Tormenta por el euskera

Tormenta por el euskera

La lectura que el PP hace de una enmienda del PSOE en la reforma del Estatuo marca el principio de la campaña preelectoral

Diario La Rioja
DIARIO LA RIOJA

La sola presencia del sustantivo «euskera» en una enmienda de apenas tres líneas presentada por el PSOE en el proceso de reforma del Estatuto de Autonomía de La Rioja desató ayer una inimaginable tormenta política con una carga mayor en intenciones partidistas propias del calendario preelectoral que se anuncia inmediato que en contenido de entidad. El texto en cuestión, que corresponde a la propuesta de punto 24 del artículo octavo del Título IV del Estatuto, refiere como nueva competencia la «investigación científica y técnica, en coordinación con la [Administración] general del Estado, prestando especial atención a la lengua castellana y al euskera por ser originarias de La Rioja y constituir parte esencial de su acervo cultural». Su publicación en el diario ABC funcionó como un resorte que disparó la súbita reacción del PP, que desde distintos frentes interpretó que la enmienda socialista pretende imponer la normalización del euskera en La Rioja e incluso equiparlo con el castellano.

La carga popular pasó de las redes sociales a las declaraciones de sus representantes institucionales, y contagió incluso a los de otras fuerzas políticas del espectro del centro-derecha (Ciudadanos y PR), pese al rotundo desmentido del PSOE, que situó la enmienda de la polémica como un «apunte cultural» sustentado en que fue en San Millán donde aparecieron los primeros registros escritos tanto del castellano como del euskera. El «acervo» (conjunto de valores o bienes culturales acumulados por tradición o herencia, según el DRAE) al que se refiere la enmienda de la polémica tiene más que ver en este caso con una casualidad histórica que con el calado popular de aquella circunstancia entre los riojanos.

«Ni se habla euskera ni se hablará», sentenció incluso el secretario general de los socialistas riojanos, Francisco Ocón. Porque, más allá del vendaval de declaraciones, el asunto tiene un recorrido sólo vinculado a la historia. Tanto que, aunque ayer evitó recordarlo el PP, fue el entonces presidente Pedro Sanz quien en 2011 invitó a la Fundación San Millán y a la Universidad del País Vasco a «indagar en el pasado común de los dos territorios y en la historia de las lenguas castellana y vasca». Una invitación la del hoy vicepresidente del Senado que bien podría haber sido trasladada literalmente por el PSOE a su enmienda de adición. Una propuesta cuya incorporación al Estatuto puede o no cuestionarse pero cuyo espíritu se muestra tan incuestionable como que, aunque en diferentes momentos, han coincidido en él las dos principales fuerzas políticas de la región, PP y PSOE. Aunque la oportunidad política estimule en ocasiones el olvido.