Pedro Sánchez no logra atraer a López Obrador a su grupo de contacto para Venezuela

Sánchez (i) saluda a Obrador. / Mariscal (Efe)

El presidente mexicano insiste en que debe haber un diálogo entre las partes «sin condiciones» y rechaza reconocer a Guaidó

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASEnviada especial a Ciudad de México

Pedro Sánchez no logró mover a Andrés Manuel López Obrador de su posición sobre la crisis de Venezuela. El jefe del Ejecutivo español ya sabía de antes de reunirse hoy en el Palacio presidencial situado en la plaza el Zócalo que el presidente de la gran economía iberoamericana insistiría en su política de no injerencia, pero mantenía alguna esperanza de hallar un punto de encuentro para que México también participe en el grupo de contacto internacional que está tratando de conformar la Unión Europea para propiciar la celebración de unos comicios.

Sánchez, que el martes, en República Dominicana, no dudó en tildar de «tirano» a Maduro y se ratificó ante dos grupos de la oposición venezolana en su intención de reconocer a Juan Guaidó como presidente interino del país si antes no se convocan elecciones presidenciales transparentes, insistió en que su intención no es «quitar ni poner gobiernos» sino que los venezolanos decidan. Pero López Obrador no comparte que las elecciones de mayo de 2018, por las que el sucesor de Chávez se ratificó el pasado 10 de enero en el cargo, fueran ilegítimas ni que la Asamblea Nacional sea el único órgano democrático del país caribeño en estos momentos.

El rechazo del presidente mexicano es en cierto modo un revés para los planes del Gobierno español, consciente, según fuentes de Moncloa, de que en esta crisis se juega «su posición en el mundo». Sánchez aspira a coordinar a un grupo amplio de países para facilitar, dicen en su entorno, algo «mucho más complejo» que el cambio de régimen que parece querer impulsar Estados Unidos. Pero en todo caso, minimizó el hecho de que López Obrador vea las cosas de otro modo y defienda un diálogo «entre las partes» y «sin condiciones».

«Nuestra relación -dijo el jefe del Ejecutivo- trasciende de lejos la posición sobre crisis determinadas». Ambos aseguraron además que el asunto de Venezuela no copó ni mucho menos su encuentro de cerca de dos horas, en el que también participaron (tras una primera parte a solas) las ministras de Industria, Reyes Maroto y la de Justicia, Dolores Delgado. El grueso, según el presidente español tuvo más que ver con la intensa relación económica que mantienen ambos países. En este sentido, López Obrador, cuya llegada al poder despertó cierta inquietud en las grandes empresas españolas, aseguró que no tiene intención de modificar la legislación que afecta al sector financiero y al energético. «No queremos ninguna causa para la desconfianza», aseguró.

Más información