«No es un paisaje, es un mar cruel»

Inauguración de 'En tránsito', ayer en La Lonja./Miguel Herreros
Inauguración de 'En tránsito', ayer en La Lonja. / Miguel Herreros

Octavio Colis expone 'En tránsito' en La Lonja, inspirado en los migrantes | El artista logroñés reivindica la función transformadora del arte: «Tiene un lenguaje internacional muy útil»

Jonás Sainz
JONÁS SAINZLogroño

«Yo no veo un paisaje, sino un túnel: un mar bravo y cruel». Octavio Colis (Logroño 1948) presenta en La Lonja (Calle Beratúa, 39-41) la exposición 'En tránsito', una selección de pinturas y dibujos inspirada en los migrantes y comprometida en denunciar la injusticia que les mueve a dejar su países de origen y la que les aguarda en los de dudosa acogida.

Un mar, en efecto: un mar pálido, como de muerte, sobre el que flota precariamente un balsa repleta de personas. Otra les hace señales desde la playa. No la ven. También un túnel: quizás el metro de una gran ciudad, una estación mal iluminada a la que está entrando un tren más oscuro todavía mientras en ambos andenes aguardan figuras aisladas, casi fantasmales. Tampoco se ven.

Son dos de las obras de Colis. 'En tránsito' está compuesta por una selección de pinturas, dibujos y obra gráfica que abarca desde los años ochenta a obra reciente realizada exprofeso para esta exposición, y se completa con una recopilación de cuadernos del artista, parte esencial e inédita de su proceso de trabajo.

Su desembarco en La Lonja, donde permanecerá hasta el 2 de febrero, culmina un proyecto artístico comprometido con su tiempo que inició en el año 2003 en La Graciosa (Canarias) y que continuó posteriormente en tierra firme a caballo entre Madrid y Méntrida (Toledo), donde tiene actualmente su taller. Parte de las obras expuestas ya colgaron en la Sala Amós Salvador de Logroño en 2006 en la exposición titulada 'Ir o venir', organizada por Cultural Rioja. «Pero esta propuesta -explica José María Lema en el programa de la muestra- desarrolla nuevos enfoques y se incluyen diferentes trabajos de reciente factura a cerca de una modalidad de viaje contemporánea a vida o muerte que se ha convertido en un tema de creciente preocupación social y política: la migración».

Aparte de con sus obras, Colis lo expresa así: «Hablo de personas que tienen que huir de un lugar donde nos le dejan vivir en paz o otro donde no les quieren y que posiblemente van a dejar la vida por el camino». El autor compara la infamia de estas migraciones forzosas con la esclavitud que ha sido negocio de países occidentales durante siglos y todavía encuentra un giro más irónico en nuestros días: «Los negreros los robaban de sus países, ahora son ellos mismos los que tiene que pagarse el viaje».

Octavio Colis, también escritor, nunca ha renunciado al compromiso social y político en su trabajo: «Siempre me ha interesado el arte social -sostiene-; es el único modo de ser coherente con mi forma de pensar». Decir que 'el arte no sirve para nada y que por eso mismo es necesario' le parece una vieja boutade. «No solo no pienso que el arte no sirva de nada, sino que estoy convencido de que tiene un lenguaje internacional muy útil. Los políticos, si no fueran tan mediocres, deberían darse cuenta de que puede ayudar».