«Ahora a los niños les falta lo fundamental, que es el cariño de sus padres»

«Ahora a los niños les falta lo fundamental, que es el cariño de sus padres»

Susana García Mangas ha participado como voluntaria en un orfanato de Tánger en a ONG Cooperación Internacional y ha contado su experiencia en una entrevista

LA RIOJA

La subdirectora del Colegio Alcaste de Logroño, Susana García Mangas, ha afirmado a Efe en una entrevista que su trabajo como voluntaria le ha permitido corroborar que «la mirada de los padres es fundamental para un niño».

«Cuando uno es mayor se da cuenta que lo que da la felicidad no son las cosas; está claro que sí que se necesita es cubrir las necesidades básicas, pero el resto no», ha relatado, y ha lamentado que aunque ahora los niños tienen muchas cosas materiales, «les falta lo fundamental que es el cariño de sus padres».

Para explicarlo ha puesto como ejemplo una situación que se da con más frecuencia cada vez: «padres mirando al móvil con su hijo jugando al lado que le tira de la ropa en busca de su atención, o pequeños a los que les encanta que sus padres los observen como nadan en la piscina, pero sus progenitores están inmersos en su móvil».

García Mangas ha asegurado que «a esos niños les está faltando lo básico», y por eso ella, con cuatro compañeras, se aseguró en su voluntariado en un orfanato de Tánger «de mirar a cada uno de los niños con amor como seres únicos que son».

En el voluntariado, que realizó con la ONG Cooperación Internacional, además de ayudar en el orfanato, también colaboraron en una carpintería solidaria y cuidando el jardín de las monjas carmelitas de clausura.

«La realidad con la que me topé en el orfanato fue muy dura», ha reconocido, y ha explicado que, «en Marruecos, cuando un niño que nace fuera del matrimonio la mujer es rechazada por la familia y por la sociedad, por lo que toman la decisión de seguir con el embarazo, pero, una vez finalizado, abandonan al hijo para quitarse un problema».

Para ayudar a esos pequeños, las voluntarias se levantaban a las 7.30 y les daban el biberón, «imagínate un bebe prematuro, el pobre igual tardaba dos horas porque no podía ni succionarlo», ha explicado.

Además de alimentarles, las voluntarias también cambiaban, jugaban y pintaban con los setenta niños internados en ese orfanato.

«Decir que aunque llegan muchos niños cada día, también adoptan muchos, lo que pasa es que suelen ser niños pequeños y que no tengan discapacidades», ha reconocido.

García Mangas ha recordado a un niño autista que no tenía control de los músculos, «pero que era impresionante cómo sintonizaba con la música. Le cantábamos y él sonreía, y cuando acabábamos él lo repetía, y te cogía de la mano para que volvieses a cantar».

En la carpintería, donde ayudan a los subsaharianos que intentan pasar la valla de Ceuta y no lo consiguen, su labor era realizar unos pequeños cayucos de madera que luego se venden.

Esta carpintería es una iniciativa de la Iglesia Católica, donde se acoge y atiende a estas personas que llegan con «lesiones tremendas», y «se les capacita para un oficio, e incluso se les paga», ha asegurado.

Para ella, «eso es desarrollo de verdad, ya que para evitar que esa pobre gente salga de su país porque no tienen medio de vida, se les enseña un oficio al que poder dedicarse».

Por otra parte, en la labor de cuidar el jardín de las monjas Carmelitas, la profesora ha afirmado que se dio cuenta de «cómo quieren los marroquíes a las religiosas, es impresionante».

«Cuando pasaban, se paraban y nos ayudaban porque decían que a una monja no la toca nadie y que entendían perfectamente que se dedicaran solo a la oración, cosa que en nuestra sociedad no se entiende nada», ha detallado.

Eso sí, aunque asegura que no hay problemas entre las dos religiones, ha precisado que «la fe católica no puede decir ni una palabra; la Iglesia no puede hablar de la fe católica», aunque ha opinado que «tampoco lo necesita porque es muy querida al dedicarse a labores sociales».

Asimismo, la profesora de este colegio católico logroñés ha reconocido que con esta vivencia le han cambiado «mucho los esquemas» y que ha descubierto que el pueblo marroquí «es hospitalario y acogedor».

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