La larga historia de unos trabajos jalonados de parones y polémicas

Primeras labores de desmonte en 1998 en el punto donde se levantó después la presa. :: La rioja/
Primeras labores de desmonte en 1998 en el punto donde se levantó después la presa. :: La rioja

La tramitación del proyecto en los años 90 y los pasos para lograr su ejecución y su conclusión han sido caldo de discusiones políticas

Ernesto Pascual
ERNESTO PASCUAL

El relato de la presa de Enciso es tan largo, tan complicado de avatares aderezados por polémicas políticas e idas y venidas, parones y reactivaciones, que hoy puede resultar inverosímil para los vecinos del valle del Cidacos que la obra encare realmente su último capítulo.

Cuentan que comenzó a pensarse en la presa en los años 20 y 30 del siglo XX para aumentar el regadío del valle del Cidacos. Pero no fue hasta 1990 cuando el Ministerio de Obras Públicas (MOPU) afronta las primeras informaciones sobre el proyecto de la futura presa. El hoy delegado del Gobierno en La Rioja y entonces presidente regional, José Ignacio Pérez, apuntaba que la obra estaría terminada en 1995. Pero se ahogó en los trámites.

El 12 de julio de 1993, el Consejo de Ministros aprobó la licitación de la obra. Hasta el 16 de enero de 1997 no se dio la aprobación definitiva por 5.857 millones de pesetas y 36 meses de plazo de ejecución -hoy serían 35 millones de euros-. Pese a ese paso, y tras varios anuncios de inicio de obras y suspensiones, los trabajos no comenzaron. El proyecto quedó bloqueado en el 2003, cuando se calculó que era preciso un modificado del 74,78% sobre el presupuesto original. Lo admitió el Consejo de Estado en abril del 2004, con un presupuesto que subió a 61,5 millones.

Su ejecución se adjudicó en enero de 1997, pero las obras no comenzaron hasta noviembre del 2008

Pero al iniciar las obras, se concluyó que la procedencia de los áridos para el hormigón no era la adecuada. Y se buscó y aprobó que se extrajeran de la cantera de Antoñanzas, en Arnedillo.

Entre trabajos y parones

Finalmente, responsables de la CHE y de la unión de empresas adjudicataria, FCC y Auxini, firmaron el 27 de mayo del 2008 el acta de replanteo que daría lugar al inicio de los trabajos ese noviembre con la previsión de finalizar para el 31 de diciembre del 2011. Un año después, en septiembre del 2010, la ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, la visitó y afirmó que estaría finalizada en 10 meses.

En medio de la crisis, el Ministerio anunció la refinanciación de las obras y la parada invernal obligatoria por las bajas temperaturas que impedían compactar el hormigón se convirtió en diciembre del 2011 en parón. Aunque el Gobierno estimó que se retomarían en verano del 2012, no volvieron al trabajo hasta junio del 2014. Lo que sí se avivó fue la batalla política. Los reproches entre PP y PSOE sobre qué partido la trabajaba y cuál la paraba. Aquel noviembre, la ministra Isabel García Tejerina visitó las obras y aseguró que estaría finalizada para últimos del 2015. Entonces, la pared medía 30 metros. En octubre del 2015 alcanzaba los 70, pero la parada programada aquel diciembre se convirtió en otra interrupción. La CHE indicó que se debía a un problema con el suministro de las cenizas que se aportaban al hormigonado.

Finalizado el contrato con la UTE, el acuerdo entre el Ministerio y las empresas lo prolongó en abril del 2017 para reactivar las obras.