Valle Inclán, la España que madruga y las charlas de Oriol

Agustín Javier Zamarrón, presidiendo el Congreso. / Óscar Chamorro

La sesión inaugural de la legislatura arranca con una jugada de marketing de Vox y los presos del 'procés' en plan protagonistas

DAVID GUADILLA

Que una legislatura que amenaza con ser esperpéntica arranque a las órdenes de la reencarnación de Valle Inclán no deja de ser simbólico. A Agustín Zamarrón, diputado del PSOE por Burgos que durante años ha sido jefe de servicio del hospital Santiago Apóstol de Miranda de Ebro, le ha tocado presidir la Mesa de Edad, ese órgano efímero con el que se constituyen las Cortes. Con su larga barba blanca, su voz solemne y su breve discurso en el que apelaba a la «moral» y a la responsabilidad que tienen los diputados con los ciudadanos y las leyes, ha logrado por unos momentos que la política española pareciese algo respetable, como de otro siglo. Sobre todo cuando se ha tenido que pasear por todo el Congreso con la que ha llamado «sacra urna» para llegar al escaño de Pablo Echenique y que el diputado de Podemos pudiese introducir su papeleta. 'Luces de Bohemia' en la carrera de San Jerónimo. A sus 73 años, es la primera vez que llega al Congreso. Como los de Vox.

El papel que vayan a desempeñar los de Santiago Abascal es una incógnita. Este martes se han dejado notar. En campaña usaron mucho el lema de que representan a «la España que madruga». La verdad es que en la sesión constitutiva han cumplido su palabra. A las 7.15 ya estaban en el Congreso. ¿Para qué? Para quitarle el sitio a los del PSOE. Había una razón estratégica. El protocolo de la jornada inaugural es relativo. Cada uno se sienta donde puede a la espera de que los escaños se asignen de forma definitiva. Como decía un veterano periodista: «Hoy hay barra libre». Y Vox le ha querido sacar partido.

La bancada 'tradicional' de los socialistas está justo detrás de la que ocupa Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. La ubicación era perfecta para lograr un poco de relevancia, para conseguir fotografías de impacto con el líder socialista, para 'vender' que son la verdadera oposición. A los de Abascal se les veía satisfechos con la jugada a pesar de que no les ha salido del todo bien la jugada. José Zaragoza la vio venir. Fue secretario de Organización del PSC y eso en política es como ir a Vietnam. Ves las emboscadas y este martes se ha colocado a la siniestra de Abascal. Ha aguantado el tipo sin problemas empotrado entre los de Vox.

Los de Abascal sonreían. Como si hubiesen logrado la Reconquista, como cuando a uno le sale bien una travesura. Como niños. En realidad son diputados. Su madrugón les ha servido para eso y para poco más. Por ejemplo, para que tres diputados socialistas con camisetas blancas y un fantasma con los colores del arcoiris se sacasen entre risas fotografías en su cara. Como cuando uno va al zoo y ve a los tigres. Entre los reivindicativo, lo festivo y lo delirante. Así está la política española.

El resto de diputados se lo ha tomado con más tranquilidad. La mayoría no ha entrado hasta poco antes de las diez de la mañana. Incluidos los cuatro grandes protagonistas. Oriol Junqueras, Josep Rull, Jordi Turull y Jordi Sànchez, recién llegados de Soto del Real, han entrado entre la ovación de los nacionalistas, con ERC, JxCat y EH Bildu puestos en pie y el PNV aplaudiendo de forma más discreta, el silencio mayoritario y algún grito de «fuera».

Ha sido una presencia intensa. Ha habido saludos, gestos de afecto y pequeñas charlas. Junqueras se ha sentado al lado de Gabriel Rufián y del resto de miembros de ERC. Los tres representantes de JxCat un poco más alejados. Justo delante de Miriam Nogueras. Representa al lado más ortodoxo del soberanismo y ha lucido chaqueta amarilla y estaba al borde de una de las escalinatas del hemiciclo. Al otro lado Inés Arrimadas, casi ni se han mirado.

Abrazos con Aitor Esteban

Han llegado al Congreso escoltados por la Policía, pero dentro del hemiciclo se han movido con libertad. En teoría, el Tribunal Supremo les permitía acudir a la sesión con la condición de que no mantuviesen reuniones políticas. La han cumplido hasta cierto punto. No ha habido citas formales, pero sobre todo Jordi Turull y Oriol Junqueras han aprovechado las largas votaciones para saludar a todo el mundo. Se han recorrido todo el pleno. Ha habido abrazos afectuosos con Aitor Esteban, con Jon Iñarritu...

Han hablado de forma extendida con Pablo iglesias e Irene Montero y hasta con Juan Carlos Girauta, de Ciudadanos. Junqueras también ha tenido tiempo de saludar a Sánchez, a varios ministros... En la tribuna de invitados, el presidente del Parlament, Roger Torrent, a su lado, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, arropando al primer diputado del PRC.

Los corrillos han dado para mucho porque las votaciones se han hecho eternas. No se ha llegado al barullo de hace cuatro años, cuando irrumpió Podemos y Carolina Bescansa apareció con su bebe. Pero casi. Ha habido un momento que el turno de llamada ha colapsado. «Vuelvan a sus asientos. Se está formando un trombo de difícil solventación», ha rogado el inclaniano médico Zamarrón. El ruego ha provocado la risa del resto de diputados, pero casi nadie le ha hecho caso.

A las 12.10 Meritxell Batet ha sido elegida presidenta del Congreso. Más simbolismo. La representante del PSC había entrado poco antes de las diez de la mañana en la Cámara junto a Ana Pastor, su antecesora. En medio de la tormenta electoral, un poco de normalidad institucional. A las 13.45 se ha constituido el Congreso. Zamarrón ha respirado tranquilo y se ha abrazado a Batet, como diciéndole: «La que te espera».

Desde la llegada de Unidas Podemos al Congreso las promesas y juramentos a la hora de aceptar el cargo se han convertido en un foco de atención. Hoy han vuelto a serlo, aún más ante la presencia de los diputados presos. Tanto que la recién estrenada Batet llamó a hacer un uso proporcionado de la palabra . Uno de los primeros ha sido Abascal. «Por España, sí juro», ha dicho. Iglesias y los suyos han prometido «por la democracia y los derechos sociales, por España».

Los diputados de Junts per Catalunya han acatado la Constitución por imperativo legal y también «por lealtad al mandato democrático del 1 de octubre y al pueblo de Cataluña», mientras que Junqueras ha destacado su «compromiso republicano» y prometido por imperativo legal y como preso político. Unos y otros han lanzado sus promesas y juramentos entre rumores de los adversarios y golpes en la mesa de los diputados de Vox cuando algún diputado hizo uso de las lenguas cooficiales en lugar del castellano o aludido a los «presos políticos».

Rivera ha querido intervenir, pero la presidenta de la Cámara no se lo ha permitido, en primer término, aunque sí después para denunciar que se hablase en la Cámara baja de «presos políticos». Batet no ha atendido a las quejas del líder de Ciudadanos. Primera sesión de la XIII legislatura y primera gran bronca en el Parlamento.