El Ministerio de Exteriores ruso cita al embajador español por palabras «inamistosas» de Borrell

Josep Borrell. /Efe
Josep Borrell. / Efe

«Nuestro viejo enemigo, Rusia, vuelve a decir aquí estoy yo, y vuelve a ser una amenaza», dijo el titular de Exteriores en funciones en una entrevista a 'El Periódico'

RAFAEL M. MAÑECOMoscú

El embajador de España en Rusia, Fernando Valderrama, tuvo que acudir este martes al Ministerio de Exteriores ruso, en donde fue citado para dar explicaciones por las palabras pronunciadas el pasado 23 de mayo por el ministro de Exteriores español, Josep Borrell, en declaraciones al diario 'El Periódico' tachando a Rusia de «amenaza».

El encargado de reunirse con Valderrama ha sido el director del Departamento de Europa de la Cancillería rusa, Alexéi Paramónov, quien le expresó su «sorpresa y decepción» por una actitud que la Diplomacia rusa ha calificado de «inamistosa» y de «perjuicio para las relaciones entre Rusia y España».

Borrell aseguró entonces en respuesta una pregunta sobre el papel a jugar por la Unión Europea en el mundo global que «nuestro viejo enemigo, Rusia, vuelve a decir aquí estoy yo, y vuelve a ser una amenaza (...) nuestro rival comercial, China, nos inquieta«. El titular de Exteriores subrayó que vivimos »en un mundo de gigantes (...) y al Viejo Continente se le plantea un dilema existencia frente a los grandes países«.

Según sus palabras, «o avanzamos a una mayor integración o retrocedemos a una Europa fragmentada que quedará a merced de las grandes potencias como Estados Unidos, China o Rusia, que actúan con una lógica de potencia tecnológica, demográfica o militar«. Borrell hizo un llamamiento a »ser más fuertes« e instó a la UE a »actuar con lógica de gran potencia«.

Se trata de la primera vez tras la desintegración de la URSS y el resurgimiento de Rusia como estado que un embajador español es citado a dar explicaciones a las autoridades rusas. Aunque mediatizadas por la sanciones de respuesta de Moscú a toda la Unión Europea por las medidas de castigo adoptadas por la anexión de Crimea y la ayuda a los sublevación armada en el este de Ucrania, las relaciones entre Madrid y Moscú son tradicionalmente buenas. Si bien, como se suele reconocer por ambas parte, «en lo económico están muy debajo de sus posibilidades»