«¡A este guapetón tan alto lo quiero yo para mí!»

Iñaki Urdangarin, a la llegada al centro. / Foto: Óscar Chamorro | Vídeo: EP

El Urdangarin más sonriente y jovial de los últimos años se gana en horas a la comunidad del Hogar Don Orione en su debut en el voluntariado

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOPozuelo de Alarcón

Sonriente. Con muy buen aspecto a pesar de su delgadez. Con una expresión en la cara que no se le veía en público desde hace años. Incluso devolviendo el saludo a la prensa a la que esquivaba por todos los medios en sus últimos días en libertad.

Iñaki Urdangarin, dicen en el Hogar Don Orione, se metió en el bolsillo en cuestión de horas a los internos y el personal de la residencia de Pozuelo de Alarcón, en Madrid, donde hoy comenzó a hacer voluntariado dos veces por semana (martes y jueves) con la autorización del juez de Vigilancia Penitenciaria y a pesar del criterio en contra de Fiscalía y, sobre todo, de Instituciones Penitenciarias. El Ministerio del Interior temía -con acierto- el circo mediático que va a rodear estas salidas y que hoy comenzó a instalar su carpa con más de medio de centenar de periodistas a las puertas de la residencia religiosa.

El director del centro, Paco Sánchez.
El director del centro, Paco Sánchez. / Óscar Chamorro

Pero a Urdangarin no pareció importarle todo el lío que se montó a su alrededor. Los trabajadores que estuvieron con el exduque las seis horas que permaneció en el centro en su primer día de permiso de salida afirman que estuvo especialmente relajado. Incluso «muy risueño». Aceptando sin problemas las bromas más osadas como cuando uno de los internos, nada más llegar, se le abrazó al grito de «¡A este guapetón tan alto lo quiero yo para mí!».

Antípodas de Brieva

Urdangarin se halló cómodo desde el principio en el Hogar Don Orione, en un ambiente en las antípodas de la seriedad, oficialidad, soledad y secretismo de la cárcel de Brieva en la que lleva interno desde hace quince meses.

La obsesión del Ministerio del Interior para evitar cualquier imagen del preso o datos sobre su vida en prisión saltó por los aires en cuestión de minutos de la mano de Paco Sánchez, el dicharachero director de la residencia, convertido gustosamente en una suerte de maestro de ceremonias ansioso por enseñar las bondades de su centro, aunque quizás poco consciente de la envergadura del fenómeno mediático al que ha acogido como voluntario.

Urdangarin se puso manos a la obra nada más llegar, según relató Sánchez, quien incluso ofreció una rueda de prensa (con café incluido) en el salón de actos de la residencia para explicar los pormenores del primer día de voluntariado del exdeportista. «Iñaki está muy agradecido de poder ayudar. Está tranquilo. Está contento. Todo está siendo muy fácil. Hemos llegado a un acuerdo enseguida», relató Sánchez después de entrevistarse durante una hora con el candidato para saber de sus habilidades.

Sin «deporte adaptado»

Tras esta charla, la dirección del centro decidió ubicar al marido de Cristina de Borbón como «apoyo» a los técnicos que hacen terapias de movimiento y psicomotrices, que incluyen juegos y ejercicios motivadores para los internos («usuarios» en el argot de Sánchez).

«No se puede hablar de que Iñaki vaya a poder ayudar a nuestros usuarios a terapias de deporte adaptado», señaló el director, subrayando que los gravísimos problemas de movilidad de los residentes de este establecimiento no van a permitir a Urdangarin impartir nada parecido a un entrenamiento deportivo.

Imagen de la puerta del centro Don Orione antes de la llegada de Urdangarin.
Imagen de la puerta del centro Don Orione antes de la llegada de Urdangarin. / Óscar Chamorro

«Kit de voluntario»

Con el «kit del voluntario» (una tarjeta identificadora y una camiseta que Urdangarin cambió de inmediato por la camisa con la que llegó) visitó el centro y fue a las salas de ejercicios en las que pasará la mayor parte del tiempo. El exduque de Palma tuvo tiempo este primer día para tomar un tentempié que traía de la prisión (una manzana y un plátano) y de almorzar con el resto de trabajadores del centro y los cinco voluntarios que en este momento hay en las instalaciones.

El director del 'Hogar' reconoció que la llegada del ilustre preso ha «revolucionado» la vida en el centro y ha supuesto una gran conmoción para buena parte de los 114 internos (todos varones), conscientes de quién es el nuevo voluntario.

El exdeportista –insistieron los empleados- no dejó «ni una sola vez»_de responder de «manera cariñosa» a todos los saludos, tanto de los «usuarios» como de los trabajadores y voluntarios hasta que a las 15:45 horas se marchó para volver a la cárcel.

«Absoluto aislamiento»

El juez Florencio de Marcos Madruga, que es quien ha autorizado estas salidas mientras el preso está todavía en segundo grado penitenciario, justifica su decisión en que «la actividad en el exterior es más que positiva para reducir o eliminar la desocialización y deshumanización, la destrucción del individuo que conlleva la soledad absoluta a la que se le ha sometido, lo cual conecta con algo esencial en cualquier programa de tratamiento, fomentar la autoestima». Se pretende evitar con esta medida, subraya, los «efectos nocivos» del «absoluto aislamiento» al que el reo está sometido, a pesar de estar en régimen de segundo grado.

Además, se subraya que, como Urdangarin va a realizar una suerte de voluntariado con personas que tienen alguna discapacidad, «ello implica de por sí un elemento de asunción de valores presociales, pues se liga a una actividad de carácter solidario, voluntaria, libre, sin que tenga su causa en una obligación personal o deber jurídico y sin contraprestación económica o material.

El magistrado valora positivamente esta petición para realizar voluntariado del esposo de la infanta Cristina, máxime por parte de un condenado por delincuencia económica, «un ámbito cuyo eje es el egoísmo y el afán desmedido de lucro, además del desprecio por el interés común». No ve tampoco riesgo de fuga ni peligrosidad social en el interno que desaconseje estimar su recurso.