De quién depende el cambio votado

La investidura de Andreu está subordinada solo al voto de la diputada de Podemos, pero la decisión no depende únicamente de ella

De quién depende el cambio votado
Diario La Rioja
DIARIO LA RIOJA

Señalada por los electorales riojanos como su preferencia para ocupar la Presidencia del Gobierno de la región, Concha Andreu ofició ayer la primera parte de esa liturgia civil que es la investidura: desgranó durante cerca de hora y media un discurso cuajado de análisis, ideas y compromisos. Y alguna reflexión tan serena como cargada de intención y de destino: «Después de 24 años, La Rioja se va a gobernar desde una mirada progresista, sensibilidad social y aplicando políticas de izquierdas, como han pedido en las urnas la mayoría de los riojanos», le dedicó a Raquel Romero, la única diputada de Podemos de cuya decisión de hoy depende que Andreu alcance a ser, o no, la primera mujer en ocupar el sillón presidencial del Ejecutivo riojano. Dependerá solo de ella aunque no de ella sola. Lo dejaba claro ayer el secretario de Acción de Podemos, Pablo Echenique: «Las negociaciones de los acuerdos autonómicos se llevan a cabo a nivel autonómico».

Miraba así Echenique a la gestora que dirige Podemos en La Rioja, que hasta ahora ha permanecido refugiada en el silencio y la discreción del segundo o tercer plano que le ha permitido el protagonismo de la propia Romero y del dúo llegado de Castilla-La Mancha para asumir el peso de las negociaciones con el PSOE. La misma gestora cuyos miembros quedan ahora señalados y sin facultad para mirar hacia otro lado como si la eventualidad de la región no fuera con ellos o para disimular mientras se enlodan las relaciones entre quienes no hace aún dos meses fueron señalados por los ciudadanos para encarrilar y protagonizar el mayor cambio político de esta comunidad autónoma en casi los últimos cinco lustros.

Es complicado que el cuerpo de esta gestora o la única diputada de Podemos sean capaces de hallar en el discurso de investidura que Andreu presentó ayer argumentos de peso para justificar el bloqueo a ese cambio votado por los riojanos. El cambio que no hace un mes ellos mismos sugirieron como posible en el pacto que habilitó la formación de la Mesa del Parlamento regional y al que hoy hacen caminar en el incierto linde del precipicio con unas pretensiones -tres consejerías en un hipotético futuro Gobierno- que desbordan la racionalidad de un planteamiento aceptable por el PSOE o por cualquiera por muy receptivo o por más generoso que quiera mostrarse.