«La igualdad que tenemos es aparente»

«La igualdad que tenemos es aparente»
Juan Marín

Responsable de Igualdad de Género de la UR

Maite Mayayo
MAITE MAYAYOLogroño

En el 2017, la Unidad de Igualdad de la Universidad de La Rioja presentó su diagnóstico. Básicamente los datos replicaban los del resto de las universidades: más alumnas que alumnos y mejores notas para ellas aunque ellos copan los órganos de representación del alumnado. Lo mismo sucedía en el profesorado: ellos se quedan con el escalafón más alto y las mujeres arañan puestos intermedios (algo ha cambiado desde entonces porque se observa más presencia de directoras de departamento, vicedecanas y decanas de facultad). Quedaba un tercer nivel: las carreras; algunas 'feminizadas' como Enfermería o Grado de Infantil y otras totalmente 'masculinizadas' como ingenierías. 'El sueño de la igualdad' era el subtítulo de ese informe y hacerlo realidad es también es el objetivo de este departamento, a cuyo frente están María Ángeles Goicoechea (profesora de Pedagogía) e Ismael Sesma (PDI). Ambos se encargaron arrancar este 'sueño' nacido al amparo de la ley orgánica 4/2007 pero que, sin embargo, no llegó a la UR hasta el 2016.

-¿Y desde el 2007 nadie reivindicó este servicio?

-No se puso en marcha hasta julio del 2016 y éramos de las pocas universidades que no contábamos con esta unidad. Julio Rubio cuando fue elegido rector decidió abrirla. Sí que es cierto que al final del mandato anterior el tema estaba encima de la mesa como algo importante.

-La mujer no llega a los órganos rectores, ¿qué propone para conseguirlo? ¿cupos?

-Cupos es difícil. Este rector intentó hacer un equipo de gobierno paritario pero no se puede obligar a nadie... ¿Qué hacer? Primero, acciones que permitan conciliar la vida personal y familiar. Ellos tienen que ser conscientes de que para que las mujeres podamos llegar a puestos de dirección, tenemos que estar menos en casa y no hacer esa doble jornada. Todo esto exige un cambio social y es difícil mientras la carga mental -no solo la de las tareas- no se rompa. Es una barrera invisible.

-Los universitarios, jóvenes y formados, ¿no han integrado aún en su vida la igualdad?

-El origen de la desigualdad está en el sistema. Mientras no repartamos de forma equilibrada y real las tareas de la casa, los hijos, los mayores, los dependientes... y los hombres no tomen conciencia de ello, las mujeres tendremos que dar mucho más de nosotras mismas para llegar a un lugar al mismo tiempo.

-¿O sea, los universitarios siguen igual?

-No solo la universidad. Se mantiene en el sistema. Hay que tomar conciencia del reparto de las tareas en igualdad. ¡Claro que hemos avanzado!. Pero ellos creen que la igualdad está ya conseguida y no es así, estamos en una igualdad aparente. Cuando desarrollamos acciones ellos toman conciencia (es lo primero para cambiar las cosas) pero queda mucho. Hemos sido educados en unos roles, pesan mucho y cuesta romper con ellos. Hace cuatro años yo hablaba de igualdad y hasta las chicas decían que estaba lograda. Ahora, la mitad de ellas admite que sólo hay un avance. No nos creamos esta moda del feminismo. Cuidado porque es lo que nos dejan hacer y creer siempre que no trastornemos mucho el sistema.