El Gobierno acepta que un «relator» participe en el diálogo sobre Cataluña para salvar las Cuentas

El Gobierno acepta que un «relator» participe en el diálogo sobre Cataluña para salvar las Cuentas

Los socialistas admiten aun así su pesimismo por la dureza del discurso adoptado por ERC en los últimos días

PAULA DE LAS HERASMadrid

El Gobierno jugó este martes una última baza para tratar de disuadir a las fuerzas independentistas de su idea de tumbar los Presupuestos Generales del Estado en el debate de totalidad del próximo día 13, antes de que siquiera puedan negociarse en el Parlamento. La vicepresidenta Carmen Calvo, encargada del diálogo con la Generalitat, abrió la puerta a que una figura externa supervise los avances que, eventualmente, puedan producirse en una mesa de partidos sobre el futuro de Cataluña. Una mesa sobre cuya composición, en todo caso, sigue sin haber acuerdo.

Ni el Ejecutivo ni el PSOE utilizan la palabra «mediador», un término que siempre remite a la idea de un conflicto entre dos partes y que el independentismo lleva meses empleando en sus reclamaciones. Pero aceptan la intervención de alguien neutral. Consciente de la controversia que podría desatar la decisión (no en vano el portavoz del PP, Ignacio Cosidó, ya se lo echó en cara en la sesión de control al Senado), Calvo trató de minimizar su importancia.

«No hacen falta mediadores ni para el Gobierno ni para el PSOE -adujo la número dos del Ejecutivo en los pasillos de la Cámara alta-. Si acaso, alguien que pueda tomar notas, que pueda convocar, que nos pueda coordinar». Un «relator», llegó a decir. La vicesecretaria general del PSOE y portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, ya había apuntado unas horas antes en una dirección similar. «Sería más bien un coordinador», dijo. «Alguien que dé fe de lo que se habla», en palabras del líder del PSC, Miquel Iceta, el primero en mencionar el asunto en una entrevista en TV3.

A pesar de este último movimiento, los socialistas son hoy mucho menos optimistas que el lunes sobre las posibilidades de que los secesionistas, especialmente Esquerra, permitan tramitar las cuentas. El tono empleado por el portavoz de los republicanos en el Congreso, Joan Tardà, durante la comparecencia en la que ratificó la presentación de una enmienda de totalidad al proyecto gubernamental, fue, de hecho, un auténico jarro de agua fría.

Posición inamovible

La exigencia de que el Gobierno inste a la Fiscalía a retirar las acusaciones de rebelión contra los impulsores del proceso secesionista de 2017 es inamovible, y el Ejecutivo, que como única respuesta apela una y otra vez al contenido social de los Presupuestos, no tiene margen de actuación posible en ese ámbito. Eso explica que todas sus esperanzas estén puestas ahora en disuadir al PDeCAT para que no siga los mismos pasos.

Los herederos de Convergència no hablan del proceso judicial. «Jordi Sànchez ya dijo que no es serio plantear presos por Presupuestos», esgrimió hoy mismo su portavoz, Carles Campuzano. Sin embargo, sí exigen que la mencionada mesa de partidos no se limite al ámbito autonómico -en el que ya existe un foro del que no participan ni el PP ni Ciudadanos ni la CUP- y, además, demandan que se pueda hablar de un referéndum de autodeterminación.

El problema para Pedro Sánchez ahora es, por otro lado, que para salvar los Presupuestos ni siquiera le bastaría con que el PDeCAT renuncie a presentar su propia enmienda de totalidad

A ambas cosas se sigue oponiendo el Gobierno. «Hablamos de salidas políticas dentro de la Constitución», remarcó Calvo. La portavoz de la Generalitat, Elsa Artadi, dejó claro estemartes, en todo caso, que el «mediador», «relator» o «coordinador» que pueda nombrarse (no puso objeción a cómo se le llame) debe tener «perfil internacional». Y a eso aún no ha respondido el Ejecutivo, que, según la consejera catalana, ya tiene varios nombres sobre la mesa. «No está ahí la importancia del espacio que abrimos», esgrimió Calvo.

El problema para Pedro Sánchez ahora es, por otro lado, que para salvar los Presupuestos ni siquiera le bastaría con que el PDeCAT renuncie a presentar su propia enmienda de totalidad. Además, necesitaría que vote contra las de los otros grupos, que Esquerra retire la suya y que, como poco, se abstenga.

El PP acusa a Sánchez de ceder ante Torra y dar una «puñalada» a la justicia

El PP ha acusado al Gobierno de «ceder al chantaje de los independentistas» al contemplar una figura que supervise los contactos entre partidos en Cataluña. Los populares no distinguen entre «mediador», que es lo que reclama el secesionismo, y «relator» o «coordinador», los términos que emplea el Ejecutivo. En Génova entienden que la Moncloa trata de responder a las exigencias de Quim Torra, aunque la negociación suponga una «traición a España». «Esta iniciativa –ha apuntado en un comunicado el partido de Pablo Casado–, a pocos días de que el Tribunal Supremo comience a juzgar la ruptura del orden constitucional que se produjo en octubre de 2017, significa una puñalada por la espalda a la justicia». Los conservadores advierten, además, de que su formación no va a «consentir» que el gabinete de Pedro Sánchez «sitúe mediadores entre el Estado de Derecho constitucional y el golpismo independentista».

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