctor. «Nos quedan retoques cosméticos, la nariz y mejorar la posición del ojo izquierdo, que es protésico, pero se puede hacer en Kenia», ha apuntado.