Campanadas por duplicado

El presidente canario, Fernando Clavijo, sale al balcón de la Comunidad de Madrid antes de supervisar los preparativos del reloj de la Puerta del Sol. / Víctor Lerena (Efe)

El reloj de la Puerta del Sol dará la bienvenida a 2019 en horario peninsular y se retrasará para recibir el año nuevo en el huso canario

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

La Puerta del Sol tampoco se libra de las innovaciones que en diferentes lugares y épocas del año se hacen con la Nochevieja. Este año, el epicentro de las uvas tendrá protagonismo por duplicado. Además de los tradicionales cuartos y campanadas de la medianoche, Canarias tendrá también su momento. El centro de Madrid se convertirá en la 'novena' isla del archipiélago, ya que el reloj de la Puerta del Sol dará también las campanadas en el huso horario insular.

«A las doce y cuarto retrasamos el reloj a las once y cuarto, volvemos a esperar que sean las doce y otra vez lo mismo. Caerá la bola y sonarán los cuartos, y en ese intervalo también se cambia la sonería porque si no en lugar de las doce, daría la una», explicó el relojero de la Puerta del Sol, Jesús López, después de que los dos presidentes autonómicos -el madrileño Ángel Garrido y el canario Fernando Clavijo- presentaran la novedad de este año en el reloj fabricado en 1866 por José Rodríguez Losada. El relojero confesó que supone «bastante trabajo» para todo su equipo, pero le quitó hierro. «Sólo es una noche y la gente está contenta. Es una noche de mucha alegría», apuntó el técnico, que también tiene que preparar las 'preuvas'. Son los ensayos a mediodía de este domingo y lunes con la misma sonería que en la recepción del Año Nuevo -hay más distancia entre las campanadas-, y se han convertido en un atractivo para las familias, que prefieren la relativa tranquilidad de esas horas al bullicio de la noche.

Porque comer las uvas a mediodía se ha convertido en una pequeña ruptura de las tradiciones que permite ingerir las uvas evitando atragantarse a las doce de la noche rodeado de amigos y familiares frente al televisor. Ahora muchos optan por productos más fáciles de tragar, como gominolas pequeñas o grajeas de chocolate. En Villarreal, por ejemplo, los agricultores de la zona han pedido a sus vecinos que no consuman uvas. No es que las detesten, pero prefieren que ingieran doce gajos de mandarina clementina, que es de la zona. Van a repartir unos 2.000 paquetes en esta localidad castellonense, unos 350 kilos de este cítrico.

Mientras los labradores castellonenses han pedido el cambio de uva por mandarina, otros apuestan también por los alimentos más cercanos y por adelantar la Nochevieja para no 'chocar' las con las uvas. En Isla Cristina (Huelva) han roto todas las tradiciones. Ni uvas, ni el 31, ni a las doce. Optaron por comer doce gambas a las 21:00 horas y el pasado viernes. El objetivo es el mismo que con la mandarina: promocionar ese excelente producto marino. Lo llevan haciendo desde 2012. Sin salir de Huelva, en Lepe, hacen lo mismo pero con los frutos rojos y con un poco más de retranca: lo llaman ensayo general de las campanadas. Pero para adelantados, en Salamanca. El 13 de diciembre celebraron el Fin de Año Universitario. 'Solo' se juntaron 30.000 personas de fiesta.