Laura Luelmo murió a golpes días después de su desaparición

Imagen de la zona en la que se halló el cuerpo. Abajo, foto de Laura. / Foto: Efe | Vídeo: Atlas

El detenido por el crimen asesinó a una anciana y agredió a otra joven anteriormente en El Campillo | Bernardo Montoya, mellizo de otro homicida, salió de la cárcel hace solo dos meses y se instaló en la casa de enfrente

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Sabían que era un asesino y sabían que ya había intentado agredir a otra chica en el Campillo. Pero los agentes quisieron «darle aire». Le interrogaron el pasado fin de semana para ponerle nervioso, pero no quisieron detenerle a la espera de que cometiera algún error que le incriminara y le condujese a la joven. Los especialistas del instituto armado todavía conservaban un hilo de esperanza de que Bernardo Montoya Navarro no hubiera asesinado a Laura Luelmo. Finalmente, los funcionarios, tras el hallazgo del cadáver de la profesora zamorana el pasado lunes, le arrestaron a primera hora de la tarde del martes, en las inmediaciones de El Campillo cuando el sospechoso intentó darles esquinazo, bajándose de su coche e intentado huir por el monte.

«Montoya se obsesionó con Laura desde que la chica llegó al pueblo», revelaron ayer responsables de la Unidad Central Operativa (UCO), al mando de la investigación. La propia Laura se había dado cuenta, al poco de instalarse en el número 13 de la calle Córdoba de El Campillo, una muy humilde casa que había alquilado a una compañera del IES Vázquez Díaz del municipio de Nerva, donde la profesora comenzó a trabajar el pasado 4 de diciembre. En las conversaciones con su novio en Zamora ya le había avisado de que le incomodaba la forma en que la observaba el «vecino de enfrente». La alerta del novio puso desde el primer momento a la Guardia Civil sobre la pista del presunto asesino.

La Guardia Civil decide trasladar a la Comandancia de Huelva al sospechoso

La Guardia Civil ha decidido trasladar este martes a la Comandancia de Huelva a Bernardo Montoya, el detenido por su presunta relación con el crimen de Laura Luelmo en El Campillo (Huelva), para tomarle declaración, según han informado a Europa Press fuentes de la investigación.

'Vox pópuli'

Montoya, que se pasaba el día en la puerta, se había instalado en la vivienda familiar del número 1 de la calle Córdoba el pasado octubre, poco después de salir de la cárcel. La joven profesora de plástica –según explican los operativos- no sabía de los antecedentes penales del vecino cuyas miradas tanto la incomodaban, aunque en El Campillo eran 'vox populi'.

Bernardo Montoya había sido condenado en 1997 por la Audiencia Provincial de Huelva a 17 años y 7 meses de cárcel por asesinar a una anciana de 82 años de edad el día 13 de diciembre de 1995 en la localidad onubense de Cortegana, a solo 46 kilómetro de El Campillo. El ahora detenido mató a machetazos a la octogenaria para evitar que declarara contra él tras haber asaltado su casa anteriormente en 1994 para robarle y herirla, en esa primera ocasión, de gravedad. Durante esta condena Montoya aprovechó un permiso penitenciario en 2008 para tratar de agredir a una joven de 27 años que paseaba por un parque de El Campillo, hiriendo al perro de la muchacha de una puñalada. Fue condenado por amenazas a un año y seis meses.

Aunque salió en 2015 de la cárcel, solo tardó tres meses en reincidir. Volvió a ser encarcelado por un robo con violencia y condenado a dos años y diez meses de prisión, que acabó de cumplir solo unas semanas antes de que Laura se mudara a la casa de enfrente suya. Mucha gente del pueblo sabía que Bernardo Montoya se había instalado en el Campillo porque tenía una pena de destierro en Cortegana, donde todavía vive la familia de su víctima.

Montoya es el hermano mellizo de Luciano, al que algunos medios apuntaron como sospechoso, pero que no pudo participar en el asesinato, ya que se encontraba en la prisión de Ocaña, de la que solo salió el pasado lunes de permiso. Luciano fue condenado a 15 años de prisión por el asesinato en 2001 de una mujer a cuchilladas en Cortegana, además de un intento de violación a punta de navaja en El Campillo durante un permiso penitenciario. Tanto Bernardo como Luciano protagonizaron en el pasado en Cortegana diversos episodios violentos, que desencadenaron en brotes xenófobos y enfrentamientos vecinales.

Autopsia

Los especialistas de la UCO reconocen que, por el momento, no tienen pruebas irrefutables contra Montoya. Ahora esperan arrancarle una confesión, a la espera de que el ADN haga el resto. El cadáver de Laura presentaba heridas defensivas, con lo que es probable que puedan extraer pruebas genéticas que incriminen a su asesino.

El cuerpo encontrado en el barranco de La Mimbrera, según la autopsia, presentaba un gran golpe en la cabeza con un objeto contundente que provocó la muerte entre el 14 y el 15 de diciembre, dos o tres días después de su desaparición. La Guardia Civil desconoce, por el momento, si en ese intervalo de tiempo estuvo secuestrada o abandonada en el barranco. La chica, además, tenía hematomas en el cuello, compatibles con el estrangulamiento. Si Laura sufrió abusos sexuales solo la determinará el informe forense definitivo. El cadáver, totalmente desfigurado, se halló boca abajo, semidesnudo, maniatado por la espalda y oculto bajo una jaras.

Móvil y cartera

En La Mimbrera, los agentes del ECIO (Equipo inspecciones oculares de Criminalística) no han encontrado, por el momento, ni el móvil ni la cartera ni las llaves con las que Laura salió a correr, lo que hace pensar a los investigadores que la joven profesora fue asesinada en otro lugar y, posteriormente, trasladada hasta el abrupto paraje donde se encontró su cadáver. Los funcionarios ya tienen en su poder el Alfa Romero de color negro que conducía Bernardo Montoya para comparar sus neumáticos con las huellas halladas en el camino de tierra que conduce al barranco.

El hecho de que la última señal del móvil de la chica fuera captada a las 20 horas del miércoles de la pasada semana por una antena a 9 kilómetros al norte de El Campillo, muy alejada de La Mimbrera, abona la tesis de que Laura Luelmo fue asesinada en otro lugar y luego llevada en un vehículo hasta el barranco.

Los agentes de la Guardia Civil, tras la detención del sospechoso, registraron ayer la vivienda de Montoya para intentar recabar pruebas y tratar de averiguar si ese inmueble fue el escenario del crimen. Los funcionarios también allanaron la casa de Laura.

El detenido fue llevado al puesto de la Guardia Civil de la cercana población de Valverde del Camino, donde los especialistas de la UCO que trabajaron en el caso de Diana Quer o el niño Gabriel Cruz y que están convencidos de que el móvil del asesinato fue sexual, interrogarán a Montoya, antes de que sea puesto a disposición de la titular del Juzgado de Instrucción 1 de Valverde, quien ha decretado el secreto del sumario.

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